¿Y si la novia no era virgen? Las tradiciones que surgieron para asegurar su castidad
Hasta no hace mucho tiempo, las novias tenían que pasar por algunos ritos para comprobar su castidad antes de llegar al altar
Hasta no hace mucho tiempo, las novias tenían que pasar por algunos ritos para comprobar su castidad antes de llegar al altar

María del Carmen Alberú Gómez / Fábrica de Exposiciones
Si la novia no demostraba su virginidad era devuelta a su familia. Sí, esto que ya dejó de ser relevante, en el México antiguo y en algunas culturas autóctonas era un asunto principal incluso hasta épocas más actuales. Hagan una visita a la exposición “Una ventana a la vida de las mujeres en México. Las mil y una novias, siglos VIII al XXI” en la que se aborda este tema entre todos los demás de la muestra.
Allí se exhibe la serie fotográfica El rapto de Claudia Daowz que describe esta tradición. En el Istmo de Tehuantepec cuando por fin los padres de la novia han aceptado el matrimonio de su hija, dan su consentimiento al novio y a su familia para que se celebre la boda que será por las dos leyes, la civil y la religiosa. Pero antes de las ceremonias ocurre el llamado rapto en el que la novia debe demostrar su virginidad.
Entonces sale de su casa al anochecer con su prometido quien la lleva a casa de sus padres que se llena de flores y música para darle la bienvenida. A la mañana siguiente llega una comitiva de mujeres enviadas por los padres de la novia y participan de la alegría por la aceptación de ella, sin embargo la presencia de las mujeres es para comprobar que la novia era virgen cuando fue “raptada” y por eso luce una mascada roja en la frente.
De ahí en adelante los padres de los novios comienzan los preparativos de la boda que será un acontecimiento en el que participa y colabora toda la comunidad. Esta preparación dura semanas y los festejos nupciales varios días.
Otros relatos de esta costumbre varían y la comprobación de la virginidad de la novia tiene lugar una vez celebrado el matrimonio religioso. El novio entonces muestra un pañuelo blanco manchado de sangre que entregará a su suegra en señal de que educó correctamente a su hija.
Si resulta que la novia no era virgen, una desgracia caerá sobre su familia, todas las fiestas se cancelan y el padre de la novia pedirá disculpas a la vez que la muchacha es devuelta. Todo esto nos lo contó el escritor Luis Suárez en su espléndida obra “Boda en Juchitán“ de 1948.
Miguel Covarrubias aclaró en su libro de 1946 “El sur de México” que esta tradición tiende a desaparecer y en su lugar el novio simula que secuestra a la novia, quien claramente está de acuerdo, y posteriormente envía un mensaje a los padres explicándoles que quiere casarse con todas las formalidades. De esta manera además de evitar detalles embarazosos respecto a la virginidad o no de la novia, hay una disminución considerable de los gastos.
El libro titulado “Había una vez...Las mil y una novias. México Siglos VIII al XXI”, publicado con motivo de la exposición, tiene descripciones muy interesantes sobre este tema que provienen de los relatos que contaron los cronistas en el virreinato.
La exposición se puede visitar en el Museo Ídolos del Esto.
¿Dónde está ubicado? Guillermo Prieto No. 7 Col. San Rafael
¿Cuál es el costo de entrada? La entrada es completamente gratuita
¿Cómo adquirir el libro? El libro se puede adquirir en las instalaciones del museo o de forma electrónica a través de la página https://elarboldelospericos.mx/
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