La voz femenina en la ciencia hay que ganarla: investigadoras incitan a niñas a estudiar ciencia
En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, hablan 2 investigadoras del CIMMYT de los retos y experiencias que han enfrentado en su camino a dedicarse a las ciencias
Bertha Becerra / El Sol de México
De acuerdo con la UNESCO, solo el 33 por ciento de los investigadores en el mundo son mujeres, se puso de manifiesto hoy en el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.
Pese a todo, se tienen casos relevantes de mujeres que se interesan por las ciencias agrícolas y la investigación.
El camino de las mujeres en la ciencia no ha sido fácil. “Nos enfrentamos a obstáculos, pero con perseverancia, apoyo y determinación, podemos lograrlo”, dijo Carolina Sansaloni.
Uno de sus mayores desafíos fue dejar su hogar en Argentina para seguir su vocación. “Salir de mi entorno, de mi familia, de mis amigos; pero tenía claro que mi motivación era la ciencia y su capacidad de transformar el mundo”, dijo.
“Exploren, pregunten, descubran. Nada es imposible con esfuerzo y dedicación”, fue el mensaje que dio a las niñas que sueñan con la ciencia.
Mientras que a los padres y madres les aconsejó fomentar la curiosidad de sus hijas e hijos, así como permitirles tomar sus propias decisiones. De esa forma podrán sorprenderlos con la capacidad de innovar que poseen.
“Para mí la mayor satisfacción es saber que lo que hacemos en el CIMMYT ayuda a que más personas tengan un plato de comida en la mesa. No es un esfuerzo individual, es un esfuerzo colectivo por un bien mayor”, dijo muy convencida.
María Luisa soñaba con trabajar en un laboratorio
La participación de la mujer en la ciencia es muy baja. En México, solo el 22 por ciento de las mujeres matriculadas en educación superior estudian carreras de Ciencia, Tecnología, Ingenierías y Matemáticas (STEM) por sus siglas en inglés.
Y de acuerdo al Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) solo el 13.5 por ciento egresa. Esta situación presenta desafíos y oportunidades.
La ciencia, particularmente en sectores esenciales como la seguridad alimentaria y la nutrición, requiere mayor presencia de mujeres que impulsen cambios significativos.
Otro ejemplo del impacto transformador de las mujeres en la ciencia es María Luisa Cabrera Soto, quien desde su infancia se inspiró por las mujeres científicas en los medios de comunicación. Esto la motivó a soñar trabajar en un laboratorio.
Pese a que su camino no fue sencillo, ya que enfrentó resistencia familiar a seguir sus deseos, tuvo que romper esos estigmas. Y hoy, forma parte del equipo de investigación del CIMMYT.
La labor de María Luisa tiene impacto directo en la alimentación y salud de diversas poblaciones así como en la actividad de los productores agrícolas.
El mensaje de María Luisa para las niñas y jóvenes mexicanas es claro: “Sigan sus sueños, cuestionen al mundo y no permitan que su curiosidad y entusiasmo se apaguen por ideologías sociales o tradiciones familiares”.
“¡Cada vez somos más mujeres en este ámbito y debemos apoyarnos mutuamente!”, afirmó.
Seis décadas de reportera y contando. La lectura es mi vicio. Cubro las informaciones del mundo del trabajo y agropecuario.






























