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Jacobo Dayán, director del Centro Cultural Universitario Tlatelolco. / LinkedIn
Ante la violencia en el país y en el mundo, ¿cuál es la injerencia real de la cultura para hacer que esta situación sea distinta? Con esa pregunta como punto de partida, el Centro Cultural Universitario Tlatelolco y la Cátedra Inés Amor, de la UNAM, llevan a cabo la jornada de charlas Occidente, violencia y cultura, en las instalaciones del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).
Serán tres charlas que se llevarán a cabo este 27 marzo. La primera de ellas estará dedicada a la discusión de las políticas culturales y su utilidad para reducir las violencias en México y la regeneración del tejido social. Esta mesa está a cargo del poeta Javier Sicilia, la periodista Adriana Malvido y el antropólogo Sergio Raúl Arroyo.
Con la participación del dramaturgo Luis de Tavira, el actor Lázaro G. Rodríguez, y la cineasta Natalia Beristaín, la segunda charla se centrará en la reflexión del modo en que las distintas expresiones artísticas, desde obras de teatro hasta corridos tumbados, han influido o contrarrestado la normalización de la violencia.
La tercera charla se enfocará en una discusión que está sucediendo actualmente en Europa y Estados Unidos, “el vaciamiento de los valores civilizatorios” de democracia, diversidad, diálogo, libertades y la verdad. Discusión a cargo de la ensayista María Minera, el escritor Maruan Soto Antaki y el especialista en derecho penal, Jacobo Dayán.
A modo de introducción, Jacobo Dayán, también director del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, habla con El Sol de México sobre algunos puntos clave que se tratarán en estas charlas, las cuales serán transmitidas en línea a través de www.culturaendirecto.unam.mx.
Respecto a la crisis de valores en occidente, uno de los temas que se abordarán en el ciclo, menciona: “La Revolución Francesa e incluso la independencia de los Estados Unidos ayudaron a la consolidación de las democracias con los valores de libertad, igualdad, fraternidad. Entonces el ser humano pensó que la razón, la ilustración, la libertad nos traería la paz y la seguridad global.
“Pero tuvimos que atravesar los horrores de inicios del siglo XX para darnos cuenta que eso no alcanzaba, que el Estado, la democracia, la república, podrían también tener rostros muy perversos. Fue a partir de entonces que surgió un nuevo proyecto civilizatorio, centrado en órganos multilaterales como las Naciones Unidas. A través de ellos ayudó a la consolidación de nuevos valores, como la dignidad humana, el diálogo, la pluralidad, el respeto a la ley como acuerdos civilizatorios generalizados.
“Es por eso que hace 20 o 30 años era impensable una campaña, como la que está haciendo Donald Trump, en las que se notara abiertamente el discurso de odio permea hasta el corazón mismo de la clase política. Pero ahora todo el arreglo nacional e internacional parece estar quebrado, desde los valores hasta las instituciones. Hoy la ONU no tiene ningún peso, es como el Vaticano. Acabó siendo un referente, pero no un espacio donde se dialogue o se llegue a acuerdos”.
El abogado expica que decidieron incluir en el ciclo conversatorios sobre cultura pues, “hoy vemos que las políticas culturales de varios estados han acabado siendo más discursos propagandísticos de gobiernos en turno —algunos abiertamente antidemocrático— más que un espacio de encuentro.
“La cultura debería ser eso, un espacio común, pero hoy parece como punto de arranque para exclusión. Hoy los estados —no sólo en nuestra región— capaces de solucionar problemas, mientras las democracias están en crisis y de ahí la irrupción de tantos autoritarismos. El diálogo está cancelado, veámoslo en nuestro propio país, donde parece imposible charlar entre distintos y no nos ponemos de acuerdo”.