Enrique Singer anuncia “Riggoleto” en CDMX, una ópera que explora la violencia de género
El director escénico, Enrique Singer, apuesta por situar la ópera de Giuseppe Verdi en la Ciudad de México de los años 60 donde la desigualdad y el abuso de poder prevalecen
En los papeles protagónicos están Alfredo Daza, Leticia Altamirano, Arturo Chacón-Cruz, Jorge Lagunes, Génesis Moreno y Leonardo Sánchez.
Cynthia Muñoz es la diseñadora de maquillaje, la coreografía es de Raúl Tamez, y el regisseur de coreografía es Rodrigo González, quienes complementan el aspecto visual de la propuesta escénica.
Jonathan Minila reúne en los cuentos de su libro reciente, “Breve interrupción del diluvio”, historias de un terror cotidiano que a veces no percibimos
Desde París hasta el Estadio Azteca, colectivos, artistas y activistas han convertido el arte urbano, las intervenciones simbólicas y los actos públicos en una forma de crítica contra los costos sociales, ambientales y territoriales que dejan los Mundiales
Durante milenios la humanidad ha mirado al cielo fascinada por la Luna y el universo más allá de ella, lo que dio lugar a un sinfín de obras de arte al respecto
El estreno de Riggoleto el 11 de marzo de 1851, tuvo problemas con la censura / EFE
La obra del compositor italiano Giuseppe Verdi (1813-1901) destacaba por el contenido dramático inspirado en temas relacionados con los estilos de vida y la sociedad del siglo XIX, como el amor, el sacrificio, la diferencia de clases, los conflictos personales, el perdón, la pasión, la lucha por la independencia nacional y la unificación italiana.
Lo anterior lo demuestra en la ópera Rigoletto, una de sus más célebres creaciones, cuya trama llena de intensidad, causó gran controversia para su época y antes de su estreno, el 11 de marzo de 1851, tuvo grandes problemas con la censura por considerarla como inmoral y obscena. El estreno tuvo lugar en el Teatro La Fenice de Venecia obteniendo gran éxito popular.
La más reciente versión de este montaje, se presentará del 8 al 18 de mayo de 2025 en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, bajo la dirección concertadora de Benjamin Pionnier y la dirección escénica de Enrique Singer. Se trata de la segunda pieza de la Compañía Nacional de Ópera, que sigue con la línea curatorial programada para 2025 sobre la denuncia contra el abuso del poder, la violencia patriarcal y el machismo.
Desde 1937, esta ópera se ha presentado en diversas ocasiones en el Palacio de Bellas Artes, y, en esta ocasión, apuesta por situarla en la Ciudad de México de los años 60, para demostrar así que los temas abordados por Verdi a mediados del siglo XIX todavía resuenan con fuerza.
“El papel de Gilda es una muchacha que lo que quiere es liberarse, salir de ese encierro, de ese mundo que la tiene atrapada. Así que nos pareció interesante ese momento en México, en donde las estructuras políticas y religiosas tienen un peso que todavía es total”, aseguró Singer.
El elenco de la puesta en escena describió la trama / Foto: Secretaría dse Cultura
En conferencia de prensa, Enrique Singer recordó que los años 60 fue una década que marcó a nuestra sociedad por la segunda ola del feminismo y los movimientos estudiantiles, “pero aún enmarcada por un régimen profundamente patriarcal y machista”.
En ese sentido, la subdirectora artística de la CNO, Lilia Maldonado, indicó que el segundo título operístico del 2025 de la compañía, “está en la misma línea conductora de la denuncia contra el abuso y el poder que hemos establecido para nuestra programación de este año, cuya primera pieza fue Lady Macbeth de Mtsensk, de Dmitri Shostakovich en marzo pasado”.
Rigoletto gira en torno a temas como el abuso de poder, la corrupción moral, la hipocresía social, la fragilidad de la condición humana y la violencia machista, cuya tragedia se desarrolla cuando Rigoletto, un bufón jorobado, en un intento de proteger a su hija del Duque de Mantua, para quien trabaja, desata una historia de venganza y pérdida.
El elenco con el director Enrique Singer / Foto: Secretaría dse Cultura
Los conferencistas coincidieron en que, a más de 170 años de su estreno, Rigoletto se convierte en una temática actual en una era en la que se discuten el poder patriarcal, la violencia hacia las mujeres, la corrupción y la desigualdad, convirtiéndose en un espacio para el análisis y la reflexión.
La producción de Rigoletto presentará un elenco rotativo a lo largo de su temporada, en la que el papel del bufón será interpretado por Alfredo Daza (los días 8, 11 y 15 de mayo) y por Jorge Lagunes (13 y 18 de mayo).
“Rigoletto para un barítono representa una cúspide a la que he subido más de una vez, pues es mi segunda producción y estoy feliz de hacerla aquí”, expresa Daza, quien también contó que la primera ópera que vio en vivo fue Rigoletto, en el Palacio de Bellas Artes.
“Nos pareció interesante ese momento en México donde las estructuras políticas y reilgiosas tienen un peso totalEnrique Singer
El Duque de Mantua será interpretado por Arturo Chacón-Cruz (los días 8 y 13 de mayo), y también por Leonardo Sánchez (11, 15 y 18 de mayo); mientras que el rol de Gilda lo cantará Leticia de Altamirano durante las funciones de 8, 11 y 13 de mayo, y alterna con Génesis Moreno los días 15 y 18 del mismo mes.
“Estoy muy emocionada de estar en Bellas Artes, yo estuve en el Rigoletto que se hizo en 2014 con el maestro Singer. Y ahora regreso a este maravilloso y entrañable papel que se desarrolla en una historia que no tiene época, es una historia que sigue sucediendo a nivel mundial y en nuestro país, es la oportunidad de compartir un mensaje importante de reflexión”, asegura Leticia Altamirano.
Además, el reparto general que participa en las funciones incluye a José Antonio García como Sparafucile, Guadalupe Paz como Maddalena, Oscar Velázquez como Monterone, Édgar Villalva como Borsa, Amed Liévanos como Marullo, David Echeverría como Conde de Ceprano, Hildelisa Hangis como Condesa de Ceprano, Mariana Sofía como Giovanna, Ingrid Fuentes como Paje y Juan Marcos Martínez como Ujier.
La producción cuenta con la participación de la Orquesta y el Coro del Teatro de Bellas Artes, bajo la dirección huésped del coro de Rodrigo Elorduy. El equipo creativo lo completan Auda Caraza en el diseño escenográfico, la iluminación corre a cargo de Víctor Zapatero, y el vestuario es creación de Carlo Demichelis e Indira Aragón.