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Ciencia y Saludmiércoles, 20 de agosto de 2025

Guardianas del mar: Yucatecas protegen lo que la autoridad olvidó

En puertos como Celestún, San Felipe y Río Lagartos, algunas especies han comenzado a escasear debido a la sobreexplotación y la pesca furtiva. Ante la poca vigilancia del Estado, las pescadoras se organizan para proteger esos espacios marinos

Itzel Chan y Miguel Cocom

La cuna de las mujeres que cuidan el mar

.En una maleta negra e impermeable guardan sus binoculares, su cámara fotográfica, un botiquín, un cargador solar, una tablet, su libreta y un navegador satelital. Este último es el que les señala el polígono del refugio pesquero que patrullan.

A través de sus labores, las mujeres guardianas buscan que esa protección no se quede solo en el papel.

Damaris Chuy, una mujer joven y morena, que sobresale por su liderazgo al momento de trabajar en equipo, recuerda que en los últimos cuatro años su esposo ha llegado a la casa cada vez con menos pesca.

Aunque es difícil regular la pesca en una comunidad pesquera, estas mujeres saben que esa es una de las pocas alternativas que tienen para conservar el recurso. Las reglas son estrictas: nada de pescar haciendo buceo con tanque, ni pesca deportiva o redes de arrastre.

Las mujeres involucradas no reciben apoyos estatales ni federales, pero sí de la organización internacional WildAid, que a través de recursos y capacitación, trabaja para proteger la vida silvestre y los ecosistemas marinos amenazados.

“No llegamos de golpe. Primero observamos desde lejos. Anotamos las placas de la lancha y vemos si la embarcación tiene nombre. Si vemos algo extraño, nos acercamos, siempre cuidando nuestra seguridad”, explica Dzul. El protocolo es claro: si hay riesgo, se retiran.

Su presencia en el agua desde hace cinco años ha dado resultados. Según sus datos, lograron reducir las embarcaciones que pescan ilegalmente en el refugio de 15 a tres o cuatro por mes.

Como resultado, son las mujeres quienes se encargan de tomar fotos que sirvan como pruebas para interponer cada mes las denuncias por pesca furtiva en el Sistema de Denuncia de Pesca Ilegal de la Conapesca.

Además, patrullan cada semana porque ni la Conapesca ni la Secretaría de Marina (Semar) realizan recorridos de vigilancia, aseguran.

La razón de esa ausencia institucional también está en los números: desde 2020, hay sólo siete personas de la Conapesca dedicadas a vigilar 15 puertos y más de 378 kilómetros de litoral.

En San Felipe y Río Lagartos, buceadoras patrullan el mar

A un lado del muelle, unos jóvenes trasnochados bailan, la música suena fuerte y se acumula la basura del día anterior. Unas calles más adelante, un grupo de mujeres se prepara en silencio.

Acevedo comenzó acompañando a su papá en el mar y, con las ganancias de la pesca, pagó sus estudios. Ahora, señala, su convicción es conservar y motivar a más personas a hacer lo mismo.

Al regresar al puerto no hay medallas ni aplausos, sólo una bitácora llena de datos y el cansancio en los brazos.

Estas mujeres son inspiración para las más jóvenes de sus comunidades y sostienen una red de vigilancia que ayuda a cuidar sus recursos marinos.

Un trabajo poco reconocido, pero necesario

Este texto es parte de una alianza periodística entre Mongabay Latam y Causa Natura.

* Este reportaje se publicó en Mongabay Latam el 19 de agosto de 2025.

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