¿Por qué se celebra el Día Mundial de las Legumbres?: aliados en la sostenibilidad alimenticia en el planeta
Su capacidad para ayudar a regenerar el suelo los convierte en la clave para la seguridad alimentaria del futuro
Bertha Becerra / El Sol de México
En México, el frijol es la leguminosa por excelencia, pero no es la única que se cultiva. Hay gran diversidad de opciones para que las y los agricultores elijan de acuerdo a sus necesidades y preferencias incluso, la siembra de cacahuates.
Estos alimentos acompañan a los humanos en su desarrollo agropecuario desde la prehistoria y se encuentran entre las primeras plantas domesticadas del planeta.
La inclusión de leguminosas en los sistemas de producción representa además una estrategia clave para fortalecer la seguridad alimentaria y mejorar la salud del suelo.
Las leguminosas tienen una característica agronómica excepcional en simbiosis con bacterias del género Rhizobium, que pueden fijar nitrógeno atmosférico y convertirlo en una forma utilizable por las plantas.
Este proceso reduce la dependencia de fertilizantes nitrogenados, cuyo uso excesivo puede degradar los suelos y generar impactos ambientales negativos.
Además, la rotación y asociación de cultivos con leguminosas mejora la calidad del suelo, la disponibilidad de nutrientes y ayuda a controlar plagas de manera natural.
En la red de plataformas de investigación de CIMMYT en gran parte del territorio nacional, cada ciclo productivo suma evidencia de la ventaja de incorporar las leguminosas a los sistemas productivos.
En Chiapas la diversificación de cultivos con leguminosas reportó beneficios consistentes y ahora forma parte del Menú de Tecnologías validadas Maíz y Frijol en dicha entidad, que recientemente publicó el CIMMYT.
En este documento se señala que en la plataforma de Comitán en el ciclo primavera-verano 2022, las asociaciones de maíz-canavalia y maíz-dólicos mejoraron significativamente biomasa y la producción de grano de maíz.
Estos resultados son relevantes si se considera que en esta región de Chiapas el rendimiento promedio de maíz es muy bajo, de apenas de 1.5 toneladas por hectárea, debido principalmente a la pérdida de materia orgánica.
En la plataforma de Ocosingo, en Chiapas, la diversificación de cultivos con leguminosas demuestra ser una estrategia efectiva para mejorar la eficiencia en el uso del suelo.
“Nosotros en el campo siempre buscamos los granos que nos mejoren o que nos den un buen resultado para no quedar sin alimento. Y también a veces nos ayuda lo poquito que sale se vende y ahí recupera uno la inversión”, comentó.
“Evaluamos desarrollo vegetativo, rendimientos, adaptabilidad en la zona y, muy importante, el efecto de aprovechar el rastrojo en las parcelas para aumentar la materia orgánica y la salud general del suelo”, precisó.
Seis décadas de reportera y contando. La lectura es mi vicio. Cubro las informaciones del mundo del trabajo y agropecuario.































