Robar una obra invaluable puede ser sencillo, sacarle provecho no tanto
Aunque es muy difícil ganar dinero con las obras robadas recientemente en el Louvre de París, los ladrones de este caso tienen ciertas ventajas
Leila Amineddoleh
Pero con las autoridades pisándoles los talones, los ladrones aún tienen mucho trabajo por hacer: ¿Cómo pueden sacar provecho de su botín?
Dicho esto, es bastante difícil ganar dinero con obras de arte robadas. Sin embargo, el tipo de objetos robados del Louvre —ocho piezas de joyería de valor incalculable— podría darles a estos ladrones una ventaja considerable.
Un mercado reducido
Pero eso no significa que las pinturas robadas no tengan valor.
En otras ocasiones, obras robadas terminan involuntariamente en manos de coleccionistas.
Algunas personas compran arte robado a sabiendas. Tras la Segunda Guerra Mundial, obras robadas circularon en el mercado, y los compradores eran plenamente conscientes del saqueo generalizado que acababa de tener lugar en toda Europa.
Joyas y oro: más fáciles de monetizar
El atractivo sensacionalista del robo
Si bien películas como El caso Thomas Crown presentan robos dramáticos perpetrados por bandidos increíblemente atractivos, la mayoría de los delitos contra el arte son mucho más mundanos.
El robo de arte suele ser un delito de oportunidad, y tiende a ocurrir no en las salas fuertemente custodiadas de las instituciones culturales, sino en almacenes o durante el transporte de las obras.
En mi opinión, el mayor error de los ladrones no fue abandonar la corona que dejaron caer ni el chaleco que desecharon, dejando así pistas a las autoridades.
* Profesora Adjunta de Derecho, Universidad de Nueva York. Traducción de El Sol de México.
























