Alejandro Castro / El Sol de México
El festival South by Southwest (SXSW), que se celebra anualmente en Austin, Texas, es un referente global en música, cine y tecnología. Sin embargo, en los últimos años ha enfrentado crecientes críticas por sus vínculos con el ejército estadounidense, prácticas laborales cuestionables y acusaciones de priorizar intereses comerciales sobre la diversidad artística.
Las alarmas se encendieron hace varias semanas, cuando artistas como GEL, Scowl y Squirrel Flower cancelaron sus presentaciones en el SXSW 2025 en protesta por la participación del ejército de Estados Unidos y contratistas de defensa como RTX (antes Raytheon) y Collins Aerospace, empresas vinculadas a la producción de armas utilizadas en conflictos como el de Gaza.
También se le criticó a la organización del festival por no tener una postura clara contra la guerra en Gaza y por beneficiarse de patrocinadores asociados a la industria bélica.
Por ello, colectivos como Palestinian Youth Movement y varios artistas acusaron al festival de lucrar con empresas que “financian genocidios”, mientras que medios como The Austin Chronicle cuestionaron la falta de transparencia en los acuerdos con patrocinadores militares.
En respuesta, el SXSW defendió lo que llamó la inclusión de “diversas perspectivas”, incluyendo las de seguridad nacional.
Colectivos como Palestinian Youth Movement y varios artistas acusaron al festival de lucrar con empresas que ‘financian genocidios’
Como parte del boicot contra el festival, colectivos locales como Austin for Palestine Coalition y músicos independientes organizaron un evento paralelo llamado Anti-SXSW, enfocado en artistas locales y causas sociales.
Los vínculos de sus dueños
El festival SXSW es operado por SXSW LLC, empresa propiedad de Penske Media Corporation (PMC), conglomerado que también controla medios como la revista Rolling Stone y Variety.
Son públicas las visitas del CEO de la firma, Jay Penske y de su padre, Roger Penske, a eventos en la Casa Blanca, donde incluso este último fue condecorado con la Medalla de la Libertad por el presidente Donald Trump.
En 2018, el festival generó polémica al incluir a Steve Bannon, el ex asesor de Donald Trump, como panelista, lo que llevó a cancelaciones masivas de artistas.
Prácticas injustas y declive comercial
En varios ocasiones se ha señalado que los artistas emergentes que acuden al festival suelen recibir compensaciones simbólicas (entre $100 y $250 por show) o solo pases para acceder al evento, a pesar de que los músicos deben cubrir gastos de viaje y alojamiento, y de que el SXSW genera millones de dólares en ingresos (sólo en 2023, reportó $380 millones para la economía local).
Compensación a artistas emergentes:
Entre $100 y $250 por show o solo pases para el evento.
Es también conocida la demanda colectiva que se suscitó también en 2023, por falta de pago a trabajadores.
No son pocas las voces que han señalado que en sus inicios el festival era un espacio para artistas independientes, mientras que hoy es una ventana para estrellas mainstream como Lady Gaga o Billie Eilish.
Medios como The Guardian y Pitchfork han señalado la “corporativización” del festival, que prioriza las necesidades de marcas como McDonald’s o Apple sobre las de los artistas independientes.
Esto se debe en gran medida al rol que han adquirido las compañías discográficas transnacionales, que tienen presencia creciente en el festival, financiando shows exclusivos para artistas firmados, lo que margina a músicos independientes.
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Así, el SXSW enfrenta una encrucijada entre su legado como plataforma cultural innovadora y las presiones comerciales y políticas. Las críticas de 2025 reflejan un malestar global con la militarización y la mercantilización del arte, impulsando movimientos alternativos que buscan redefinir el espacio para la creatividad auténtica y comprometida.
Hace unos días, la ong United Musicians & Allied Workers (UMAW) publicó en sus redes: “El SXSW está optando por dispararse en el pie y erosionar su propio festival de música en lugar de recuperar la confianza de los artistas y la comunidad musical”.