Jonathan Minila reúne en los cuentos de su libro reciente, “Breve interrupción del diluvio”, historias de un terror cotidiano que a veces no percibimos
Desde París hasta el Estadio Azteca, colectivos, artistas y activistas han convertido el arte urbano, las intervenciones simbólicas y los actos públicos en una forma de crítica contra los costos sociales, ambientales y territoriales que dejan los Mundiales
Durante milenios la humanidad ha mirado al cielo fascinada por la Luna y el universo más allá de ella, lo que dio lugar a un sinfín de obras de arte al respecto
Mónica Lavín, Jordi Soler y Rosa Beltrán inauguraron la Fiesta del Libro y la Rosa / Galo Cañas/Cuartoscuro.com
Como descendientes de exiliados españoles en México durante la Guerra Civil Española, los escritores Jordi Soler, Mónica Lavín y Rosa Beltrán reflexionaron sobre la naturaleza de las migraciones durante la conferencia “El exilio de ida y vuelta”, con la que inició la Fiesta del Libro y la Rosa de la UNAM.
“Hay que distinguir entre la formación forzada y la migración decidida. Las causas de violencia o de extrema pobreza o persecución obligan a dejar la tierra, que me parece que es una decisión muy difícil. Se dice que hay 280 millones de migrantes en el planeta, pero al final sólo es el cuatro por ciento de la población.
“Entonces sí, vivimos en tiempos de migración, que es natural a nuestra especie, pero que sea sólo en cuatro por ciento nos dice que el arraigo y construcción de pertenencias que no sean equipaje es algo que también nos distingue”, dijo Mónica Lavín, quien se reconoció como heredera de ambas vertientes migratorias, pues por su parte materna sus familiares huían de una guerra, mientras que en la otra lo hizo con el afán de “hacer América”, como solía decirse.
Estas dos formas de migración, apuntó Lavín, tienen como común denominador “el anhelo y el miedo del futuro, quizás estas dos fuerzas contrarias son las que crean la energía y el dinamismo, dentro de lo terrible, de un efecto solidario y de llevar, transportar y enriquecer un lugar con una cultura ajena”.
Durante su participación, Jordi Soler, quien, aparte de ser hijo de exiliados españoles que se instalaron en Veracruz, ha sido migrante como diplomático en Irlanda y luego como residente en Barcelona, aseguró que los temas de extranjería y control migratorio son muy antiguos y que incluso se pueden encontrar en textos grecolatinos como La Odisea de Homero o en las Argonáuticas de Apolonio.
“La Odisea es la historia de un extranjero que trata de regresar a su tierra y en cada sitio tiene que resolver temas porque lo atacan en sitios que no conoce. Pero en otro caso, el rey Minos en Creta tenía un policía de fronteras, que era una especie de robot que se llamaba Talos.
“Es un personaje perdido de la mitología, el cual daba tres vueltas a Creta durante el día y cuando detectaba migrantes los detenía porque el rey Minos no los quería. O sea, el rey Minis es el primer Trump de la historia”, dijo el escritor de la novela Los hijos del volcán.
Esta reflexión fue secundada por Rosa Beltrán, quien aseguró que su principal herencia del exilio español fue la oportunidad de haber estudiado obras y cátedras de maestros que fueron profesores de la Facultad de Filosofía y Letras.
“Las historias de extranjería son fascinantes para quienes las leemos, pero muchas veces no para quienes las viven. Porque vistas a posteriori, si sobreviven siempre son una aventura y siempre van a hablar de lo inesperado y van a tener esa pulsión de la promesa del futuro y el temor de lo que se deja”, dijo la escritora.