La menopausia, un tabú en las comunidades indígenas
Esos procesos biológicos que marcan el fin de la fertilidad en mujeres son fenómenos que se experimentan de manera distinta según el contexto social y geográfico
Luis Ramírez / Corresponsal
En las comunidades indígenas, donde las tradiciones, los roles de género y las prácticas de salud se ligan a la vida cotidiana, este ciclo de la vida adquiere otro color.
Engracia comenzó a notar los primeros cambios de la menopausia hacia los 45 años. “Yo digo que estoy viviendo bien los 50”, asegura al describir cómo su trabajo en la preservación de la lengua mixe la mantiene activa.
“La menopausia no me afectó mucho en cuanto a los cambios de ánimo. Lo que sí me afectó fue la hipertensión, que es algo que ahora manejo con ejercicio y una dieta equilibrada”, explica.
Considera que tener una actividad te hace olvidarte de los procesos naturales. “En las comunidades es muy variable y en todo momento las mujeres están pensando en el quehacer, en el trabajo, ya sea en el hogar, en el campo y finalmente eso ayuda”.
Para ella, mantenerse activa es crucial. No siente la necesidad de ajustarse a las expectativas sobre la vestimenta o el comportamiento. “Siempre me he vestido con traje típico y me encanta. Sólo uso pants y playeras porque me gusta caminar”.
Sin embargo, reconoce el peso de la violencia que enfrentan muchas mujeres en las comunidades.
“La menopausia es un tema tabú. Pero lo que realmente nos afecta es la violencia. Las mujeres que la viven no hablan ni de su salud ni de lo que sienten”, señala.
Autora de tres libros, dos de gastronomía y uno de teatro, admite que la edad “poco a poco va pesando, eso también es cierto, creo que llega un momento en que cae uno un poco en la depresión”.
Por su parte, Erasto Blas García, también enfrenta los efectos de la andropausia, un proceso que lo llevó a experimentar momentos de depresión y ansiedad.
Indígena zapoteca, reconoce que a pesar de tener conocimientos profesionales sobre el tema, los recursos en su comunidad todavía son limitados.
Los síntomas de la andropausia en él se manifestaron principalmente como una disminución de la líbido, dolor de cabeza y malestar general, pero fue el aislamiento emocional el que realmente lo afectó.
Aunque la menopausia y la andropausia son procesos biológicos universales, la manera en que se viven varía al depender del contexto social, cultural y médico. En sus relatos, ambos coinciden en la importancia de la información y el apoyo mutuo.
“Tenemos la tarea de animar a las otras mujeres, a las otras personas, a hacer ejercicio, a cuidar de su cuerpo y de su mente”, afirma Engracia, “porque no se trata solo de sobrevivir, sino de vivir plenamente, en todas las etapas de la vida.”





























