¿Puede la naturaleza restaurarse quitando la huella humana? El rewilding parece mostrar que sí
Existen una serie de prácticas que consisten en devolverle a la naturaleza el mando y dejar que ella sola se repare
Alejandro Castro / El Sol de México
Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), este método no sólo revitaliza la biodiversidad, sino que también fortalece la resiliencia climática y beneficia a las comunidades locales.
Como asegura Sofía Heinonen, directora del proyecto, con iniciativas como ésta se demuestra que la coexistencia entre los humanos y la vida silvestre es posible.
“Cada especie reintroducida es un paso hacia la restauración del equilibrio ecológico”, ha señalado la activista.
Cada especie reintroducida es un paso hacia la restauración del equilibrio ecológico
Todo esto es relevante porque como dice el director de Panthera, Howard Quigley, “el jaguar es un símbolo de la salud del ecosistema. Su recuperación beneficia a miles de especies”.
Esto fue posible gracias a las donaciones de Tompkins Conservation y al establecimiento de un modelo público-privado en el que también se realizan actividades de ecoturismo que generan cinco millones de dólares anuales.
En esa misma nación, el rewilding en la Sierra Nevada de Santa Marta atrae 2 millones de dólares anuales gracias al turismo, según la asociación ProColombia.
Otros casos emblemáticos
En esa zona se han logrado restaurar 5 mil 600 hectáreas de humedales, con un aumento del 40 por ciento en aves migratorias, gracias al financiamiento del gobierno neerlandés y de programas de la Unión Europea como LIFE.
Buenas y malas noticias
Estas iniciativas también hacen posible la mejora de la calidad del agua, lo que de igual manera se traduce en bienestar para la salud de todos los habitantes de la Tierra.
Sin embargo, estas prácticas también enfrentan varios desafíos, entre ellos la falta de financiamiento, ya que para poner en marcha programas tan ambiciosos como estos se requieren significativos recursos financieros.
Según estimaciones de la ONU, solo el 2 por ciento de los fondos climáticos se destinan a la biodiversidad.
De acuerdo con los expertos, otra limitante recurrente suele ser la falta de apoyo político, ya que muchas autoridades no ven un beneficio a corto plazo al apoyar actividades de este tipo.
Como se ha visto en los ejemplos anteriores, existen varios casos en los que la colaboración entre gobiernos, ongs y comunidades es clave para la mejora de los ecosistemas.
En palabras de Sebastián Di Martino, biólogo de Rewilding Argentina, esto “no se trata sólo de salvar animales, sino de redefinir nuestra relación con la naturaleza”.
Periodista especializado en música, arte y cultura. 25 años de experiencia en radio y medios impresos.




































