Días después se cruzó con el vidente y bromeó: “Bueno, los idus de marzo han llegado y yo sigo aquí”, El vidente contestó: “Sí, han llegado, pero no se han ido”. Era el 15 de marzo del año 44 a.C.
En México también han ocurrido magnicidios:
A Carlos Manzo lo mataron el 1 de noviembre de 2025. Un asesinato doloroso por ser él un político de excepción, independiente, demócrata y hombre de Estado.
“La traición duele más que las 23 puñaladas que me atraviesan. Mis ojos buscan a quien confié, a quien indulté. La República cae conmigo, aunque ellos crean que la salvan. La suerte está echada.
“Me desplomo, mi sangre tiñe el suelo a los pies de la estatua de mi antiguo rival, Pompeyo…” (Recreación histórica)
“Las ejecuciones fueron una de una serie de acciones tomadas por Octavio para vengar la muerte de César. Suetonio y el historiador Dion Casio también caracterizaron la matanza como un sacrificio religioso.”
El pleno de San Lázaro aprobó en lo general y en lo particular una reforma a la Constitución para que ninguna pensión sea superior al 50% del salario presidencial
Un operativo interinstitucional con más de dos mil 400 elementos atiende la emergencia ambiental en Veracruz y Tabasco; autoridades intensifican acciones de contención, limpieza y monitoreo
El senador Alberto Anaya, dirigente del PT, rechazó que sus diferencias generen una fractura en su coalición con Morena y reveló que votarán a favor del resto de la reforma
En su visita al Senado, la edil de Uruapan reiteró su exigencia para que las autoridades no descarten la línea política en la investigación del asesinato de su esposo
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Días antes, Julio César caminaba de su casa al Teatro de Pompeyo. Iba solo. De pronto se le acercó un adivino; un hombre harapiento que le advirtió que él, el gran dictador y héroe romano, habría de morir en los idus de marzo… Le dijo que sería asesinado.
En el calendario romano, los “idus”, eran los días 13 de cada mes, excepto en marzo, mayo, julio y octubre que se celebraban el día 15. Destaca el conocido como “idus de marzo” que era el día 15 del mes dedicado al dios de la guerra, Marte, así Martius es marzo.
La historia de la humanidad registra acontecimientos gloriosos, batallas heroicas en defensa de un país, una comunidad, una religión, una idea o ideología. Son hechos que cada país guarda como parte de su historia patria. Como parte de su camino en construcción. Y se recuerda a grandes estadistas, a guerreros, a la gesta de ejércitos de lucha y defensa, y a pueblos enteros que se entregaron a la batalla por la supervivencia y la territorialidad.
Pero ya se sabe que la musa Clío, la musa de la historia no es esa tía buena que todo lo ve y todo lo perdona. La historia registra hechos vergonzosos, deplorables, traiciones, mentiras, engaños, hipocresías, doble cara y golpes bajos. También esto es parte de la historia de la humanidad.
Asesinatos históricos han ocurrido con frecuencia. Aun desde la creencia religiosa, como cuando Caín mató a su hermano Abel movido por una intensa envidia y celos, provocados porque Dios aceptó la ofrenda de Abel pero rechazó la suya. Este acto, narrado en el Génesis de La Biblia ocurrió tras la ira de Caín al ver que su hermano era más valorado por Yahvé, convirtiéndose así en el primer asesino de la historia según el pensamiento católico.
O, como relata Homero en La Ilíada: Ocurre que el príncipe troyano Héctor mata a Patroclo, el amigo más cercano y querido de Aquiles, mientras este último estaba retirado de la batalla. Héctor despoja a Patroclo de la armadura de Aquiles, lo que desata la furia del héroe griego, quien regresa a la lucha para vengar a su amigo matando a Héctor.
Abraham Lincoln fue baleado el 14 de abril de 1865. Murió el 15 de abril. Esa noche estaba en el Teatro Ford en Washington, D.C. El homicida fue John Wilkes Booth, un actor y simpatizante de la Confederación, quien buscaba vengar la derrota del Sur en la Guerra Civil y generar caos para derrocar al gobierno de la Unión. Eran las 22:25 de la noche. El presidente veía una obra de teatro. Murió a las 7.22 del día siguiente.
En un acto de terrorismo anarquista, el 10 de septiembre de 1898, al mediodía, cerca del embarcadero del Lago Lemán en Ginebra, Suiza, la emperatriz austriaca, Isabel de Baviera,Sissi, fue asesinada. Apuñalada con un estilete afilado cerca del corazón mientras caminaba hacia un ferri. El homicida, Luigi Lucheni, dijo que quería matar a un miembro de alta aristocracia europea para ganar fama y “justicia social”.
Venustiano Carranza fue perseguido y asesinado la madrugada del 21 de mayo de 1920 en Tlaxcalantongo, Puebla. Fue acribillado por tropas al mando del general Rodolfo Herrero. Lo traicionaron durante la rebelión de Agua Prieta que buscaba derrocarlo porque intentó imponer a Ignacio Bonillas como su sucesor en la Presidencia. La rebelión era encabezada por Alvaro Obregón y Plutarco Elías Calles.
Al sonorense Alvaro Obregón lo mataron el 17 de julio de 1928, mientras acudía a un banquete-homenaje en su honor en el restaurante La Bombilla, en San Ángel, Distrito Federal. José de León Toral, un activista católico, disfrazado de fotógrafo, se acercó al político que había sido reelecto a la Presidencia de la República. Le dijo que le tomaría una fotografía. Le disparó casi a quemarropa.
Otros asesinatos ocurridos por motivos políticos fueron los de Luis Donaldo Colosio el 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Baja California, luego de un mitin político. José Francisco Ruiz Massieu, secretario general del PRI y exgobernador de Guerrero, fue asesinado el 28 de septiembre de 1994 en la Ciudad de México al salir del Hotel Casa Blanca al término de un evento político.
A Lucio Blanco, uno de los hombres más puros de la Revolución Mexicana, lo mandaron matar el 7 de junio de 1922 al cruzar el río Bravo. Le dispararon desde tierra mientras él cruzaba el río en una lancha. Murió ahogado. Murió cerca de Nuevo Laredo, Tamaulipas, tras ser traicionado y entregado a sus opositores cuando intentaba enfrentar al presidente Álvaro Obregón.
Y todo comenzó porque Julio César, el dictador romano, héroe de las Galias, fue asesinado en los idus de marzo, por un grupo de sesenta senadores que no aceptaron sus “sugerencias” por imponer una monarquía en contra de la República romana y en la que él sería el Rey.
“El aire en el Teatro de Pompeyo se siente pesado, extraño. He ignorado los augurios, la carta que Artemidoro intentó darme en la calle, el temor de Calpurnia mi esposa. Soy Julio César, conquistador de las Galias, dictador perpetuo de Roma. ¿Qué peligro puede acecharme en mi propia casa, rodeado de senadores?
“Voy al Senado; mi deber me llama. Entro. Casca es el primero. Siento el frío del hierro en mi cuello, no la calidez de la amistad que esperaba. ‘¿Qué haces, Casca, villano?’. Me cubro la cara con la toga. Son demasiados. Casio, Cimber... y entonces lo veo. ‘¿Tú también, Bruto?’ (Et tu, Brute?) ¿Tú también, hijo mío?.
Julio César fue apuñalado hasta la muerte al salir de una reunión del Senado. Participaron hasta 60 conspiradores, encabezados por Bruto y Casio. Y lo dicho, según Plutarco, el autor de Vidas paralelas, un vidente había advertido que César sufriría daño en los idus de marzo. Su esposa Calpurnia le dijo que ese día no fuera, que sentía temor por lo que pudiera ocurrir, que había tenido un mal sueño.
“El asesinato de César abrió el capítulo final de la crisis de la República romana. Tras su victoria en la guerra civil, su muerte desencadenó una serie de guerras civiles romanas adicionales que finalmente resultarían en el ascenso al poder exclusivo de su heredero adoptivo Octavio.
“En el año 27 a. C., Octavio se convirtió en emperador Augusto y, por lo tanto, finalmente puso fin a la República romana. Ya bajo el imperio de Augusto, Ovidio, el autor de Las metamorfosis describió el asesinato como un sacrilegio, ya que César también era el pontífice máximo de Roma y sacerdote de Vesta.
“En el cuarto aniversario de la muerte de César en el 40 a. C., después de lograr una victoria en el asedio de Perugia, Octavio-Augusto ejecutó a 300 senadores y équites (miembros de la segunda clase social más alta en la Antigua Roma, situados por debajo de los senadores, definidos por su alta riqueza), que habían luchado contra él bajo Lucio Antonio, hermano de Marco Antonio.
Tantas muertes inútiles. Asesinatos crueles. Muertes que transformaron el proceso histórico y que le dieron otro sentido. El presente sería distinto ¿cómo sería? si no hubieran ocurrido tantas traiciones. Pero muertes así obscurecen la conciencia humana. Y sí, es cierto: lo que ocurrió fue así, no hay “si no hubiera sido”. Fue.
“Muerte, no te enorgullezcas, aunque algunos te hayan llamado poderosa y temible, porque no lo eres; pues aquellos a quienes crees derribar, pobre Muerte, no mueren … y tus mejores hombres contigo irán pronto, reposo de sus huesos y alivio de su alma … ¿Por qué te muestras entonces tan orgullosa?” (1609, John Donne).