Museo Universitario del Chopo celebra medio siglo como casa de la cultura alternativa
La directora del recinto habla de las actividades que realizan para celebrar 50 años de actividad de lo que ella denomina “un centro social travestido de museo”
La directora del recinto habla de las actividades que realizan para celebrar 50 años de actividad de lo que ella denomina “un centro social travestido de museo”

Alejandro Castro / El Sol de México
En los años noventas del siglo pasado, Sol era una joven que, igual que muchas y muchos de su generación, se encontraba ávida de descubrir otras películas, otra música y en general otras propuestas con las que se pudiera identificar.
En esa época, vivía en Naucalpan, municipio mexiquense que por su cercanía con la Ciudad de México, se nutría de otras opciones, entre ellas la del Museo Universitario del Chopo, constituido desde sus inicios como un bastión de lo que en el siglo pasado se conocía como contracultura y hoy se ubica más como cultura alternativa.
“A mí, haber conocido la línea azul del metro, subirme en Cuatro Caminos y bajarme en Revolución, me abrió un panorama. En ese entonces no era tan consciente de ello, porque muchas veces uno no hace ese ejercicio, pero la verdad es que sí me marcó, porque fue uno de los primeros lugares donde yo empecé a tener un contacto con una producción artística no convencional, fui muchas veces a la muestra lésbica gay y también a varios conciertos, además de que gente cercana tomaba varios de los talleres libres que habían… Y todo eso me abrió un mundo, porque era algo absolutamente distinto a lo que se veía en otros museos”, recuerda.
Lo más interesante de este testimonio es que miles de jóvenes -y no tan jóvenes- que en algún momento hayan estado cerca del “Museo del Chopo” -como se le dice coloquialmente- se verán identificados con él y tendrán sus propios recuerdos y anécdotas relacionados con este recinto, que este 2025 cumple medio siglo de vida.
En el caso de Sol, quien decidió dedicarse formalmente a la gestión del arte y la cultura, la cercanía con el museo es por partida doble, ya que en 2024 llegó a dirigir precisamente aquel recinto que fue tan importante para ella en su juventud.
Miles de jóvenes que alguna vez estuvieron cerca del Museo del Chopo se verán reflejados en este testimonio, con recuerdos y anécdotas ligados a un recinto que cumple medio siglo de vida
“De alguna manera siempre estuve vinculada con él, primero como parte de esa comunidad amplia que tuvo este museo y ahora como parte de la comunidad profesional a la que le ha tocado tener la responsabilidad de su dirección”, dice en entrevista con El Sol de México.
Sobre el perfil eminentemente alternativo del arte y la cultura que siempre tuvo este recinto, la funcionaria comenta:
Te puede interesar: El Chopo, en riesgo: invasión de 300 puestos amenaza su esencia cultural
“Totalmente. Ahora que nos hemos volcado tanto en su historia y en sus archivos, hemos constatado que eso fue algo que siempre sucedió, pero lo más interesante es que no está escrito como mandato, en ningún lado está escrito que tiene que ser así, ni hay una especie de orden vertical de que ese tenga que ser su perfil, sin embargo, siempre ha habido un entendimiento tácito de que estando fuera de Ciudad Universitaria, pues eso le permite, digamos, moverse de otra forma”.
En sus cinco décadas de existencia, el Museo Universitario del Chopo (MUCH) ha tenido una historia singular, como Sol menciona, “afortunadamente accidentada” que le ha permitido jugar y experimentar alrededor no sólo de su actividad y su acervo, sino también de su propio edificio, que tiene una historia que por sí sola es muy interesante.
![Alfredo Coria, [Fachada del Museo Universitario del Chopo a contraluz], 2000, Fotografía, 10.1 x 15.2, Fondo Museo Universitario del Chopo](https://oem.com.mx/elsoldemexico/img/26188189/1759936696/BASE_LANDSCAPE/1200/image.webp)
Los festejos por el 50 aniversario del MUCH comenzaron el pasado 21 de agosto y se prolongarán hasta el 7 de diciembre de 2025, comenzando con Era un árbol y se convirtió en un bosque, una muestra que reflexiona sobre el tránsito del museo como espacio de encuentro, creación y resistencia artística.
“A partir de un ejercicio curatorial colectivo, la muestra recupera algunos contenidos y ejes de pensamiento que han atravesado la historia de este emblemático recinto universitario, mediante la investigación en sus propios acervos, tanto artísticos como documentales, y se complementa con rastros ubicados en otros archivos y colecciones así como algunas comisiones artísticas”, dice su comunicado oficial.
El 25 de noviembre, que es el día oficial del aniversario, se inaugura una exposición de Marta Palau, llamada QuetzalCoatl, la cual Sol define como “un hallazgo radical”, por un motivo en particular:

“Cuando llegué al MUCH me percaté de que tiene una colección artística que no ha sido suficientemente socializada, compartida y estudiada. Parte de esa colección fue Era un árbol y se convirtió en un bosque, pero además había una pieza de Marta Palau que nos dimos a la tarea de abrir y que nos dimos cuenta de que es gigante, ya que mide poco más de 14 metros de largo.
A partir del 9 de octubre se montará un laboratorio de restauración en vivo, permitiendo al público observar un proceso normalmente oculto dentro del museo
“Es una pieza que hizo Marta para una exposición colectiva que hubo aquí en 2003, por el centenario del inmueble y que consiste en una especie de reptil volador, que parte de un fósil que se encontró en Estados Unidos y que precisamente se llamaba Quetzalcoatlus. Pero desde entonces la pieza nunca más se volvió a abrir y después de que la revisaron los especialistas concursamos un apoyo para trabajar con toda la colección artística y a partir del 9 de octubre vamos a montar un laboratorio de restauración en una de las salas, en donde se va a estar haciendo restauración en vivo, y todo esto es algo muy lindo, porque además de que tiene que ver con nuestro acervo, también se trata de abrir un proceso que tiende a ser oculto, que es el de la restauración, es algo que normalmente la gente no ve”.
En el caso del MUCH, las opciones para echar mano de su acervo son vastas, pues como comenta Sol, en términos patrimoniales el museo tiene tres niveles: El inmueble histórico, el acervo documental, que comprende el archivo desobediente, el archivo histórico y la fanzinoteca, y el acervo artístico, que es la colección del museo, constituida por 367 piezas.
![Autoría no identificada, [Exterior del Cinematógrafo del Chopo], 1994, Fotografía, 10.1 x 15.2 cm Fondo Museo Universitario del Chopo](https://oem.com.mx/elsoldemexico/img/26188205/1759936763/BASE_LANDSCAPE/1200/image.webp)
En noviembre, el museo presentará un proyecto de artes vivas llamado El Solar, agencia de detectives de objetos, de una compañía que trabaja con el patrimonio y tomará el acervo del MUCH para trabajar con él, además de varios proyectos editoriales, como Agentis Chopos, que es un libro que viene con una serie de instrucciones y juegos para que los niños empiecen a tener una relación lúdica con el museo y se mantengan en contacto, además de un número especial de la revista Voces y otra publicación con ensayos y material de archivo que se presentará en 2026.
Pero lo más interesante es que el MUCH ha decidido impulsar proyectos que involucren no sólo a los jóvenes, sino también a los niños y los adultos mayores.
En noviembre, el museo presentará El Solar, agencia de detectives de objetos, un proyecto de artes vivas que trabajará con el acervo del MUCH
“Ese es uno de mis objetivos políticos, en términos de entender la responsabilidad que debe tener una dependencia, en este caso universitaria, de generar proyectos más diagonales y menos generacionales. Porque sí, nosotros venimos de una generación a la que le tocó el apogeo de las prácticas contemporáneas, pero nosotros estamos avanzando hacia una edad adulta y en algún momento seremos adultos mayores, y seguramente tampoco nos gustará dejar de ser atendidos por las estructuras culturales. Ahí quiero ejercer mi responsabilidad con los adultos mayores también, con espacios para que se reúnan y se involucren.
“Hicimos una asamblea con miembros del Inapam -continúa- y festejamos el Día del Adulto Mayor, en una celebración donde se cantó bolero, aquí en el Museo del Chopo, lo que me hacía pensar que es algo de lo más punk: cantar boleros aquí, con personas de cabello blanco; me pareció hermoso y radical”.
Pero el ánimo por recibir y abrazar a distintos grupos no cesa. Sol recuerda que el pasado Día de la Mujer (8M) hicieron una sesión de producción de pancartas con madres activistas.
➡️ Únete al canal de El Sol de México en WhatsApp para no perderte la información más importante
“Vinieron ellas a dar un taller de producción de pancartas. Y después de eso ya cada quien sabía si se iba a la marcha o no, pero lo más importante para nosotros era en ese momento convertirnos en un espacio seguro… Estuvo todo muy bonito. Al principio no creí que vendría mucha gente, porque ya sabes, a muchas les puede dar miedo ir a la marcha y esas cosas, pero todo cambia si sabes que hay una actividad que de alguna manera te acompaña y eso puede hacer la diferencia”, destaca.
Así es como llega a su primer medio siglo de vida este recinto, al que Sol se refiere como “un centro social travestido de museo”, precisamente atendiendo a la dimensión experimental y de vanguardia que siempre lo ha caracterizado.
@djconchaytoro
Periodista especializado en música, arte y cultura. 25 años de experiencia en radio y medios impresos.
Marina Stavenhagen, directora general de las tres sedes de la Cineteca, asegura que ya no hay adeudos con trabajadores por honorarios