Mario Grimaldo / El Sol de México
Nezahualcóyotl fue uno de los gobernantes más memorables del mundo prehispánico. Además de ser considerado como un rey poeta y sabio, el tlatoani tuvo todo tipo de aportaciones urbanísticas, arquitectónicas y filosóficas, por ello es aún recordado como un estadista “magnífico”.
Acolmiztli Nezahualcóyotl, también conocido como el “rey poeta”, nació el 28 de abril de 1402 o Uno Conejo, de acuerdo con el calendario del mundo náhuatl. Hijo de Ixtlilxóchitl y Matlacihuatzin, su padre era el señor de Acolhuacan en Texcoco y luchó contra Tezozómoc, señor de Azcapotzalco, en una guerra de dominio de tierras en el Valle de México.
Dicha guerra marcó la vida de del joven Acolmiztli, pues tras perder la guerra frente a Azcapotzalco fue testigo del asesinato de su padre y tuvo que escapar ante múltiples intentos de asesinato de Tezozómoc, quien veía como una amenaza dejar con vida a Nezahualcóyotl.
El joven heredero de Acolhuacan logró sobrevivir a la búsqueda de Tezozómoc gracias a las influencias de su madre, pues además de ser originaria de México-Tenochtitlán, tenía fuertes conexiones con el pueblo tenochca, pues era de la familia real. Por ello, el señor de Azcapotzalco permitió a Nezahualcóyotl volver a Texcoco.
Tras la muerte de Tezozómoc, Nezahualcóyotl comenzó a mover sus piezas y estableció alianzas con Tenochtitlán y Tlacopan (Tacuba), que posteriormente fue conocida como la Triple Alianza, la cual terminó derrotando al heredero de Tezozómoc y acabó con la tiranía de Azcapotzalco sobre el Valle de México.
Con ello, en 1431, Nezahualcóyotl se coronó como Huey Tlatoani de Texcoco y comenzó un gobierno que lo consagró como uno de los grandes estadistas del mundo prehispánico.
Nezahualcóyotl, rey poeta, filósofo y urbanista
El gobierno de Nezahualcóyotl se caracterizó por ser duro pero justo, promulgó leyes civiles y penales para construir una sociedad donde no faltara la justicia.
Reestructuró y reorganizó Texcoco, la dividió en catorce señoríos menores y ocho mayordomías que poseían su propia industria, lo que provocó una notable mejoría en la economía local. Pero no sólo fue un gran legislador, su gobierno destacó por manejarse con un gran humanismo.
Fundó varios colegios para el estudio de la astronomía, la lengua, la medicina, la pintura y la historia. incluido el amoxcalli, que consistía en una biblioteca con libros de matemáticas, astronomía, historia y botánica, que en la actualidad son conocidos como códices.
Esto va de la mano con el humanismo que caracterizó su señorío, no por nada se le conocía como el “rey poeta”, pues Nezahualcóyotl escribió poemas que tocan diversos temas como la vida, la muerte y la naturaleza, todo bajo una reflexión filosófica. Por ello, entre sus diversos sobrenombres, también se le conoció como el “hombre sabio”.
Cabe mencionar que su poesía cuenta con referencias históricas, pero también con datos que podrían considerarse como “autobiográficos” que muestran un poco de su vida como guerrero y gobernante.
Nezahualcóyotl no sólo tuvo aportaciones para su pueblo radicado en Texcoco, pues entre sus contribuciones urbanísticas también se vio beneficiado su gran aliado, Tenochtitlán. Pues el “rey poeta” mandó a construir un acueducto que abastecía de agua a la metrópoli desde el cerro de Chapultepec, lugar en el que ordenó sembrar ahuehuetes para formar el bosque.
Eso sin mencionar la “Albarrada de los Indios”, construcción que evitaba inundaciones en la ciudad y que se mezclaran aguas dulces y saladas para su consumo.
El 4 de junio de 1472 murió Nezahualcóyotl, el Huey Tlatoani que no sólo dejó una huella entre los habitantes de Texcoco, sino que trascendió en la historia a tal grado que en la actualidad se sigue hablando de su figura entre mitos y realidades.