Carlos Soria: El cuerpo roto que se niega a retirarse
Operado del corazón, con artrosis y prótesis, Soria no busca dar ejemplo ni inspirar a nadie: simplemente se niega a aceptar que la edad sea una orden
Marina Segura
Es además la primera persona en lograrlo con una prótesis, en realidad dos: una dental, que se le rompió durante esta última aventura y le dificultó alimentarse, y otra en la rodilla izquierda, que limita su movilidad a 90 grados.
Soria explica que su afición por el deporte y las montañas comenzó a los 14 años y, gracias a ellas, conoce el mundo. Desde la Antártida, a los Andes, al Himalaya.
A pesar de una infancia difícil porque vivió la posguerra, pasó hambre y se vio obligado a abandonar los estudios a los 11 años, afirma que no se queja: “Estoy encantado de haber vivido cosas tan distintas”.
Además de sus hazañas en los ochomiles, Soria completó el desafío de las Siete Cumbres -la más alta de cada continente- después de cumplir los 70 años. Él cree que la edad es solo un número.
Cuál es su secreto
Una fractura abierta de la tibia y el peroné a 7 mil 400 metros habría significado el final para muchos, pero “gracias a tener buenos amigos entre los sherpas y los alpinistas me bajaron de allí”.
Sito Carcavilla, uno de sus compañeros habituales de expedición, se negaba a darle analgésicos para mantenerlo despierto y todo su afán era bajar altura, con independencia del estado de la pierna.
Su próximo desafío es “seguir subiendo montañas, vivir el mayor tiempo posible y haciendo lo que me hace feliz”, explica Soria, casi recuperado de su expedición al Manaslu.
“Cuando llegó me le encontré hecho una pasa, imagínatelo con seis kilos menos y mentalmente muy cansado. Se va recuperando”, concluye Cristina.
Periodista especializado en música, arte y cultura. 25 años de experiencia en radio y medios impresos.




































