Muchas cosas están cambiando en el mundo. Ahora por ejemplo hay adolescentes que piden la desaparición del rock y quienes creen que el ser humano es obsoleto y que debemos dejarnos desplazar por la IA. ¿Qué opinas de todo eso?
Por supuesto que estoy del otro lado, la parte contraria (risas). Todas las formas de expresión artística, la música, el cine, la poesía, el teatro, todas, son un espejo de la condición humana. Son una manera de ver a las otras personas a través de lo que escuchas, lees o admiras de ellos… Yo mismo he hecho algunos experimentos con inteligencia artificial, de hecho hice una canción con IA en la Navidad (de 2024), porque como artista no puedes pretender que esta clase de cosas no existen. O sea, aprender cómo puedes incorporarlo a tu proceso creativo. Pero sólo para incorporarlo, no para suplir nada, porque es claro que llegó para quedarse. De hecho el experimento fue incorporar letras a una canción de Navidad que hice. En ese caso, la IA me mandó cientos y cientos de letras que se supone que estaban acorde a mi estilo, pero el 99 por ciento de ellas eran pura mierda: vacías, sin sentido, sin coherencia. Así que sólo tomé lo más rescatable.
Y bueno, mi experiencia con la IA es que no tiene la capacidad de entender la chispa y condición única que nos hace ser parte de la especie humana… No igualará lo que nos hace ser únicos, como Odisea del espacio de Stanley Kubrick; la Mona Lisa; el The Dark Side of the Moon, o sea esas obras que reflejan verdaderamente a la humanidad y trascienden al cliché… Pero la IA sólo repite patrones y clichés que nunca podrán reflejar el alma de los humanos… Sobre los adolescentes que ya no creen en el rock and roll, creo que es parte de una faceta circular, de circunstancias que ya habíamos visto antes. En la era de la música electrónica no creían en los instrumentos análogos pero terminaron muchos siendo parte del rock and roll. Será muy difícil que puedan todos estos chicos superar a David Bowie, a Kate Bush o a Pink Floyd… Creo que la solución con estos chicos es que en vez de confrontarlos hay que tratar de abrirles el panorama, mostrarles el camino de las expresiones más profundas.