Rodrigo Ímaz y la poética del arte
El artista plástico publicó recientemente el libro “Aquí”, que compila 20 años de carrera
El artista plástico publicó recientemente el libro “Aquí”, que compila 20 años de carrera

Kevin Aragón
Popular-histórico, serio-irónico y figurativo-conceptual, múltiples son los rostros que el artista plástico y cineasta Rodrigo Ímaz (CdMx, 1982) ha desarrollado en 20 años de carrera. El libro “Aquí”, recientemente publicado por la editorial Sexto Piso en su colección de Arte, compila los pasos de su vocación.
A través de 300 páginas, divididas en ocho apartados, la publicación —que parece una obra de arte por sí misma— muestra imágenes, fotografías y ensayos, que desentrañan las principales interpretaciones que se han hecho de su obra.
“Este libro me ha sido muy útil tanto para compartir mi trabajo, como en lo personal. Me parece que aclara mucho los ejes y capas significantes que construyen mi obra. Así las piezas ya no están separadas una de otra, sino que son un cuerpo de resonancia articulado”, dice Rodrigo Ímaz, en entrevista con El Sol de México.
Entre los temas que se discuten en el libro, que al mismo tiempo son los más recurrentes de su obra, están su dimensión política, que a través de marcados elementos de la cultura popular, se permite evidenciar desigualdades y problemáticas sociales como la gentrificación y el neocolonialismo.
Sin embargo, al preguntarle sobre su opinión sobre el tema, Ímaz comienza por explicar que no se trata de que el arte “tenga que ser político” en sí, sino más bien una “herramienta para aprehender la realidad”. Realidad a la que él no puede ser indiferente.
“Para que el arte pueda tener una incidencia política, primero tiene que ser poético, aunque, claro que está la posibilidad de que tenga una serie de consideraciones que aludan a lo social. Desde el arte se abre la oportunidad de tocar temas y cuestiones difíciles, pero como tal el arte lo que tiene es un poder estético.
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“Yo nunca me identifiqué con la idea elitista del mundo del arte, sino más bien con el de nuestras raíces culturales e históricas (nacionales y universales). Yo de pronto utilizo recursos populares porque me resultan vehículos para entrar a algo más denso y profundo”, dice el artista.
Como ejemplo Ímaz menciona una colección de latas de refresco que recolectó de la basura en Jerusalén en 2017, las cuales habían sido desechadas por el estado de Israel al estar hechas con aluminio palestino. Con ellas Ímaz hizo una serie de piezas que próximamente serán exhibidas por primera vez en México, en la Casa de la Primera Imprenta de la UAM.
“Claro que en esas piezas hay una intención de arrojar luz sobre el genocidio que ha estado ocurriendo. Y que es absurdo que una materia prima pueda ser considerada ilegal, que es lo mismo que pasa con los seres humanos”, apunta Ímaz, quien además de estas obras realizó un cortometraje durante su residencia artística en aquella zona de conflicto.
“Entonces, cuando ves las imágenes de las latas son muy estilo de Andy Warhol, pero apachurradas; hay un recurso pop que es evidente, pero el contenido de la obra es muchísimo más profundo y alude a una circunstancia actual que nos resulta muy complicada de hablar”, agrega.
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Algo que llama la atención del libro es que recupera no sólo las obras sino parte de los procesos con los que las ha llevado a cabo y que derivan, en múltiples formatos, desde el óleo, hasta la fotografía, el pastiche, la escultura y la instalación; ya sea con estilo figurativo, hasta el más conceptual y abstracto.
Sin embargo, todos sus proyectos coinciden en origen como común denominador: el dibujo como boceto: “Parto del dibujo porque es la herramienta primaria. básica y veloz con la cual hemos representado aquello que queremos imaginar o visibilizar. A mí el dibujo me ha permitido aterrizar tanto mis sueños como mi forma de pensar, de organizar y estructurar todo. Ha sido a partir de eso que emprendo toda búsqueda plástica o estética”, finaliza.
Soy reportero especializado en temas culturales con 7 años de experiencia. Estudié Letras en la FFyL de la UNAM.
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