Lol Tolhurst: “Sé que mi lápida dirá algo sobre The Cure”
Antes de su regreso a México como parte del Hay Festival, el músico reflexiona sobre varias de sus experiencias dentro y fuera de la banda que, admite, lo acompañará hasta la tumba
Es por ello que en cuanto nos sentamos a platicar con Lol Tolhurst, el músico aclara que no tiene ningún problema con responder preguntas sobre The Cure:
El álbum tuvo una gran recepción, aunque a casi dos años de distancia de su grabación, Tolhurst reflexiona sobre la experiencia:
De cualquier modo, Los Angeles quedó para la posteridad como una gran pieza de art rock que ningún melómano interesado en dicho estilo puede darse el lujo de ignorar.
We are family
Y ya que hablamos de temas familiares, de pronto sale a cuento un tema fascinante para él, que es la relación con su hijo, Gray Tolhurst, quien ya apareció en algún momento como invitado en dicha banda:
Nunca habíamos tocado juntos en toda nuestra vida, porque cuando él nació yo no quería que se sintiera como James McCartney ni nada parecido
Salir de gira así es más económico, porque sólo necesitas una habitación para dos
¿The Cure es gótico o no? Porque ambas cosas pueden ser ciertas a la vez. Y para mí son completamente ciertas
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Asegura que su siguiente obra será como una especie de libro de autoayuda para góticos / Foto: Louis Rodiger
Las relaciones entre los miembros de una banda de rock muchas veces son como los matrimonios. Y al igual que estos, no siempre terminan bien.
En lo referente al vínculo de Lol Tolhurst con Robert Smith, se trata de una relación de más de medio siglo, la cual inició desde la adolescencia, cuando ambos fundaron la banda The Cure en su natal Sussex, Inglaterra; el primero sentado frente a la batería y el segundo parado frente a la guitarra y el micrófono.
Dado que Tolhurst fue despedido del grupo por sus problemas de alcoholismo y luego demandó a la banda reclamando más regalías y el reconocimiento de copropiedad del nombre del grupo, podría pensarse que la relación entre él y The Cure es escabrosa, pero es al revés, sobre todo gracias a la nobleza y la madurez -de ambas partes- que sólo se adquieren con la edad.
“Está bien. Me encanta hablar de The Cure también. Soy realista y sé lo que dirá mi obituario cuando muera. Sé que mi lápida dirá algo sobre The Cure”, comenta durante una tarde soleada, sentado en el jardín de su casa en Los Ángeles, California.
Y es precisamente por ahí que comenzamos la charla. Retomando el maratónico esfuerzo que el artista emprendió hace pocos años, cuando se embarcó en el proyecto de un disco colaborativo, tituladoLos Angeles y producido en colaboración con Budgie y Jacknife Lee.
“Fue un proceso muy largo, quizá de cinco años. Budgie y yo empezamos a trabajar en él, originalmente con Kevin Haskins, de Bauhaus. Recurrimos a Tommy Lee, de Mötley Crew, que es mi amigo y vive aquí en Los Ángeles, donde tiene un estudio muy bueno en el que nos permitió trabajar. Aunque cuando nos pusimos a hacer el álbum Kevin tuvo que volver a trabajar con Bauhaus, así que nos reunimos con otros músicos y volvimos a empezar desde cero.
“Originalmente íbamos a hacer un álbum instrumental, pero luego decidimos que algunos tracks necesitaban una narrativa, una voz. Y así, entre amigos míos, de Jacknife y de Budgie, logramos convencer a mucha gente para que viniera a cantar o tocar, y fue toda una revelación”.
La “mucha gente” a la que se refiere es ni más ni menos que un dream team de gente tan reputada como Bobby Gillespie (Primal Scream), James Murphy (LCD Soundsystem), Mark Bowen (IDLES), The Edge (U2), Isaac Brock (Modest Mouse) y el proyecto Pan Amsterdam, quienes se unieron a la causa sin pensarlo dos veces.
“Fue bastante fácil, porque todos tenían ideas geniales para las letras y demás. Más bien la dificultad fue tocarlo en vivo; de hecho creo que el personal completo sólo se reunió una vez, cuando tocamos en un festival aquí, en Los Ángeles. Aunque luego cuando piensas en hacer una gira, no puedes llevar a tanta gente así, como si fueras Ringo Starr… No podíamos hacer eso, así que emprendimos una pequeña gira sólo con Budgie y fue interesante, pero creo que la gente estaba confundida porque necesitan ver a un cantante o a alguien al frente, llevando la batuta”.
Pero Lol Tolhurst ha desarrollado otros proyectos, como es el caso de Levinhurst, la banda electrónica que fundó con su esposa y también vocalista, Cindy Levinson, con la que han publicado tres LP, además de que ya están pensando en grabar otro este año.
“Hace poco dimos un concierto con él, en San Francisco, y fue muy interesante porque nunca habíamos tocado juntos, en toda nuestra vida, porque cuando él nació yo no quería que se sintiera como James McCartney ni nada parecido. Quería que fuera independiente de todo lo que yo he hecho antes. Y eso funcionó bien durante mucho tiempo, porque así encontró su propio camino y su propia banda. Pero luego cambió todo, porque me di cuenta de que muchas de las bandas que él escuchaba y que le hicieron querer empezar a tocar música estaban influenciadas por la mía, así que son como dos generaciones que se relacionan”.
“Primero hicimos una pequeña gira por Europa, él y yo con Miki Berenyi. Luego hablamos sobre libros que teníamos en común y cosas así, y creo que encontramos una buena manera de hacerlo, porque además sucedió algo que debo explicar:
“Si estás en una buena banda, verás que la mayoría de los músicos tienen una forma de comunicarse tácita cuando tocan. Es algo que no le puedes dar ni enseñar a nadie, simplemente lo aprendes o lo traes. Por ejemplo, mi hermana es muy buena tecladista, toca mejor que yo, pero jamás podría formar parte de una banda. Y por otro lado yo no sabía si mi hijo comprendería esto, porque nunca había tocado con él. Pero en cuanto nos juntamos a tocar, después de una hora empecé a sonreír porque me di cuenta de que tiene eso, que sabe lo que yo voy a hacer o que yo puedo entender lo que él hará, tenemos ese tipo de comunicación. Y eso fue quizá lo más emocionante que me sucedió el año pasado”.
Debes sentir una gran satisfacción como padre, al descubrir que algo así es posible y que surge de forma natural.
Sí, porque lleva 18 años tocando música y este es como el pretexto que necesitaba para empezar a hacer más cosas con Levinhurst, porque Cindy (su esposa) también canta y eso nos permite hacer distintas cosas cuando vamos a la presentación de un libro o algo relacionado; digamos que se está volviendo algo mucho más familiar.
Lol Tolhurst, Michael Dempsey, Perry Bamonte y Boris Williams, fueron incorporados al Salón de la Fama del Rock and Roll en 2019, por su trabajo como parte de The Cure / REUTERS
Hablando de ello, ¿cómo es estar en una banda con tu esposa? ¿Y cómo logras no llevar tus posibles problemas de pareja a la banda y viceversa?
Bueno, salir de gira así es más económico, porque sólo necesitas una habitación para dos. Además nos gusta viajar juntos, siempre queremos viajar juntos. Por ejemplo, en mi viaje al Hay Festival, en México, ella va conmigo. Me gusta trabajar en cosas que me permitan viajar por el mundo y al mismo tiempo estar con mis seres queridos. Por otro lado, siento que ya no hay cosas que quiera hacer o no de manera tan imperativa como cuando tenía 20 años. Es como si no tuviera que demostrar demasiado a los demás.
En la gira que acabamos de hacer por Europa con Miki y Grey vi a tres personas que no había visto en 40 años, como a Phil Thornalley, quien produjo el álbumPornography. Nos vimos en Londres para cenar y fue increíble, porque fue como si nada hubiera parado. Aunque claro, mi pelo ahora es blanco y el suyo es gris, pero seguimos siendo los mismos… Me gusta ir a lugares y simplemente reencontrarme con buenas amistades.
Siempre destacaste como alguien que toca no sólo la batería y los teclados, sino una gran cantidad de instrumentos. ¿Te consideras un músico inquieto?
Sí. Nunca vi la diferencia entre crear con un instrumento o con otro. Me encanta la batería, pero también la electrónica y todo el ruido y las cosas que se pueden crear con ella. Muchas de las cosas de Levinhurst llevan pistas que son muy electrónicas y muy controladas, pero también lo disfruté. Creo que desde los inicios, cuando sólo éramos solo Robert y yo, tuve que pensar bien qué iba a hacer, cuál sería mi rol… Sólo quería crear. Y algo así se aplica también a la escritura de los libros, porque siempre estuve ligado con las letras y hace como 12 años me pareció que era un buen momento para comenzar con eso, que es algo que también disfruto mucho.
“Estaba hablando con un buen amigo mío, Nabil Ayers, que escribió un libro sobre su padre, que fue un músico famoso en los setentas. Y él escribe por las mismas razones que yo, es decir, porque es un esfuerzo creativo, aunque mucho más solitario, pero también muy satisfactorio”.
¿Tu próxima visita a México, en septiembre, será para hablar de tu último libro, Goth?
Sí, principalmente, aunque ya tengo algunas cosas sobre el nuevo, ya que lo estoy escribiendo ahora. Pero sí será principalmente sobre Goth, ya veremos…
En su segundo libro profundiza en el nacimiento y desarrollo de un estilo que hoy sigue cosechando adeptos / Norman
El libro habla de cómo surgió ese estilo y de cómo ha influido a tantas generaciones. Aunque me parece curioso que en su momento, muchas de las bandas precursoras del género, incluido The Cure, no se autodenominaban góticas.
Tienes razón. Pero mi argumento es como ese famoso acertijo filosófico sobre el gato de Schrödinger: ¿The Cure es gótico o no? Porque ambas cosas pueden ser ciertas a la vez. Y para mí son completamente ciertas. No quiero hablar por Robert, pero sí sé que él no quería que le pusieran etiquetas a la música. Y cuando le preguntaban qué música hacíamos, él se enfadaba un poco y decía: “No le pongo ningún nombre, sólo es música de The Cure”. Y esa es la verdad, aunque sin The Cure no habría goth; nada de eso habría pasado. Para mí, eso es tan innegable como decir: “No éramos goth” o “sí lo éramos”. En todo caso fuimos el terreno fértil donde creció todo eso. Y no sólo nosotros, obviamente también Joy Division, Siouxsie and the Banshees, Bauhaus y muchos otros, hasta que llegas a etapas posteriores y llegan grupos como Nine Inch Nails y un montón de bandas diferentes que siguen contribuyendo a eso. Es más como una forma de ver la vida y de eso es de lo que realmente tratará mi nuevo libro: Es como una especie de libro de autoayuda para góticos”, dice sonriendo.
Mientras hablabas de cómo Robert Smith rechazaba las etiquetas, pensaba en que quizá son un mal necesario, porque muchos las odian, pero a otros les funcionan.
Es cierto. Por ejemplo, cuando el punk empezó, todos pensaban: “Ah, el punk es sobre tener el pelo de punta y cantar furioso”. Y no realmente, porque se trata de muchas cosas más, como querer cambiar tu existencia, dejar atrás lo viejo y entrar en lo nuevo y hacer las cosas de forma diferente. Yo me convertí en adolescente cuando empezó el punk y fue algo muy emocionante... El hermano de Simon Gallup trabajaba en una tienda de discos en Londres. Y como nosotros vivíamos en las afueras, cada semana llegaba él con un sencillo nuevo de quien fuera, de The Clash ocualquier otro, pero eran discos que no podíamos conseguir y fue una verdadera revolución que ya no existe hoy, porque ahora todos ven lo que sea al instante en su celular. Y en cierto modo eso reemplaza a la experiencia casi sagrada de no conocer a quien cantaba algo o de no entenderlo del todo. Así que creo que, en el mejor de los casos, la música o cualquier tipo de arte son como una razón para querer explorar, para querer ir más allá con tu vida, porque si no la vida se vuelve muy aburrida y no pasa nada. Probablemente yo ya no voy a tantos conciertos como antes, pero de vez en cuando lo hago, sobre todo porque mucha gente de mi edad me decía: “Ya no hay buena música”. Y yo les decía: “Te equivocas. Simplemente has olvidado dónde encontrarla”. Así que sigo yendo a sitios de vez en cuando y me escondo en las sombras para escuchar y ver… La verdad es que todavía hay mucha gente haciendo buenas cosas.
Dice que su disco favorito de The Cure es Pornography, porque los ayudó a no desmoronarse como banda / Fiction Records
Regresando al tema de lo gótico, ¿cómo experimentaste el cambio que tuvo The Cure en sus inicios, cuando saltaron del pop y el postpunk a una música mucho más oscura?
Creo que crecimos en una época en la que era difícil tener éxito porque había muchas bandas, mucha gente surgiendo al mismo tiempo. Vivíamos en una zona donde podías caminar por una calle y escuchar a una banda en el garaje, y caminar por otra y encontrar otra banda en el garaje. Y todas esas personas lograron algo. Así que había mucha competencia. Y aunque tuvimos suerte porque no estábamos en pleno centro de Londres, donde habría sido más difícil para nosotros, tuvimos que aprender quiénes éramos realmente. Robert siempre dice que no le gustó el primer álbum que hicimos. Que no le parece que sea realmente nuestro. Y lo entiendo en parte, porque no tuvimos mucha influencia en la portada ni en las canciones que se incluirían en el disco. Básicamente tocamos todas las canciones en directo y luego las mezclaron y nos dijeron: “Aquí está tu disco”. Fue hasta el álbum Seventeen Seconds, que no es tan oscuro, pero sí más misterioso y brumoso, cuando empezó el verdadero The Cure… En ese álbum ya lo hicimos todo nosotros mismos, principalmente con Mike Hedges, y lo recuerdo como una época muy emocionante porque nos sentábamos en la sala de control pensando que estábamos grabando nuestro disco, y nuestro director del sello discográfico, que era Chris Parry, venía una vez a la semana, le poníamos la música y él decía: “Está bien”. Se aisló lo suficiente como para permitirnos crecer.
Por cierto, ¿cuál sería tu canción favorita de The Cure y por qué?
No sé si tengo una canción. Pero definitivamentePornography es mi disco favorito, porque recuerdo bien cómo lo hicimos y cómo nos ayudó como personas, porque en ese momento nos estábamos desmoronando, pero la música nos mantuvo unidos porque era muy precisa. Escucho ese disco ahora y me doy cuenta de que éramos sólo tres, por lo que teníamos que tocar con mucha precisión para que funcionara. De lo contrario habría sido un caos y eso fue lo que hicimos. No tengo una canción favorita. En la gira con mi hijo tocamos un par de canciones de Pornography, entre ellas “Siamese Twins”, que creo que aún suena bastante bien. Me gusta tocarla sobre todo porque recuerdo de qué trata la letra, y también “Faith” y “All Cats Are Grey”. Me gusta tocar esas canciones de vez en cuando. Ahora me resulta interesante elegir canciones de The Cure y que mi hijo las cante. Es una sensación muy diferente.
Para muchos eres una leyenda viviente. ¿Pero cómo te gustaría que te recordaran?
Nadie me había preguntado eso. Me gustaría que me recordaran por las cosas que he creado. Y por ser una fuerza para el bien, no para el mal. Eso es importante para mí. Mi hijo me dijo hace poco: “Tú no eres viejo... Pero tampoco eres joven. Estás en un lugar diferente”. Y me gustaría que me recordaran así: Ni viejo ni joven… Es un buen lugar para estar.