Transformación del T-MEC, ¿verdadero riesgo para México?
El mensaje oficial es claro: el mandato es continuar con el acuerdo y perfeccionarlo en aspectos puntuales.
Sin embargo, la realidad es menos tranquila de lo que sugiere la narrativa diplomática.
Las exigencias sobre reglas más estrictas y certeza jurídica por parte de Estados Unidos anticipan que la revisión no será una actualización administrativa, sino una renegociación dura.
Las señales provenientes de la Casa Blanca confirman esa lógica. Donald Trump ha sugerido en privado —y también públicamente— que podría abandonar el acuerdo, al que incluso llamó “irrelevante”.
Antes, ya había dicho que el tratado podría expirar pronto o ser sustituido por otro, aunque formalmente está equivocado: el T-MEC no vence en 2026 sino en 2036, y su salida requeriría un proceso legal de al menos seis meses.
Pero en política comercial la precisión jurídica importa menos que la incertidumbre económica que generan estas declaraciones. Y la incertidumbre es, precisamente, el instrumento de negociación.
Lo cierto es a ninguno de los socios comerciales conviene terminar con el tratado, pues recordemos que el comercio intrarregional supera los 1.7 billones de dólares anuales.
Por eso, el escenario real no es la desaparición del T-MEC. Es algo más complejo: su transformación.
La presión para frenar exportaciones chinas trianguladas desde México, acompañada de aranceles que podrían alcanzar hasta 35%, adelanta cambios que afectarían autos, acero y cadenas de suministro antes de julio de 2026.
Así que el verdadero riesgo para México no es la ruptura del tratado, sino una renegociación asimétrica condicionada por la política interna estadounidense.
Cada elección en Estados Unidos convierte al comercio exterior en un tema doméstico, y México suele ser el instrumento más visible para demostrar firmeza económica.
En ese contexto, la inversión privada, especialmente la manufactura orientada a exportación depende menos del texto del acuerdo y más de la expectativa de estabilidad.
Cabe mencionar que más del 80% de las exportaciones mexicanas se dirigen al mercado estadounidense. Esa concentración ha sido motor de crecimiento durante tres décadas, pero también constituye una vulnerabilidad estructural.
Si las empresas perciben que el acceso preferencial al mercado norteamericano puede erosionarse, muchos proyectos se pospondrán, se reducirán o simplemente se instalarán en otro país.
Cabe recordar que los denominados aranceles “recíprocos” elevaron los gravámenes hasta en 50 % para socios comerciales estratégicos, como India y Brasil, y hasta en 145 % para China en 2025.
Para justificar su aplicación, Trump recurrió a una legislación de emergencia de la década de 1970, la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), con el fin de imponer estos aranceles a las importaciones.
…Tereso Medina a punto de ser electo nuevo líder de la CTM, el martes la central obrera celebrará su Congreso Nacional
Finalmente le comento que el próximo 24 de febrero, la Confederación de Trabajadores de México (CTM) elegirá a su nuevo dirigente y quien va como candidato único es el coahuilense Tereso Medina.
Recordemos que el 4 de febrero, Carlos Aceves del Olmo, actual dirigente, informó mediante un comunicado que no continuará al frente de la CTM por razones médicas y para dedicar tiempo a su familia.
La elección se hará en el marco del Congreso Nacional de la CTM y por ser candidato único Medina Ramírez ocupará el cargo durante el periodo 2026-2032. Estaremos atentos.

















