Hacienda anticipa un 2026 "más favorable" y crecimiento económico de hasta 3%
Edgar Amador, titular de la SHCP, pronostica que México alcanzará un crecimiento económico cercano al 3%, apoyado en una recuperación de la demanda interna pese a tensiones comerciales
Rubén Romero / El Sol de México
Afirmó que tras un 2025 marcado por volatilidad internacional y tensiones comerciales, la economía mexicana evitó la recesión y cerró el año con un crecimiento de 0.6 por ciento.
Este resultado, dijo, rompió con la inercia histórica de bajo crecimiento en el primer año de administración.
“Logramos crecer por arriba de la tendencia del primer año de gobierno”, subrayó.
El secretario destacó que organismos internacionales han comenzado a revisar al alza sus previsiones para México.
La OCDE estima un crecimiento de 1.4 por ciento y el Banco de México de 1.6 por ciento, mientras que la Secretaría de Hacienda prevé una expansión más sólida hacia el cierre del próximo año.
“Nuestra perspectiva es tener un crecimiento cercano al 3 por ciento rumbo al final del ejercicio”, afirmó.
Su optimismo, asegura, se apoya en el Plan Nacional de Infraestructura, que contempla más de mil 500 proyectos en energía, transporte, puertos, salud y agua.
El objetivo, explicó, es elevar la capacidad productiva y eliminar cuellos de botella sin comprometer la sostenibilidad fiscal.
En el entorno económico externo, México consolidó en 2025 su posición como principal socio comercial de Estados Unidos.
El 89 por ciento de las exportaciones mexicanas se acogieron a los beneficios del T-MEC, frente a cerca de 50 por ciento en años previos.
La tasa arancelaria efectiva que enfrentaron las exportaciones mexicanas fue de 4.4 por ciento, muy por debajo del 31.1 por ciento que enfrentó China.
Amador Zamora destacó que la inversión extranjera directa alcanzó un máximo histórico cercano a 36 mil millones de dólares en 2025, en un contexto global de menor flujo hacia economías emergentes.
“Es una señal contundente de confianza en el país”, afirmó.
En materia de precios, la inflación general se ubicó en 3.9 por ciento anual y la subyacente en 4.5 por ciento, con efectos arancelarios acotados y temporales.
“La coexistencia de estabilidad cambiaria y expectativas ancladas es consistente con una trayectoria gradual hacia una postura monetaria menos restrictiva”, señaló.
En el frente fiscal, el ajuste equivalente a un punto del PIB se ejecutó de manera ordenada, lo que permitió reducir el déficit sin afectar de forma desproporcionada la actividad productiva.
“La disciplina fiscal y el fortalecimiento de empresas estratégicas no son objetivos contrapuestos, sino complementarios”, concluyó.
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