Surrealismo: una idea que va más allá de Dalí
Más allá de las excentricidades de creadores como el pintor español, este es uno de los movimientos artísticos más fascinantes del siglo XX, y y aún tiene mucho que mostrarnos
Tom McDonough / The Conversation vía Reuters*
En el lenguaje cotidiano, se usa “surrealista” para referirse a cualquier cosa increíble, fantástica o extraña.
Fusionar sueño y realidad
El surrealismo fue fundado por un grupo de jóvenes artistas parisinos, en su mayoría escritores, que se reunieron en torno a la carismática figura del poeta André Breton.
En un manifiesto publicado en 1924, Breton exigió “la futura resolución de estos dos estados, sueño y realidad, aparentemente tan contradictorios, en una especie de realidad absoluta, una surrealidad, por así decirlo”.
Política de la revolución
Freud acuñó el término “trabajo onírico” para describir la actividad que transformaba los restos de los recuerdos del día en vehículos para la expresión de nuestros deseos inconscientes.
Para los surrealistas, soñar no era simplemente el reino de la fantasía ociosa. Entendían que la síntesis de la vida dormida y la vigilia prometía una liberación tan radical como la del movimiento obrero revolucionario de su época.
Creían que superar la contradicción entre sueño y realidad complementaría la lucha de clases entre el proletariado global y sus opresores burgueses. El surrealismo era mucho más que un mero proyecto artístico; era también un medio para alcanzar un fin político mayor.
“‘Transformar el mundo’, dijo Marx; ‘cambiar la vida’, dijo Rimbaud. Estas dos consignas son una para nosotros”, dijo Breton, hablando con un grupo de escritores en París.
La asignatura pendiente
Los surrealistas buscaban seducir a su público. Esa seducción no se llevó a cabo para vender sus pinturas, ni siquiera para brindarles un respiro de sus vidas ajetreadas. Se hizo en nombre de la subversión.
Las obras de arte surrealistas, incluso cuando cuelgan plácidamente en las paredes de los museos o descansan discretamente en los estantes de las bibliotecas, conservan al menos vestigios de ese poder.
En mi opinión, los mejores escritos recientes sobre el movimiento logran recuperar esa urgencia, ese atractivo, para nuestra época.
* Profesor de Historia del Arte, Universidad de Binghamton, Universidad Estatal de Nueva York. Traducción de El Sol de México.




























