Trainspotting a los 30: un buen spoiler sobre el futuro
A tres décadas de distancia, aquella sentencia de “el mundo está cambiando” sigue resonando como diagnóstico cultural que anunciaba, entre otras cosas, la estafeta que el rock le pasaba a otros géneros
Alejandro Castro / El Sol de México
Él la corrige:
- “Es Iggy Pop”.
- “Como sea, el tipo está muerto de todos modos.
- “¡No está muerto! Tommy lo acaba de ver en su última gira”.
- “Bueno, el punto es que tienes que encontrar algo nuevo”.
El diálogo pertenece a Dianne y Renton, dos de los personajes de la película Trainspotting, que se estrenó en febrero de 1996 -hace exactamente 30 años- en casi todo el mundo.
Pero aquella sentencia, tan aparentemente casual, se quedó en la cabeza de muchos y nos hizo darnos cuenta del cambio sociocultural que ya estaba a la vuelta de la esquina.
A muchos rockeros, por ejemplo, nos hizo abrir los ojos a un mundo que ya estaba ahí, pero que aún no abrazábamos, que era el de la música electrónica.
“El mundo está cambiando…” Debimos habérnoslo grabado cuando lo leímos de Heráclito y de Sócrates. Debimos haberle hecho caso a Darwin… Pero nos entró mejor cuando lo dijo una adolescente en una película.
Elige la vida.
Elige un empleo.
Elige una carrera.
Elige una familia.
Elige un televisor grande que te cagas.
Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos.
Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales.
Elige pagar hipotecas a interés fijo.
Trainspotting fue uno de esos casos en los que la música es tan importante como el propio filme.
En lo que se refiere a la parte cinematográfica, tuvo un éxito inmediato gracias a su lenguaje dinámico y para muchos retador.
Rafael Sarmiento, comentarista de cine y música en TNT y HBOMax, considera que fue una producción importante porque “tenía todo lo que esperabas ver en una película”.
“Fue una historia que revelaba muchas cosas, unas conocidas y otras no tanto, con una panda de personajes increíbles y entrañables; un desastre de personas tan reales, vulnerables, autodestructivas, tan divertidos como atractivos”.
El novelista y dibujante BEF también la considera importante, aunque con ciertos matices:
“La primera vez que la vi me deslumbró por su narrativa tan poco convencional en el cine comercial. Luego encontré muchas de sus fuentes en Truffaut y Kurosawa, pero en ese momento me mostró otra manera de contar historias”.
La banda sonora
Guillermo Franco-Guevara, quien en aquella época era programador de WFM, también la considera “uno de los mejores ejemplos de creatividad y simbiosis entre cine y música de esa década”.
Sarmiento añade que pocas veces se ha visto esa combinación de una banda sonora con el oficio visual:
“Se te ponían los pelos de punta y quedabas hipnotizado. Fue, por supuesto, un palazo renovador en sus días”.
Elige a tus amigos.
Elige ropa deportiva y maletas a juego.
Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos.
Elige reparar tú mismo y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana.
Elige sentarte en el sofá a ver tele-concursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de comida basura.
Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte.
El libro vs la película
La novela de Irvine Welsh (1993) y la cinta de Danny Boyle (1996) comparten núcleo temático y varios personajes centrales, aunque difieren en estructura narrativa y tono ideológico.
Ambas exploran el rechazo al consumismo (”Choose Life”) y la falta de oportunidades en la Escocia post-industrial, además de la heroína como una respuesta a un mundo vacío y la lealtad entre amigos.
Pero mientras que la novela tiene varios narradores y no tiene una trama lineal clara, la cinta ofrece una narrativa lineal y centrada en un protagonista, que es Renton.
Hay algunos temas, como la identidad escocesa, la crítica al imperialismo británico, las tensiones raciales y el sectarismo religioso que están más desarrollados en la novela, mientras que en la cinta se diluyen o desaparecen.
En contraparte, en la película se enfatizan temas en los que la novela no abunda tanto, como el monólogo inicial (“Choose life”), que se convierte en eje conceptual, la estética pop y la cultura rave.
¿Trainspotting sigue vigente?
Eso sí, los artistas de su banda sonora siguen siendo descubiertos por las nuevas audiencias vía streaming, y el filme funciona como puerta de entrada retro-cultural para muchos jóvenes.
Una de las bandas que participó en dicho soundtrack fue Young Fathers, cuyo vocalista Alloysious Massaquoi me contó lo que significó para ellos formar parte del mismo:
Elige tu futuro.
Elige la vida…
¿Pero por qué iba yo a querer hacer algo así?
Yo elegí no elegir la vida: yo elegí otra cosa.
¿Y las razones? No hay razones.
¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?
Por cierto, Trainspotting ha tenido varias remasterizaciones, incluida una edición en 4K, y reprogramaciones en circuitos de cine clásico y festivales.
La película se ve diferente ahora que hace 30 años. Las nuevas generaciones la ven de otro modo.
Lo que antes era un esbozo del contexto obrero empobrecido hoy es falta de movilidad social. Lo que para nosotros fue un retraso de la homofobia y la misoginia hoy es una crítica a la masculinidad tóxica.
Entre la novela política y la película estilizada, Trainspotting mutó de retrato sucio a mito cultural revisitado por nuevas generaciones con otros códigos.
Para algunos, el célebre monólogo “Choose Life” encapsuló la rabia contra el consumo, pero también ayudó a crear una iconografía pop que el mercado terminó abrazando.
Periodista especializado en música, arte y cultura. 25 años de experiencia en radio y medios impresos.





























