Tratado de plásticos, detenido en Ginebra: el reclamo que busca poner a las mujeres al centro
Delegadas de más de cien países reclaman que el futuro acuerdo mundial no ignore los químicos que enferman a millones y exigen que la salud femenina esté en el centro de la discusión
Ana Miranda
Plástico en la piel y en la sangre
A esto se suma un enemigo más silencioso: los microplásticos, esas diminutas partículas que se desprenden con el uso y desgaste de los objetos, pero que también son añadidas de forma intencional en la fabricación de cosméticos, exfoliantes o productos de limpieza.
El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advierte que cada persona podría estar ingiriendo el equivalente a una tarjeta de crédito de plástico a la semana a través del agua, los alimentos y el aire que respiramos.
Los productos femeninos, bajo la lupa
Una negociación atrapada en intereses petroleros
Greenpeace también expresó su frustración: “No aceptaremos un texto que repita los errores del pasado ni que ignore la raíz de la crisis. Sin limitar la producción, cualquier tratado será una promesa vacía”.
Un enemigo que ya está en nuestros cuerpos
“Claramente se trata de un problema mucho más grande de lo que hemos querido ver porque el plástico está metido en cada aspecto de nuestras vidas”, reflexionó la doctora Hegewisch.
La batalla que no termina
Aunque esta ronda estaba prevista como la definitiva, la mayoría de países pidió reabrir el proceso. La secretaría del comité intergubernamental aún no ha anunciado la nueva sede ni la fecha, pero la presión internacional crece.
“Si logramos que este tratado vea la salud con la misma seriedad que la contaminación, estaremos dando un paso histórico”, resume Márquez. “No es solo cuestión de ambiente. Es cuestión de vida”.


































