“El planeta Nando sería un planeta en el que todas las personas fueran escuchadas. Creo que hay mucha gente allá afuera que necesita ser escuchada y protegida y más ahora”, dice.
Nando hace énfasis en lo anterior al confesarnos que la soledad es algo que le preocupa, sobre todo que los niños la vivan, como le sucedió a él.
“El bordado es para todos”
Sobre la tradición del bordado en México, cuenta que fue una herencia europea muy antigua que sobrevive al paso del tiempo y que no es sólo para mujeres, como la mayoría de la gente piensa.
Tenemos una gran herencia del bordado de parte de Europa hacia México. Claro, México le ha dado un sentido impresionante, una identidad y personalidad y colores propios.
“No podía seguir así, sufrí bullying toda la primaria, toda la secundaria y al cambiar de contexto y venir estudiar la prepa aquí, las cosas fueron muy diferentes”, cuenta.
Sobre las posibilidades de crecer en el mundo del arte en nuestro país y las nuevas tecnologías que están surgiendo en la actualidad, que incluso se encuentran permeando el ámbito de la creatividad opina:
Nando envía un mensaje importante para aquellos que se encuentren luchando por conseguir sus sueños y son limitados por su condición.
La exposición reúne más de 70 obras de 27 artistas y colectivos que reflejan la evolución del movimiento desde sus orígenes hasta las nuevas propuestas
La muestra “Fútbol y Arte. Esa misma emoción” reúne obras, archivos históricos y objetos emblemáticos del balompié para ofrecer una mirada crítica y cultural rumbo a la justa mundialista
Esta edición se proyectará en las tres sedes del inmueble: Xoco, De las Artes y Chapultepec; así como en el Cinematógrafo del Chopo y el Centro Cultural Universitario
El diseñador gráfico siguió el camino de su mamá y abuela en las técnicas del bordado y el tejido / Daniel Galeana / El Sol de México
Si Fernando Cabrera pudiera crear su propio planeta, bordando parte por parte, tejiendo sus colores y dando forma a los detalles con sus tijeras, sería “un lugar en el que todos sus habitantes se sintieran acompañados. Podrían estar creando lo que quisieran.
La realidad es que mi planeta no sería muy artístico, sería más bien experimental. Cada persona podría bordar, tejer, hacer ingeniería en papel, pintar al óleo, cocinar, hacer collages, se podría hacer muchas cosas”, cuenta en entrevista con El Sol de México.
De profesión diseñador gráfico, Nando, como prefiere que le llamen, decidió seguir el camino de su mamá y su abuela en las técnicas del bordado y el tejido, con los que logra crear piezas de arte, con diferentes figuras inspiradas en la naturaleza y en una de sus grandes pasiones que es el cosmos y sus planetas.
“Algo muy importante para recalcar y que me preocupa mucho es que niños como yo lo fui, se sientan solos. Esa fue una de las razones por las cuales quise empezar a estudiar arte y después ilustración, para contar historias en las que los niños se sintieran acompañados, que se sintieran seguros sabiendo que hay alguien más allá afuera con quien estar”, platica el artista mientras borda uno de estos mundos sobre una base de tela.
En su vestimenta, toda de negro con una falda, una t-shirt y unos tenis blancos de plataforma, destacan unas pequeñas tijeras en forma de ave, “es la herencia más importante que tengo, pertenecieron a mi abuela y a mi mamá, las utilizo en mis procesos”.
Y explica: “Lo que hago primero es trabajar con una estructura, es una técnica inglesa de bordado que aprendí, consiste justo en hacer la estructura para después bordarla; yo trabajo con lo que sé, la realidad es que sigo aprendiendo. No soy un maestro, no soy el experto del bordado, trabajo con una de las técnicas más básicas”.
Sus piezas están inspiradas en la naturaleza y el cosmos / Foto: Daniel Galeana / El Sol de México
“Tenemos una gran herencia del bordado de parte de Europa hacia México. Claro, México le ha dado un sentido impresionante, una identidad y personalidad y colores propios, pero tenemos una gran herencia de los europeos. Uno de los libros que habla de eso es México bordado de la artista Gimena Romero. Es lindo conocer la historia sobre cómo México transformó la tradición europea del bordado en algo propio.
“Por mucho tiempo fue catalogado como un oficio sólo para las mujeres para hacerlo en sus casas, eso es una realidad triste y a la vez no, porque creaban cosas impresionantes, pero en los últimos años, se comienza a ver al bordado como un arte, como una nueva expresión. Pero la verdad es que las agujas están presentes en todos lados y tanto hombres como mujeres pueden bordar cosas maravillosas. Hay chicos que bordan de forma maravillosa en todo el mundo, mujeres también. Creo que no es un tema de género, es un tema de expresión, el bordado es una extensión de lo que sentimos”.
A sus 25 años, Fernando desarrolla todo un concepto creativo, que le permite plasmar sus experiencias personales, su forma de pensar, cómo reaccionar ante las adversidades y enviar un mensaje importante sobre la inclusión.
“Crecí en el campo creyendo en las hadas; cuando eres un niño solitario buscas un poco de control en las historias de los cuentos, donde alguien va a llegar a salvarte. Siempre tuve muy presente mi identidad de género y también muy presente que era un niño diferente. Mi familia nunca me lo hizo ver como algo malo, al contrario, siempre fui muy apoyado y amado, pero obviamente no todos los espacios son seguros y cuando eres diferente en un espacio hostil, pues te vuelves solitario”.
El artista comenta que el bordado no distingue géneros / Foto: Daniel Galeana / El Sol de México
Desarrollar su trabajo en el rubro de las artes manuales no le fue fácil. Vivió de cerca la discriminación, la homofobia y el rechazo de la comunidad donde radicaba, lo que lo obligó a alejarse de su familia y de un entorno incómodo en el que se encontraba en riesgo.
“Una de las razones por las que salí del Estado de México, donde nací y crecí, y que amo, fue que sufría mucha discriminación por mi personalidad, mi identidad y expresión de género. De hecho, yo fui el primer niño que tomó la clase de corte y confección en la secundaria donde estaba, eso para mí fue histórico. La maestra de esa clase fue muy amable, aprendí muchísimo, yo creo que fui de sus alumnos favoritos; pero ella y muchos maestros me aconsejaron que si quería ser feliz haciendo lo que me gustaba, debía salir del estado, porque tristemente había mucha discriminación hacia mi persona.”
Fue así como llegó a Ciudad de México, a la edad de 17 años, para estudiar en la facultad de artes y vivir solo por algún tiempo, hasta que comenzó a relacionarse con personas con los mismos intereses que le enseñaron a perfeccionar su técnica y que, sobre todo, se convirtieron en su más grande compañía.
Trabajó un tiempo como diseñador de calzado para Bubble Gummers, pero se dio cuenta de que el mundo de oficina no era lo suyo, “comencé a trabajar como diseñador para la artista textil Gimena Romero, que es buenísima. Su trabajo me ha inspirado muchísimo, de hecho retomé el bordado en mi vida gracias a ella.
“Ahora me encuentro rodeado de un gran amor y de un gran apoyo de todas las personas que me rodean. Hay mucha gente que me apoya, tal vez mi familia de sangre no está cerca de mí, pero he encontrado familia como amigos, esta casa es de una de mis mejores amigas, Gaby y básicamente aquí me ha permitido florecer”.
Actualmente trabaja como diseñador de empaque y embalaje de ingeniería en papel de martes a sábado, “de eso pago la renta y la comida, pero también en mis tiempos libres me gusta vender ilustraciones, hacer pinturas por comisión. Gracias al apoyo y al amor de mucha gente, vivo de lo que hacía de niño, de jugar con cajas y desarmarlas para ver cómo se armaban y básicamente me dedico a eso, mi trabajo me permite ser muy creativo”.
“La realidad es que se tiende a despreciar un poco a las artes y a los oficios artísticos, pero es importante que la gente sepa que es lo que nos recuerda el origen de nuestra humanidad y no hay una máquina que pueda replicar lo que expresamos a través del arte.
“Por ejemplo, la Inteligencia Artificial es una gran herramienta y creo que en muchos aspectos nos va a ayudar, pero no va a poder replicar todo lo que ha creado la humanidad. Si algún día lo hace, ¡qué miedo!, no estoy en contra, la tecnología va a ir muy de la mano con el arte y con el diseño, pero también creo que antes de empezar a correr hacia el futuro debemos retomar mucho de lo que ya sabemos del pasado”.
“He luchado mucho por defender mi identidad. Para todas las personas que están experimentando descubrir su identidad, su expresión de género, sus preferencias sexuales, deben saber que eso es algo muy pequeño, ante circunstancias enormes que te construyen como persona”.