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Reconocen la labor de Elena Torres Cuéllar / Foto: Adrián Vázquez/ E Sol de México
Rodeada de pequeñas flores y con música de ópera, fue develada este jueves, la lápida de la diplomática, educadora y feminista Elena Torres Cuéllar (1893-1970) en el Panteón de Xoco, donde sus restos habían permanecido en el olvido, dentro de una tumba sin nombre.
“Los males deben curarse radicalmente y eso sólo la educación puede lograrlo”, dice una cita suya grabada con letras doradas sobre la superficie de mármol, donde se le reconoce por haber sido “una mujer comprometida con la educación y los derechos de la mujer”, así como “por sus contribuciones a la fundación de la UNESCO”.
“Elena Torres es uno de entre muchos ejemplos de mujeres que durante la historia de México han contribuido a la creación de instituciones. Me parece que colocar una lápida en su nombre es una manera de hacer una nueva memoria histórica, donde las mujeres sean las protagonistas reconocidas.
“Una historia que ya no sea redactada en masculino, sino en la que nos reconocemos y fraguamos una identidad como mujeres políticas que contribuyen al desarrollo de la sociedad y las instituciones”, dijo la historiadora del COLMEX Gabriela Cano, en entrevista con El Sol de México, quien actualmente estudia el archivo de la funcionaria homenajeada, donde encontró su acta de defunción, con la que se dio con el paradero de la tumba.
Este rescate fue la suma de esfuerzos de la doctora en derecho Leticia Bonifaz, que escribió el libro “Mujeres en la diplomacia. Pioneras en México y el mundo” y el diplomático David Olvera, quienes se han dedicado a rescatar la memoria de la diplomacia mexicana y descubrieron la falta de nombre en su tumba, así como de Asociación del Servicio Exterior Mexicano, cuyo director David Nájera, también estuvo presente en el panteón.
“Las mujeres en la diplomacia han sido invisibilizadas, casi nadie puede darte nombres ni de la primera embajadora ni de las primeras cónsules. Se sabe muy poco de esas mujeres que representaron a México. En el caso de Elena, que honramos hoy, ella fue la invitada a las reuniones preparatorias a la fundación de la UNESCO. Sólo había tres personas representando Latinoamérica y ella fue como experta de educación rural”, dijo también en entrevista.
En la ceremonia los asistentes leyeron fragmentos de las memorias de Elena Torres, en las que se pudo constatar su determinante convicción feminista y vocación docente desde temprana edad, que colaboró con José Vasconcelos, entonces ministro de Educación como jefa e implementadora de un programa de desayunos gratuitos, que benefició hasta a 12 mil estudiantes por día.
También se recordó que la relación entre Elena Torres y José Vasconcelos no fue la mejor, pues tras concederle una licencia con goce de sueldo para conducir una misión experimental en educación rural, la suspendió, para inmediatamente enviar a grupos a realizar las llamadas Misiones.
Elena Torres Cuéllar también fue recordada por su labor como feminista de izquierda, miembro del Partido Comunista y única mujer en el Partido Socialista de Yucatán: “A las feministas de los años 20 no se les puede reducir sólo al sufragio, tenían una visión más compleja que abarcaba los derechos laborales y los derechos sociales de las mujeres”, finalizó Gabriela Cano.