María Moliner, más allá de su diccionario: la biografía novelada con la que el escritor Andrés Neuman reivindica su legado
Andrés Neuman escribe Hasta que empieza a brillar, novela de la vida de la bibliotecaria y lexicógrafa que dedicó su tiempo libre a crear el “Diccionario de uso del español”
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Andrés Neuman escribe la biografía novelada de María Moliner, la autora del famoso diccionario español / Foto: Laura Lovera/ El Sol de México
¿Puede un diccionario ser una obra de arte? Para el escritor Andrés Neuman, esto no sólo es posible, sino que ya ocurrió una vez, cuando la bibliotecaria y lexicógrafa María Moliner (1900-1981) escribió sola, en medio de la dictadura franquista, uno de los diccionarios más importantes en la historia de nuestro idioma, su “Diccionario de uso del español”, el cual, en un acto de resistencia y rebeldía, ofreció mucho más que simples definiciones de palabras.
A ella, Neuman— quien aparte es filólogo y un amante de la lingüística— dedica su más reciente novela, “Hasta que empieza a brillar” (Alfaguara, 2025), en la cual buscó novelar un descubrimiento que lo impactó tras estudiar la vida de esta mujer y releer su obra, no como libro de consulta sino como literatura: “se trata de un diccionario autobiográfico”.
“María Moliner ha pasado a la posteridad por su diccionario, y es como si éste la hubiera devorado, dejando de lado su fascinante vida y su amplísimo legado como bibliotecaria, como docente, como fundadora de escuelas, de bibliotecas, su infancia difícil, su conciencia de clase, su participación en la República, es decir, su legado vital”, dice Andrés Neuman, en entrevista con El Sol de México.
“A mí me generaba mucha emoción la posibilidad de reivindicar todo su legado, más allá del diccionario. Pero al mismo tiempo había la paradoja, pues su diccionario es un diccionario de autora, es decir escrito por una mujer en una época específica de su vida. Evidentemente ella en ese diccionario está hablando de y para su tiempo, uno de una época política muy complicada y violenta, como la actual”, agrega el también filólogo, quien recuerda que Moliner se quedó sin padre, fue la primera profesora de la Universidad de Murcia y realizó este diccionario en sus tiempos libres.
Andrés Neuman menciona que hubo varios procedimientos a través de los cuales Moliner realizaba las definiciones de cada palabra, así como de la recolección de ejemplos de uso, los cuales obtenía de la “lectura” y transcripción directa de “lo que escuchaba en la calle, en el mercado y su vida cotidiana”, así como de “la radio y la prensa”. Lo cual le permitió dar definiciones modernas y adelantas, como testigo de su presente.
Pero esta modernidad también la pudo alcanzar por una profunda sensibilidad sobre su propia vida, como sucede con la palabra “madre”, la cual tiene una gran vigencia. “La definición que daba la academia era exclusivamente biológica y la reducía al parto, sin mencionar el criar. Y parir era sólo el parto por vía natural. Entonces una madre adoptiva o que simplemente dio a luz por cesárea quedaba fuera de la definición.
“María Moliner tuvo cinco partos y perdió una hija, ya había cesáreas en su época y la posibilidad de maternar criaturas que no fueran de su sangre. Con eso ella construyó una definición mucho más sencilla y coloquial: ‘Madre es una mujer que tiene o ha tenido hijos’”, esta definición, según Neuman propone mayor inclusión y también una noción sobre el valor de las madres y los hijos ante las pérdidas.
Neuman menciona otro ejemplo, la palabra “contestar” que para Moliner la academia había olvidado apuntar su uso “contestatario”, como oposición a una orden que no se quiere realizar. Esto llegó a ser muy osado para un contexto en el que la dictadura franquista incluso pretendía controlar la lengua, instaurando el español como única lengua oficial.
“Todas las épocas se han tratado de violentar el lenguaje, de utilizarlo como herramientas de violencia. No sólo es propio de nuestros tiempos, es propio de la cultura humana, que consiste en la creación, destrucción y manipulación de la lengua. María Moliner lo que hizo fue dignificar el uso de la lengua y tratar de ensanchar comunitariamente la idea de la lengua, porque sus definiciones son más incluyentes y representativas de grupos más amplios, entre las que está el pueblo y el hablante medio”, dice Neuman cuya pasión propia por la lingüística va más allá de la academia y se centra en el modo en que las palabras contribuyen a la conformación “de nuestra identidad, de nuestros afectos y de nuestro modo de ver el mundo”.