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Culturasábado, 16 de agosto de 2025

Masacre en la Alameda, la matanza olvidada que antecedió a la de Tlatelolco

La Masacre en la Alameda, la cual inició la “Guerra Sucia”, ha sido opacada por otros crímenes de Estado como la Matanza de Tlatelolco en 1968 y el “Halconazo” en 1971

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Mario Grimaldo / El Sol de México

Tras la Revolución Mexicana, el país vivió un cambió político y económico que nunca había logrado encontrar desde su surgimiento como nación.

La consolidación del PRI vino tras los gobiernos de Lázaro Cárdenas, Manuel Ávila Camacho, Miguel Alemán y Ruíz Cortines. Época “que dejó atrás el México de las constantes revueltas sociales por el de las instituciones”.

Su sucesor fue Adolfo Ruíz Cortines, que al igual que Alemán mostró mano dura contra alternativas políticas que amenzaran “la estabilidad de la República”.

Henriquez si tenía intereses políticos, por ello a finales de 1950, tras el surgimiento de la Unión de Federaciones Campesinas de México (UFCM) y su registro como partido político bajo el nombre de Federación de Partidos del Pueblo Mexicano (FPPM), el exrevolucionario fue elegido como su candidato presidencial.

Comienza la represión

Tras las elecciones del 6 de julio, el candidato del PRI, Adolfo Ruiz Cortines, superó ampliamente a Henríquez Guzmán del FFPM con el 74 por ciento de los votos, seguido por el 16 por ciento del exmilitar.

Como ya era una costumbre desde Manuel Ávila Camacho, las elecciones de 1952 estuvieron llenas de irregularidades, se denunció desde robo de urnas hasta la prohibición del derecho al voto. Situación que molestó a los henriquistas.

La Masacre en la Alameda

Tras las elecciones irregulares, el 7 de julio de 1952 se organizó una reunión a las en la Alameda Central del entonces Distrito Federal, evento que se le nombró como la “Fiesta de la Victoria”, el cual se convirtió en uno de los capítulos más oscuros del México contemporáneo.

El descontento de los asistentes sonó al unísono de “¡Fraude electoral!”, henriquistas reclamaban el robo de ánforas y la prohibición a ejercer su derecho al voto libre.

El evento, que inició a las 19:00 horas, se convirtió en una masacre, pues el Estado presidencial reprimió lo que era una manifestación pacífica e incluso familiar.

Todo inició luego de que un infiltrado disparó desde la parte superior del edificio del Partido Constitucionalista, al jefe de Granaderos Alberto Uribe Chaparro. Con ello, las fuerzas desplegadas comenzaron con el crimen de Estado, disparando indiscriminadamente a los asistentes.

Cabe mencionar que durante dichos sucesos, distintos periódicos capitalinos desmintieron los hechos, encubriendo y formando parte del crimen del Estado.

La cacería no terminó ahí, pues días después de la matanza en la Alameda Central, hubo más desapariciones forzadas y detenciones ilegales a familiares y simpatizantes de Henríquez Guzmán.

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