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Culturadomingo, 22 de febrero de 2026

Miguel León-Portilla: 100 años del tlamatini del pensamiento náhuatl

Académicos ven en su legado una guía para el estudio de la cosmovisión indígena. Su archivo aún tiene cajas por abrir

Kevin Aragón

“Encontró cómo fue que éstos tuvieron su forma de concebir el universo, su estructura universal, así como la presencia del hombre dentro de ella”, afirma el arqueólogo que lo recuerda como una persona amable, dispuesto a enseñar a todo aquel que se le acercara.

De las excabaciones a las aulas: la vida de León-Portilla

Una figura importante fue su tío, el arqueólogo, antropólogo e indigenista Manuel Gamio, quien sembró en él su interés por la cosmovisión indígena, al llevarlo de pequeño a excavaciones en Cuicuilco y Teotihuacán.

“Nos llevaba y nos daba explicaciones con gran sencillez. Eso me había dejado muy impresionado”, recuerda León-Portilla en sus memorias.

Desenterrar una filosofía

Así en 1953 se inscribió en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM para estudiar el pensamiento de los antiguos mexicanos, teniendo a Garibay como tutor.

“Él abrió un camino de reflexión sobre el pasado que antes sólo concebíamos en la cultura griega, y que gracias a él pudimos comenzar a ver en otras culturas.

“Nada en sus investigaciones fueron ocurrencias, siempre fue perseverante en su pensamiento y concepción del pensamiento mesoamericano”.

Entre ellos, el más recordado y difundido es “Visión de los vencidos” (1959), el cual es una selección de fragmentos escritos por indígenas que narran los acontecimientos de la Conquista de México Tenochtitlán.   

Encuentro sí, conquista no

Otro de los resultados de las investigaciones de Miguel León-Portilla derivó en una mayor valoración de las obras literarias escritas en lenguas indígenas.

Su interés no se limitó al náhuatl, sino también en otras lenguas originarias como el mixteco, zapoteco, el tzeltal, tzotzil y otras, que compiló en varias antologías.

“El resultado de esto ha sido que las nuevas corrientes de estudio de literatura ya no hablan de una sola literatura (indígena), sino de las literaturas”, expresó su viuda.

El archivo que dejó León-Portilla al morir

“Por publicar dejó poco, porque cada que terminaba una cosa generalmente la publicaba. Así que he encontrado muy poco para publicar, pero algo habrá supongo. Aún no termino de revisar, me faltan ocho cajas, pero si algo hay se publicará, claro que sí”.

“Este archivo será útil sobre todo a especialistas, ya que esté catalogado y clasificado. Tuvo una gran correspondencia con universidades, amigos y círculos académicos de todo el mundo, estaba muy conectado y al pendiente de las corrientes de pensamiento”.

Miguel León-Portilla no dejó una voluntad exacta sobre este archivo. Sin embargo, existe la intención de que permanezca en México.

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