Casio: 60 años calculando el futuro de la educación en México
La marca japonesa ha transformado la forma en que se aprenden, enseñan y resuelven problemas matemáticos
Staff El Sol de México / Branded
Innovar para mantenerse a la vanguardia
“No solo son calculadoras, son una herramienta de vida que ha acompañado a millones de estudiantes mexicanos desde primaria hasta la universidad”, afirma Hirofumi Takeda, director general de Casio México.
“Ya no solo vemos resultados numéricos, ahora los estudiantes pueden generar representaciones gráficas, tablas, y manipular datos de forma intuitiva y visual”, señala Alfredo Cano, director comercial para la división de productos de consumo en Casio.
Educación como eje principal
“Estamos desarrollando una comunidad de docentes con quienes co-creamos materiales, tutoriales y estrategias para facilitar el aprendizaje con nuestras herramientas”, explica Claudia Leticia Méndez Bello, coordinadora académica de Casio Educación en México.
Sus modelos más recientes se usan en bachilleratos tradicionales y en el bachillerato internacional, incorporando herramientas que permiten un aprendizaje más visual, práctico e incluso divertido.
Cuidado con las imitaciones
Un tema que preocupa a la marca es la piratería de calculadoras. Existen copias con apariencia similar a los modelos originales, pero sin la misma calidad ni funcionalidad. Las diferencias son sutiles en diseño, pero profundas en experiencia de uso.
En el desarrollo matemático es donde vienen los arrepentimientos. Las copias fallan cuando se necesita precisión y confiabilidad”, advierte Alfredo Cano.
Por eso, la marca recomienda comprar siempre en tiendas de prestigio, revisar que el producto tenga su empaque original y características auténticas como el acabado de teclas, el tono de color y los accesos digitales mediante QR.
Algunos datos que llaman la atención:
Lo que viene
“La clave está en escuchar a quienes usan nuestros productos: estudiantes, maestros y profesionistas. Esa ha sido siempre nuestra brújula”, finalizó Takeda.































