Teotihuacán: ¿qué se sabe de la cueva descubierta bajo la Pirámide de la Luna?
El hallazgo confirma la importancia de los túneles y cuevas subterráneas en la ideología cósmica teotihuacana, aunque también en la mesoamericana en general
El hallazgo confirma la importancia de los túneles y cuevas subterráneas en la ideología cósmica teotihuacana, aunque también en la mesoamericana en general

Mario Grimaldo / El Sol de México
A más de mil 400 años de la caída y abandono de Teotihuacán, las novedades no dejan de llegar para investigadores y especialistas. Pues en 2017 localizaron un túnel subterráneo en la Pirámide de la Luna, lo que representa información valiosa para poder desarrollar una interpretación más completa del emblemático sitio arqueológico.
El sitio arqueológico de Teotihuacán es uno de los más importantes del país no sólo por la magnitud de la urbe, sino por la importancia que tuvo la cultura teotihuacana para el mundo mesoamericano en general. No obstante, poco se sabe de dicha civilización, por lo que cada hallazgo es valorado por investigadores y especialistas.
De acuerdo con el sitio web de la Secretaría de Cultura, a mediados de 2017 una colaboración académica entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), logró confirmar la existencia de una cueva o sistema de cavernas a 15 metros, aproximadamente, en el subsuelo de la pirámide.

Dicho descubrimiento fue posible gracias al uso de un modelo 3D, el cual reveló una cavidad de 20 metros de ancho y 15 metros de profundidad debajo de la Pirámide de la Luna.
Esta tecnología llamada como Tomografía de Resistividad Eléctrica (ERT, por sus siglas en inglés), son técnicas geofísicas no invasivas para cuidar el patrimonio cultural durante el proceso de indagación.
El equipo de especialistas que descubrió la red de cuevas debajo de la Pirámide de la Luna estuvo integrado por los siguientes especialistas: Andrés Tejero, Martín Cárdenas, Gerardo Cifuentes, René E. Chávez, Esteban Hernández-Quintero y Alejandro García.
Los resultados generales de este estudio no invasivo, mostraron un cuerpo que podría asociarse con una cueva o sistema de cavernas, de probable origen natural, debajo de la pirámide. Lo cual se diferenciaría de las cavidades que se encuentran debajo de la Pirámide del Sol y del Templo de Quetzalcóatl, las cuales son artificiales.
Dicho estudio publicado en la Journal of Archaeological Science, reveló las características del conducto, el cual es de 20 metros de ancho y aproximadamente 15 m de profundidad, ubicado hacia el centro de la actual Pirámide de la Luna y orientado hacia el Cerro Gordo. Siendo este último hecho uno fundamental, pues, parece confirmar una relación simbólica en su construcción.
La cavidad parece estar más centrada hacia las fases constructivas, aproximadamente de la cuarta a la séptima de la pirámide, ampliaciones arquitectónicas realizadas entre los años 150 y 450 d.C.
De acuerdo con el análisis de especialistas de la Facultad de Ingeniería y del Instituto de Geofísica de la UNAM, el Edificio 1, construido en el 100 a.C. y 50 d.C Se trata de primera de varias etapas constructivas de la Pirámide de la Luna y representa el monumento teotihuacano más antiguo conocido hasta la fecha.
“Tenía un tamaño modesto (Edificio 1) y estaba relacionado con el mito de la montaña sagrada, simbolizado por el cercano Cerro Gordo. Las primeras tres etapas constructivas se hicieron hacia el frente de la estructura y debajo de la Plataforma Adosada; posteriormente, la pirámide fue ampliándose hasta cubrir la citada cueva, por lo que otra pregunta radica en si la posición de esta cavidad influyó en las sucesivas expansiones de la Pirámide de la Luna”, explica la especialista.
Las autoras de dicho estudio, las arqueólogas Denisse L. Argote Espino y Verónica Ortega Cabrera, señalan que el hecho de que esta cavidad no fuera excavada por habitantes prehispánicos, como los túneles que se encuentran debajo de la Pirámide del Sol y del Templo de la Serpiente Emplumada, replantea cómo se dio la planeación de la edificación de Teotihuacán.
Las investigadoras del INAH señalan que hace tres décadas se creía originalmente que la cueva bajo la Pirámide del Sol era de origen natural. Dicho hecho llevó a especialistas, en ese entonces, a la hipótesis de que esto pudo haber influido a los primeros pobladores seleccionar el lugar donde se construiría el núcleo religioso. No obstante, recientemente se descubrió que realmente es de origen artificial.
Denisse Argote, doctora en Ciencias de la Tierra, detalla en el estudio que los túneles de acceso de las cuevas debajo de la Pirámide del Sol y del Templo de la Serpiente Emplumada fueron construidas en un sentido este-oeste, hecho que va de la mano de la cosmovisión mesoamericana; orientación también acorde con el resultado del modelo de la Pirámide de la Luna, donde se observa un acceso al oriente.
Finalmente, dicho hallazgo confirma la importancia de los túneles y cuevas subterráneas en la ideología cósmica teotihuacana, aunque también en la mesoamericana en general.
Redactor web en el Sol de México. Me gusta escribir sobre temas de historia y cuando se puede, de deportes.
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