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Culturamiércoles, 28 de enero de 2026

Entre flores y mariposas, así definió el color amarillo la vida de Gabriel García Márquez

El escritor colombiano no podía escribir sus obras sin la presencia de un ramo de flores amarillas en su escritorio, pues según él, presagiaban buena suerte

Samantha Laurent

García Márquez y su fijación por las mariposas

Cuando la Editorial Sudamericana publicó la primera edición de Cien Años de Soledad el 5 de julio de 1967, los lectores conocieron el trágico romance entre Renata Remedios (Meme) y Mauricio Babilonia.

Estaba claro que eran los personajes principales, pero entre ellos aparecieron robando parte del protagonismo las tan representativas mariposas amarillas.

Fue así como el colombiano pudo tener mariposas blancas en el mundo real y amarillas en Macondo.

Flores amarillas, el amuleto de la suerte de García Márquez

Además de las mariposas, las flores amarillas también estuvieron presentes en gran parte de la vida de Gabriel García Márquez, y es que para el Premio Nobel eran un símbolo de buena suerte.

Poco antes de cumplir ocho años de edad, aprendió de su abuelo materno, el coronel Nicolás Márquez, esta creencia y la adoptó por el resto de su existencia.

En 1982, por los días en que recibió el Premio Nobel, confesó al periodista Darío Arizmendi su idea sobre estas flores, un tanto vinculada a la belleza:

De manera que las rosas amarillas no faltaron en la entrega del premio en Estocolmo, y no sólo guardó una flor en su bolsillo, sino que también había una en la mesa de centro de su cuarto de hotel.

¿Era el color amarillo su favorito?

Con todo lo dicho, cualquiera podría pensar que, en efecto, las rosas amarillas siempre fueron sus favoritas; sin embargo, hasta 1977 las rosas predilectas de Gabo eran las rojas.

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