La presencia de esta especie en la Zona Metropolitana de Monterrey obedece a la expansión urbana de una ciudad industrial con zonas de lujo, rodeada de montañas y Áreas Naturales Protegidas
Asimismo, Katya Ortiz dijo que en contextos rurales algunos ganaderos se han visto afectados por la visita de estos depredadores, lo que también resulta en que estos productores defiendan su patrimonio matando a los osos.
No son una atracción
La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) implementó una campaña titulada ‘Conviviendo con el oso negro’
Asimismo, en diciembre de 2024 la dirección de Protección Civil (PC) en el estado hizo un llamado a la población extremar precauciones, a no alimentarlos ni darles agua para que vuelvan a su hábitat por su cuenta propia.
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Esta especie no es un enemigo que se deba erradicar o contener, pero tampoco un amigo con el que se puede pasar el rato, sino es un vecino silvestre cuya presencia debe ser respetada y gestionada / Foto: Cortesía, Brayan Martínez
La presencia deloso negro americano en la Zona Metropolitana de Monterrey es un fenómeno documentado en redes sociales desde hace años, pues circulan videos de estos depredadores en peligro de extinción merodeando alrededor de basureros, en zonas residenciales e incluso por las aulas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).
Convivir con un oso en la ciudad suena como revivir una caricatura de la infancia en la llamada ciudad de las montañas. Hoy en día estos encuentros son inevitables de acuerdo con Katya Ortiz,veterinaria con especialidad en Manejo de Fauna Silvestre que publicó una investigación con la UANL sobre los patrones de interacción de estos osos y sus avistamientos alrededor de la ciudad de Monterrey, quien subrayó la importancia de abandonar la idea del “oso amigo” en la ciudad.
La investigadora advirtió que es inevitable que los regiomontanos se encuentren con osos debido a la expansión de la mancha urbana sobre el hábitat natural del oso en Áreas Naturales Protegidas como el Parque Nacional Cumbres de Monterrey (PNCM). El estudio señala que una gran proporción de los reportes de oso negro americano se presentaron en localidades con un nivel socioeconómico alto, pues los espacios amplios y el acceso a comida motiva a los osos a salir del bosque.
“El oso aprovecha los espacios que están cerca de su hábitat, por ejemplo, en el caso de Monterrey, pues tenemos colonias muy aledañas al Parque Nacional Cumbres de Monterrey, que es un área natural protegida enorme, y él aprovecha esta interfaz urbano-forestal para encontrar recursos que a él le pueden servir dentro de los ambientes urbanos“, afirmó Katya Ortiz.
De acuerdo con Ortiz, los encuentros de osos y personas en pasillos universitarios o cruzando la calle en lo que la investigadora denominó como interfaz urbano-forestal, este espacio donde el bosque se integra con la ciudad, se debe en gran medida a la delimitación del Parque Nacional Cumbres de Monterrey que redujo el área original de 246 mil 500 a 177 mil 395 hectáreas, es decir que en el año 2000 esta Área Natural Protegida perdió cerca de una tercera parte de su territorio.
La investigadora afirmó que este recorte del hábitat de los osos y muchas otras especies dio lugar a desarrollos inmobiliarios junto a la montaña donde ella pudo geolocalizar una gran afluencia de avistamientos, de acuerdo con los datos de Parques y Vida Silvestre en Nuevo León, que es la autoridad encargada de estas interacciones.
Es inevitable que los regiomontanos se encuentren con osos, debido a la expansión de la mancha urbana sobre el hábitat natural de éste en Áreas Naturales / Foto: Andrea Murcia Monsivais/Cuartoscuro.com
Los “puntos de calor” o donde se presentan más avistamientos se encuentran al sur del municipio de San Pedro Garza García, al noreste de Santiago y en las partes sur de Monterrey, las cuales “son áreas caracterizadas principalmente por entornos periurbanos y zonas residenciales exclusivas de altos ingresos, incluyendo un corredor entre el PNCM y una cordillera montañosa ubicada paralela a la cara oriental del parque”, detalla el estudio.
Además, identificó un patrón temporal en los avistamientos, ya que estos se presentaron con mayor frecuencia en dos épocas del año: al principio de mayo y mediados de junio, al igual que en agosto y octubre, cuando llegó a su punto máximo con más de 60 reportes de este depredador.
En ese sentido, Oritz explicó que los encuentros no son aleatorios, sino que más del 70 por ciento de las interacciones se concentran en la temporada de hiperfagia, entre junio y noviembre, cuando los osos necesitan acumular rápidamente la mayor cantidad de calorías posible antes de iniciar su letargo invernal. Es por ello que los botes de basura de San Pedro Garza García, alrededor del campus de la UANL y en los distintos barrios de Monterrey se vuelven muy atractivos como fuente de energía para estos animales.
Katya Ortiz agregó que este tipo de oso, con el que lleva trabajando de cerca por más de una década, evolucionó una ‘plasticidad conductual’ que se refiere a que tiene una gran capacidad de adaptarse a diversos entornos
Katya Ortiz agregó que este tipo de oso, con el que lleva trabajando de cerca por más de una década, evolucionó una “plasticidad conductual”, que se refiere a que tiene una gran capacidad de adaptarse a diversos entornos. Pese a que es el carnívoro más grande de México, el oso negro americano maneja una dieta omnívora, pues come frutos, nueces e insectos a menudo. Esta característica le permite acercarse a entornos transformados por humanos como las ciudades.
“Es un animal muy adaptable y precisamente esta característica le permite ser un gran carnívoro también diferente a los demás porque le permite adaptarse a entornos fragmentados o entornos más bien transformados por el humano, entre ellos las ciudades”, indicó Katya Ortiz.
Otro hallazgo de la investigación es que los osos jóvenes y subadultos son los más propensos a entrar a zonas urbanas o cruzar rutas peligrosas, lo que afecta su supervivencia, puesto que una proporción significativa de los reportes de interacción utilizados en el estudio son muertes registradas por atropellamientos en carreteras.
La búsqueda constante de fuentes de alimento en estas temporadas de acumulación de recursos también ha condicionado a los osos a conseguir alimento de forma “sencilla” de basureros y hogares en la Zona Metropolitana de Monterrey. En este sentido, el estudio advirtió que hay un mayor riesgo de ataque a humanos en estos animales condicionados a conseguir alimento. Ambas situaciones resultan en mayores tasas de mortalidad para los osos por choques automovilísticos o ataques intencionales.
Los puntos donde se presentan más avistamientos se encuentran al sur del municipio de San Pedro Garza García, al noreste de Santiago y en las partes sur de Monterrey / Foto: Cortesía, David Carrera
Ortiz reconoce que estos son animales fascinantes por su tamaño y apariencia, más aún porque no es tan común encontrarse de frente a un oso fuera de Monterrey al menos, y por esta razón la gente se interesa por conocerlos, fotografiarlos o incluso acercarse a ellos. A inicios de octubre de este año la esposa del futbolista argentino del equipo Tigres de la UANL, Ángel Correa, publicó un video en redes sociales donde se aprecia al jugador con su hija en brazos a tan solo unos metros de un oso negro americano en lo que parece ser la calle de su domicilio.
Frente a esta compleja realidad en la que es inevitable la coexistencia de personas y osos por lo menos dos veces al año, la investigadora propone un cambio de paradigma de los regiomontanos: el oso negro americano no es un enemigo que se deba erradicar o contener ni un amigo con el que se puede conversar o pasar el rato, sino es un vecino silvestre cuya presencia debe ser respetada y gestionada.
“Lo que se busca es desmenuzar este tipo de interacciones. No es nulificarlas por completo, porque es muy difícil, sino averiguar qué elemento provoca que sean más recurrentes los encuentros para saber hasta qué punto podemos prevenir una situación de riesgo, a pesar de que el oso y el humano puedan llegar a encontrarse en un mismo espacio”, explicó Ortiz.
Bajo esta visión, la ciudad es un espacio compartido en el que el oso no es un invasor, de la misma forma que aquellos que ahora viven cerca del bosque tampoco son enemigos de su territorio. Para cohabitar en un mismo espacio, Ortiz señaló que es necesaria una mayor regulación de la expansión urbana que se adapte de forma inmediata a las necesidades del bosque y su cercanía con la urbe.
También señaló la necesidad de fomentar campañas de concientización con la población para que no se acerquen a los osos ni los alimenten dentro o fuera del Parque Nacional Cumbres de Monterrey, donde parte de su atractivo no declarado es la posibilidad de encontrarse a un oso mientras se camina por sus múltiples rutas de senderismo.
La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) implementó una campaña titulada “Conviviendo con el oso negro” a través de mensajes en redes sociales donde piden a la población alrededor del PNCM evitar alimentar a estos animales, pues incluso una mala alimentación puede llevarlo a desarrollar ciertas enfermedades.
“El oso negro es un oso en el cual como lo hemos dicho y comentado no es el oso cariñoso, no es el oso de juguete, pero es un oso que tenemos que convivir con él, es un oso que está en nuestra parte de la Sierra en la cual los avistamientos los hemos tenido más frecuentemente en ciertas zonas que ahorita les vamos a mencionar, afortunadamente no hemos tenido y no se ha presentado ningún ataque de ninguno de ellos hacia ninguna persona”, declaró el director de PC, Erik Cavazos Cavazos.
Esta misma situación le sucedió a la investigadora Katya Ortiz hace un par de años, cuando se encontraba caminando sola una tarde por los senderos del parque nacional cerca de la comunidad Ciénega de González. Recuerda que al tomar una curva en el camino se encontró de frente con uno de estos depredadores, sin equipo especializado para alejarlo como aerosoles repelentes o un silbato.
Cuenta que en esos instantes toda la teoría y conocimiento sobre cómo tratar a los osos salió en un momento de su cabeza al ver al inmenso animal de color negro. “Es un animal que impone”, recalcó. Afortunadamente también es un animal que como explicó es muy tranquilo y adaptable a situaciones por lo que después de verse fijamente unos segundos entre ambos, cada cual emprendió su camino, despavorido.