Entre 1967 y 1975, Sly and the Family Stone se convirtieron en el primer referente de ese sonido tan peculiar de finales de los años 60 e inicios de los 70, que mezclaba soul, funk, metales, baile, rythm and blues y psicodelia.
Gran influencia de grandeas del rock
De ahí que Dave Marsh, el crítico musical y cofundador de la revista Creem, lo considerara “uno de los mayores aventureros musicales que el rock haya conocido”.
Sly Stone puso al funk soul sobre esta Tierra, y todos los demás sólo siguieron su ritmo
Este último, álbum de alcances legendarios y una de las obras máximas del arte afroamericano, que fue además uno de los primeros discos conceptuales anti segregación y contestatarios, que en pleno 2025 pudieran llamarse quizá progresistas.
Desde The Doors hasta Earth, Wind and Fire, todos cayeron bajo el hechizo del funk de Sly Stone
Antes de Public Enemy y Prince, Sly Stone ya hablaba con África y cantaba con furia orgullosa
Y es que, como anotaba tras su partida el diario The Guardian, Sly “fusionó soul, rock y gospel para ser pionero del sonido funk de los 70… [y] sus éxitos… tuvieron un impacto cultural significativo”.
Para todos los géneros y colores
Luego de su época de apogeo, Sly and the Family Stone desapareció de las listas. Cómo muchos artistas de su generación fueron eclipsados paradójicamente por el sonido que ellos habían influido a su creación, en este caso la música disco.
Fusionó diversidad y unidad, y rompió barreras raciales y de género, según The Washington Post
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Sly and the Family Stone fue la primera banda negra de gran éxito en la historia del rock / ZUMA Press Wire via Reuters Connect
Profeta racial de gran alcance sobre la integración entre negros y blancos; visionario de lo que 20 años después a su llegada, sería el punto más alto de la música popular afroamericana, y predecesor de otros artistas, también profetas, como Stevie Wonder, Marvin Gaye, Isaac Hayes, Parliament Phunkadelic, Earth, Wind and Fire; Prince, Michael Jackson; Public Enemy, NWA; Flying Lotus; Kendrick Lamar; Childish Gambino y Tyler, the Creator.
Poseedor de una personalidad que mezclaba lo mejor de todo lo que el mundo conocía hasta ese momento sobre el sonido de la gente negra: era contestatario en una era donde contestar a la segregación se pagaba con la vida; era contestatario (insisto), más no subversivo, en un tiempo donde hubo verdaderos subversivos. Sylvester Stewart, fundador y líder de Sly and the Family Stone, mejor ubicado cómo Sly Stone, falleció el pasado 9 de junio, víctima de EPOC, a los 82 años de edad.
Olvidado y relegado a un lugar más humilde en comparación con otros músicos de su calibre legendario, Sly prefirió el retiro a la vida privada, luego de una larga coexistencia con las drogas y el alcohol, además de sus derivados sociales, los que casi siempre van acompañados del exceso: la violencia, el abuso y la pobreza.
Desde niños, él y sus hermanos mostraron cualidades musicales. A mediados de la década de los cincuentas ya habían grabado música evangelista. Desde entonces, Sly se convirtió en compositor, arreglista y multi instrumentista, lo que lo llevó de su natal Texas a San Francisco, donde se volvió productor, siendo Grace Slick su primera pupila, antes de que ella se transformara en la figura principal de Jefferson Airplane.
Desde los evangelios con sus hermanos en los años cincuenta hasta moldear la voz de Grace Slick en San Francisco, Sly Stone ya era un compositor, arreglista y multiinstrumentista antes de reinventar la música popular
En San Francisco, en pleno vuelo del flower power, Sly llevó al soul a otra frontera aún desconocida hasta 1967. Reclutó a sus hermanos y a sus amigos músicos de sesión para formar Sly and the Family Stone, la primera banda multi racial y multi género de gran éxito en toda la historia del rock and roll. Su primer álbumA Whole New Thingtuvo un éxito moderado pero su segundo disco Dance to the Music, se volvió un éxito global, al igual que el sencillo del mismo nombre.
Junto con “Got to Get You into My Life”, de The Beatles, su canción “Dance to the Music” es el punto de partida de los éxitos que se reprodujeron casi como clones en ese lapso: Desde Chicago, hasta Wild Cherry; desde The Doors (quienes adoptaron ese sonido en el disco Soft Parade), hasta Earth, Wind and Fire, y desde James Brown con los JB ‘s, a KC and Sunshine Band. Todos diferentes, pero seducidos por el funk soul que puso sobre esta Tierra Sly Stone.
Para 1969 Sly and the Family Stone se convirtieron en leyenda viva gracias a su alucinante actuación nocturna en el Festival de Woodstock. “I Want to Take You Higher” ha pasado a la historia cómo uno de los momentos cumbre de las actuaciones en directo.
En paralelo, el sonido de la Familia Stone competía con otros exponentes de color: Aretha Franklin, The Supremes o The Tempations. Competían en las listas con el sonido Motown y los artistas del repertorio Stax-Atlantic. En cuatro ocasiones pudieron llegar a la cima del Billboard. Primero con uno de sus mayores himnos, “Everyday People”, seguido por los singles “Thank You” y “Family Affair”, y en 1971, con su obra cumbre, el disco There ‘s A Riot Goin On.
Su segundo disco Dance to the Music, se volvió un éxito global, al igual que el sencillo homónimo / Epic
Junto al álbum también mítico, lanzado el mismo año, What ‘s Going On de Marvin Gaye, éste no pretende el caos, sino la revolución desde el orgullo del origen mismo de la cultura negra de los Estados Unidos. Canciones como la ya mencionada “Family Affair”, “Brave and Strong” o las dos partes que saludan a África, “Talk to Me” y “Thank You for Talking to Me”, son los ejemplos perfectos de ello. El disco precede como influencia directa a otras dos obras conceptuales y casi distópicas de los años 80: It Takes a Nation of Millions to Hold Us Back de Public Enemy y Sign O the Times de Prince.
Aquí es dónde la máxima influencia posible nos llega a todos en el mundo, desde la obra de Sly Stone: su revolución social. Su contribución al movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos, sin la necesidad de haber llamado al caos, o pronunciar un discurso, o promover el pandillerismo, y ejemplo de la integración racial para todos en el planeta.
No sólo es el hecho de haber creado la primera banda popular entre negros y blancos, con hombres y mujeres, o haber escrito un verdadero anthem de integración social como “Everyday People” (al final no importa en qué banda estoy / soy cómo la gente de todos los días / al final no importa la diferencia Scooby Dooby Dooh); lo más relevante es que a diferencia de muchos artistas de color en el mainstream musical de los años 60, Sly Stone no se permitió el silencio, ni la evasión a lo delicado del racismo en los Estados Unidos.
Tampoco convocó al caos, como Malcolm X o Las Panteras Negras. En vez de eso, hizo bailar al mundo entero sin importar el color, cpmo bien dicen en “Everyday People”: blancos, negros, amarillos, azules, todos. De ahí que, también en estos días, The Washington Post afirmara: “Sly Stone… transformó la música popular con una visión que fusionó diversidad y unidad… rompió barreras raciales y de género”.
A mediados de los setenta tuvo una recaída en sus adicciones; su esposa lo abandonó; su banda se separó; el público lo había hecho a un lado. El soul funk que lo caracterizó ya era obsoleto para un mercado que buscaba los éxitos de la pista de baile. De alguna manera, Sly Stone se había quedado en el viaje del flower power; regresó con reversiones de sus rolas y fue inducido junto a su familia al Salón de la Fama del Rock and Roll.
Por supuesto, se volvió un artista de culto; una inspiración para varias generaciones de rockeros. Desde los alternativos Red Hot Chilli Peppers y Primus, hasta los poperos del siglo XXI Bruno Mars y Pharrel Williams. Y hablando de influencias actuales, el mismísimo Questlove, de la banda The Roots y director del documental Sly Lives! que apenas el pasado 13 de febrero llegó a Disney+, comentaba:
Lady Gaga y Bruno Mars están nominados a Mejor Canción del Año por su éxito "Die With a Smile". / Foto: Instagram Lady Gaga
“Sly fue un gigante, no sólo por su trabajo pionero con Family Stone, sino por la inclusividad radical y las profundas verdades humanas que vertía en cada nota... Sus canciones no sólo trataban de luchar contra la injusticia; trataban de transformarlo a uno mismo para transformar el mundo”
Llegó a ser indigente y prometía su regreso, decía tener de 100 a 200 canciones esperando para ser grabadas. Al final, el tiempo y la salud lo llamaron a rendir cuentas en una época difícil para su país y para el mundo entero. En un momento donde los extremos se están peleando por el control absoluto, en una lucha de ideologías, entre una sociedad global que ha olvidado el mensaje. Y como profeta que fue, Sly nos dejó advertidos: hay un motín ocurriendo.
“Quería que la bandera representara verdaderamente a la gente de todos los colores… Quería soles en lugar de estrellas… soles… siempre ahí”, diría en 1997 en una entrevista con Jonathan Dakss, al explicar el diseño del emblema en la portada de There’s a Riot Goin’ On, donde detalla su visión filosófica y social plasmada gráficamente.
Por su parte, sus familiares se limitaron a emitir un comunicado breve, pero contundente en el que decían: “Si bien lamentamos su ausencia, nos consuela saber que su extraordinario legado musical seguirá resonando e inspirando a las generaciones venideras”.