¿Sin toros no hay flamenco? La bailaora María Juncal responde desde el tablao
La artista española convierte cada función en una faena íntima: coraje sin enfado, mística sin concesiones y un pulso creativo que la traerá por primera vez a la Ciudad de México
Gerardo León / El Sol de México
Nunca sabremos en realidad a qué límite de velocidad van los latidos del corazón de la bailaora de flamenco María Juncal al momento de mover los pies sobre un tableado.
Lo que descubrimos es que su ritmo está siempre conectado con todo lo que está sucediendo en su mente, en su corazón y en la parte más abstracta, más mística de todo lo que rodea su vida.
El hilo conductor de su nueva producción es la ilusión de lo que está por acontecer. “Aquello que se descubre en la mirada del otro y que inspira la vida. Una experiencia aún por vivir juntos.
“La palabra ilusión yo la utilizo mucho, porque para mí la ilusión es mi motor, es lo que se convierte en objetivo, y al querer alcanzarlo, la vida te lleva por un camino diferente, así es la misma vida en el escenario”.
Al compás de una guitarra, María comienza su arte con las manos al cielo y estas van conectando a su vez con la cintura; el ritmo se esparce como una corriente eléctrica hasta las piernas y, a manera de explosión, detona en los pies.
Su expresión es como la del torero, con mirada penetrante ante su más feroz enemigo que está a punto de embestir, frágil, pero retador y dominante, frunciendo el entrecejo, tal vez con coraje y furia, quizás con miedo.
La preparación que lleva a cabo antes de un espectáculo es casi igual a la que podría tener para enfrentar a un toro, que en este caso, dice, podría ser el público mexicano.
Le preguntamos si estaría dispuesta a confesarnos el momento por el que atraviesa actualmente en su vida y que se ha convertido en la principal inspiración que da forma a este nuevo proyecto escénico.
“Podría decir que estoy en un momento de muchos cambios, de muchos movimientos en mi entorno, entonces uno tiene que irse adaptando a las cosas que van sucediendo desde la acción”.
Maestría y dominio del sentimiento
En ese contexto le preguntamos, ¿cómo transformar una coreografía para que no se repita, para que sea algo novedoso?
“Eso me conquista de un artista, porque sé lo que implica estar en un escenario dentro y fuera. Y entonces eso me parece un maravilloso don que tiene Susana, esa generosidad que es absolutamente espontánea. Es increíble”.
¿Sin toros no hay flamenco?
“Es una circunstancia que está pasando en el mundo entero. Es complicado porque es una fiesta que ha estado muy presente en el corazón de ambos países, tanto de España como de México.
Invita a mover las castañuelas
A pesar de esto, María considera que los más jóvenes deberían descubrir todo el mundo que hay detrás de esta danza, para mantener viva la tradición.
Un poco de historia
María Juncal inició su formación en danza española junto a su tía abuela Trini Borrull, para posteriormente especializarse en el reconocido Centro de Arte Flamenco Amor de Dios, en Madrid.
Entre sus maestros destacan Ciro, Merche Esmeralda, Guito, Manolete, La Tati y Cristóbal Reyes, entre otros.
Tal vez, Anna Wintour, Naomi Campbell o el rey Carlos III no sepan de mí, pero yo sé mucho de ellos. Más de 25 años de trayectoria periodística.






























