Un poblador de una comunidad de Perú logra llevar a juicio a un gigante energético alemán
Un peruano lleva al gigante energético alemán RWE ante los tribunales en un caso que podría sentar un precedente histórico
Reuters
Saúl Luciano Lliuya, apoyado por el grupo activista Germanwatch, quiere que RWE pague unos 17 mil euros (18 mil 520 dólares) por un proyecto de defensa contra inundaciones de 3.5 millones de dólares.
“Los expertos jurídicos están muy atentos para entender hasta qué punto esto va (...) a sentar un fuerte precedente”, dijo Sebastien Duyck, abogado principal del Centro de Derecho Ambiental Internacional.
Harjeet Singh, director fundador de la Satat Sampada Climate Foundation, dedicada a la justicia climática global, dijo que casos como el de Lliuya podrían generar algún día financiación alternativa.
Casos como el de Lliuya podrían generar algún día financiación alternativa
“Podemos doblar la apuesta por aquellas empresas que son responsables de la crisis y cómo podemos recaudar los fondos para ayudar a la gente a recuperarse de los impactos actuales”, afirmó Singh.
RWE, que está eliminando progresivamente sus centrales eléctricas de carbón, afirma que no se puede responsabilizar a un único emisor de dióxido de carbono del calentamiento global.
“Si existiera una demanda de este tipo con arreglo a la legislación alemana, también sería posible responsabilizar a todos los automovilistas”, afirmó en un comunicado.
Agricultor peruano demanda a RWE por deshielo de glaciares en los Andes
El caso comenzó en 2015 en la ciudad alemana de Essen, sede de RWE. Inicialmente fue desestimado, pero el Tribunal Regional Superior de Hamm lo dejó seguir adelante en 2017.
Expertos designados por el tribunal visitaron el lugar en 2022, y sus informes, publicados en 2023 y 2024, serán examinados en la audiencia de dos días.
El tribunal debe determinar primero si el deshielo de los glaciares está elevando el nivel de las aguas del lago Palcacocha y que esto supone un riesgo directo para la casa de Lliuya en Huaraz
Roda Verheyen, abogada de Lliuya, dijo que el hecho de que el tribunal hubiera aceptado el caso ya era una victoria.
“Saúl (...) tenía muy pocas o ninguna esperanza de que esto llegara a alguna parte. Y ahora estamos todos aquí”, celebró.























