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Análisisviernes, 13 de marzo de 2026

El shock económico global de la guerra

Incluso se reproduce el juego de palabras de “una guerra de armas de distracción masiva”, de cara a las elecciones intermedias del 3 de noviembre, con la aprobación presidencial en niveles por abajo de 40 por ciento.

Incluso se habla de una disrupción en las cadenas de suministro globales que sería como un “mini Covid” en lo económico. Pocos países pueden librarse de impactos.

En México, muchos siguen pensando que el petróleo caro nos beneficia, cuando puede perjudicarnos mucho en la balanza comercial y al gobierno, en su déficit, por subsidios para mantener el precio de la gasolina.

Los precios del petróleo llegaron a rozar los 120 dólares por barril, el nivel más alto desde junio de 2022, cuando Rusia invadió a Ucrania. Antes de los ataques estaban en 71.

Mientras los planes de guerra estadounidenses siguen siendo inciertos, sin muestras de que los iraníes estén considerando una rendición, el petróleo vuelve a ser una potente herramienta geopolítica, como expone la cobertura del New York Times.

Así, a dos semanas, los precios de la gasolina en Estados Unidos habían aumentado 20% y los del diésel 27 por ciento.

Los precios del combustible para aviones subieron 56% en una semana, pero en algunos mercados, especialmente en Asia, hasta 72 por ciento. La turbosina representa entre 20 y 25 por ciento de los costos operativos de las aerolíneas, que ya están aumentando las tarifas.

Hasta ahora, Wall Street ha capeado la tormenta, pero el conflicto se da en paralelo a otros riesgos de alto calibre, como el temor a una burbuja por las inversiones en inteligencia artificial.

Por eso se habla de un “impuesto de guerra”, de la gasolina a la inflación y, lo más preocupante, con el fantasma de la estanflación volviendo a asomarse, en Estados Unidos y, con más riesgos de recesión en México.

Hay una cita de Nicolás Maquiavelo que no podía ser más atinada y oportuna, para estar preparados, en todo el mundo: “La guerra empieza cuando uno quiere, pero no termina cuando uno desea”.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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