La IA física se adapta y colabora cada vez más con humanos
La inteligencia artificial dejó de ser sólo un software para convertirse en robots, autos y máquinas que actúan en el mundo real, como se mostró en el Consumer Electronics Show 2026
Juan Luis Ramos / El Sol de México
A diferencia de la IA generativa —enfocada en crear texto, imágenes o código—, la IA física representa la capacidad de las máquinas para percibir, razonar y actuar en el mundo real.
Es la convergencia entre modelos avanzados de IA, sensores, actuadores y hardware especializado que permite a los sistemas aprender del entorno, tomar decisiones dinámicas y ejecutar acciones físicas con autonomía creciente.
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Su mensaje sintetizó el espíritu de una feria donde la inteligencia artificial dejó de presentarse como promesa y comenzó a mostrarse como implementación.
Este cambio quedó reflejado en los pisos de exhibición de la mayor feria de tecnología de consumo en el mundo.
A diferencia de ediciones anteriores, donde la robótica era marginal o experimental, en el CES 2026 los robots aparecieron en múltiples categorías: salud, hogar, manufactura, agricultura, movilidad y servicios.
Esa transición, añadió Shapiro, se hace especialmente visible en la robótica y en los sistemas autónomos.
Según la CTA, este espacio no existía el año pasado y respondió a la necesidad de mostrar cómo la IA está dejando de ser una capa de software para convertirse en un sistema completo, donde hardware y software evolucionan de forma conjunta.
“La historia del hardware de la IA y cómo se manifiesta físicamente es lo que se ve en todo el CES de este año”, resumió el CEO de la CTA.
En ese sentido, la robótica dejó de ser una categoría aislada para convertirse en un eje transversal de la feria.
La movilidad dejó de ser un experimento controlado para convertirse en un servicio en expansión
“La movilidad es una de las historias más emocionantes”, señaló Shapiro, quien recordó cómo el CES pasó de enfocarse en audio para automóviles a convertirse en un escaparate de electrificación, automatización y ahora autonomía total.
La IA física es el habilitador clave: permite que los vehículos perciban su entorno, anticipen riesgos y tomen decisiones sin intervención humana.
El CES 2026 dejó claro que la IA está entrando en una nueva etapa. Así como la IA generativa transformó la interacción con el software, la IA física promete redefinir la relación entre humanos y máquinas en el mundo real.
“Es donde la ciencia ficción se convierte en realidad”, afirmó Shapiro. No de manera lineal ni exenta de desafíos, pero sí con una velocidad que empieza a sorprender incluso a los propios actores de la industria.
Definen el salto tecnológico
La IA física dejó de ser una promesa futurista para consolidarse como una capa estructural de la economía tecnológica.
“Si estamos construyendo el próximo gran avance en IA, revolucionando la movilidad o reinventando cómo vivimos y nos conectamos, CES es el lugar para ver qué sigue”, afirmó Brian Comiskey, director senior de Innovación y Tendencias de la CTA.
El especialista refirió que entender hacia dónde se dirige la innovación implica analizar factores económicos, sociales y culturales que influyen directamente en su adopción.
Estimaciones conjuntas de la CTA y la firma NIQ, el mercado global de tecnología y bienes duraderos alcanzará un valor de 1.3 billones de dólares hacia finales de 2026.
“Los consumidores siguen comprando tecnología, sólo que con mayor intención”, explicó Comiskey.
Según el directivo, la transformación inteligente ya se refleja en el mercado laboral ya que, según estudios el conocimiento de la IA supera 90 por ciento en mercados como Estados Unidos, Europa y Corea del Sur.
Incluso, más del 40 por ciento de los trabajadores ya utiliza esta tecnología en su trabajo, cifra que en Estados Unidos alcanza casi el 63 por ciento.
“El uso de IA en el trabajo ahorra en promedio 8.7 horas semanales”, explicó Comiskey. Para la CTA, estos datos confirman que la IA está dejando de ser experimental para convertirse en una herramienta esencial de productividad.
Lector, melómano y viajero. Soy reportero de Finanzas y Negocios en El Sol de México, con una trayectoria de 17 años en medios.




































