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El poeta Canuto Roldán encabeza la reunión del mundial de Slam Poético / Foto: cortesía Canuto Roldán
Catarsis escénica, juego de palabras, necesidad expresiva, foro de discusión y espacio de resistencia. Múltiples han sido los enfoques que ha experimentado el “Slam poetry”desde su llegada a México en 2005, como una forma transgresora de crear poesía.
Su dinámica original persiste, dentro de un movimiento poético global que se ha afianzado fuertemente en el país, con 30 ligas activas en constante competición y la preparación del cuarto “World Poetry Slam Championship”, a celebrarse en Ciudad Juárez, del 29 de mayo al 1 de junio, con la participación de poetas provenientes de 40 naciones de los cinco continentes.
¿Pero qué es un “slam poetry”? Esencialmente, una competencia de “spokenword”, o poesía en voz alta, en la que los participantes tienen tres minutos para recitar sus mejores versos, los cuales son calificados por un jurado elegido al azar dentro del mismo público. Quien obtiene la puntuación más alta gana.
“Creo que ‘el poetry slam’ ha sido una suerte de asamblea en la que nos hemos citado para discutir públicamente nuestras ideas, emociones y posicionamientos que frente al micrófono todos son válidos y reconocidos. La palabra es un bien común, que todo el mundo puede usar para informarse, convencer, y llamar a la acción.”, dice Canuto Roldán, practicante del slam lingüístico y secretario de la World Poetry Slam Organization en entrevista con El Sol de México.
“Creo que esa es la figura del poeta que ahora cultivamos a lo largo del mundo, como parte de una conciencia de que lo que hacemos es proveer un espacio para ser escuchades”, agrega el organizador, quien relata que a pesar del carácter alternativo del “Slam Poetry” no sería hasta 2017, durante el primer certamen nacional, que las mujeres y disidencias sexogenéricas tendrían mayor representatividad, luego de exigirlas.
Aunque con ciertos apoyos intermitentes por parte de autoridades culturales, este proyecto se ha sostenido de manera autogestiva, con el apoyo de generaciones de poetas que participan en las ligas y colaboran en campañas para recaudar fondos: “Era muy claro para nosotros, que teníamos que ser una organización antirracista, transfeminista y decolonial”, relata el poeta, quien cuenta que fue durante la pandemia que logró una organización internacional de slams.
¿Y cómo llegó ‘el slam poetry’ México? Rojo Cordova, gestor cultural, practicante del slam poético y uno de los personajes que tuvo mayor relevancia dentro del movimiento durante la década de los 2010, menciona en entrevista aparte, que como tal, la creación del “Slam Poetry” sucedió en Chicago, Estados Unidos, en 1986, producto de la creatividad de un albañil llamado Marc Smith (1949).
“El slam de poesía de Marc Smith nace para jugar, para gozar el momento, para generar un happening y sobre todo para hacer un convivio comunitario. Él se rehusó a registrarlo, porque surgió más como una necesidad humana de expresión, pero también de competencia, en el bar The Green Mill, que frecuentaba el ganster Al Capone.
“Era un ‘vamos a jugar a que se puede calificar la poesía y que se pueden dar premios. Como una forma fársica y prometeica de bajar la poesía del pedestal, ponerla al ras del suelo”, dice el poeta, quien se ha dedicado a documentar y rescatar la memoria sonora y escénica del spokenword en textos como “Si hace Boom y hace Crack, hace SLAM!” (2012).
Con el paso de los años, el “Slam Poetry” comenzó a tener presencia en México, primero en Monterrey, en 2003, en un evento multidisciplinario organizado por el poeta José Eugenio Sánchez. El primer slam propiamente en nuestro país sucedió en un evento en el centro Ex Teresa Arte Actual, organizado por la performancera Katia Tirado, el sonero Lalo Jaranas, el poeta Edgar Khonde, y Tiosha Bojórquez, poeta hiphopero. “Las bases del slam mexicano”, cuenta Rojo, quien asegura buscó abrir aún más las sonoridades del slam.
Fue a partir de este primer chispazo que dio origen a varios proyectos de slam y poesía en México, con los más diversos escenarios, desde bares, plazas y cantinas, hasta museos y centros culturales como la Casa del Lago de la UNAM y el Museo Universitario del Chopo, o el Centro de Cultura Digital en la Estela de Luz.
Esto daría a pie a una pléyade de slameros y performers aún en activo, varios de ellos recopilados por Rojo Córdoba en sus antologías sonoras “Slamex”, que publica cada lustro, por lo que este 2025 habrá una nueva entrega, con nombres como: Comikk, Karlos Atl, Vant-T, Cyntia Franco, Irene Alejandra Pérez, Nara Pech.
Aunque con posturas distintas, referente a la organización y contenidos políticos en los slams, tanto Rojo Córdova, como Canuto Roldán coinciden en que actualmente se tiene una escena saludable de poesía en voz alta, cada vez con mayor interés académico, reflejado, según Rojo, en una proliferación de micrófonos abiertos.
“Esta es una historia que viene desde los 2000, y que si hoy explota es gracias al germen de muchas generaciones, a que tenemos una gran riqueza oral en nuestra tradición mexicana. Si hoy estamos viviendo un momento dorado de los micrófonos abiertos horizontales, sin competencia, es por esta tradición que tenemos en México. Estos 20 años del slam son también galvanizadores”, finaliza.