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Planta Armadora de Ford en Míchigan, Estados Unidos de Norteamérica / Foto: Reuters
A seis años de su entrada en vigor, el T-MEC mantiene el respaldo de legisladores e industrias estadounidenses, aunque con la solicitud de ajustes de fondo para cumplir con las promesas laborales y comerciales del acuerdo.
Durante una audiencia en el Senado de Estados Unidos para la Evaluación de Competitividad de América del Norte, el republicano Mike Crapo afirmó que, en términos generales, el tratado comercial ha cumplido con sus objetivos al proteger empleos, fortalecer la manufactura e impulsar el crecimiento económico de ese país.
El legislador destacó que el comercio con México y Canadá sustenta actualmente 13 millones de empleos en Estados Unidos, además de que, desde la promulgación del tratado, en 2020, ambos socios han invertido 775 mil millones de dólares en territorio estadounidense, lo que representa un incremento de 55 por ciento respecto al periodo previo al acuerdo.
Asimismo, subrayó que el T-MEC ha permitido a Estados Unidos exportar 60 mil millones de dólares en productos agrícolas hacia sus socios norteamericanos, equivalente a casi una tercera parte de sus exportaciones agropecuarias totales.
No obstante, Crapo insistió en la necesidad de aplicar con mayor rigor los compromisos establecidos en áreas como biotecnología agrícola, productos lácteos, comercio digital, energía, servicios financieros y propiedad intelectual, con el fin de asegurar que agricultores, empresas y trabajadores estadounidenses obtengan todos los beneficios del tratado.
En tanto, el senador demócrata Ron Wyden subrayó que durante los primeros cuatro años tras la implementación del acuerdo, el comercio trilateral alcanzó 1.9 billones de dólares en 2024, mientras que la industria manufacturera estadounidense llegó a un máximo histórico cercano a los tres billones de dólares ese mismo año.
Sin embargo, alertó que la imposición de aranceles a socios comerciales ha generado distorsiones en las cadenas de suministro, frenado la inversión y reducido exportaciones hacia Canadá en 23 por ciento, lo que podría afectar la competitividad regional frente a economías como China.
Desde el sector privado, Paul McCarthy, presidente y director ejecutivo de la Asociación de Proveedores de Vehículos MEMA, aseguró que el tratado ha tenido efectos positivos sobre la creación de empleo y la actividad económica del sector automotriz en Estados Unidos.
De acuerdo con un informe de la Comisión de Comercio Internacional estadounidense citado por el organismo, la producción de autopartes en ese país aumentó en más de 37 mil millones de dólares entre 2019 y 2024, hasta alcanzar los 349 mil millones de dólares anuales.
En contraste, la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO), el mayor organismo sindical estadounidense, dijo que a más de cinco años de su entrada en vigor, el T-MEC no ha cumplido con las expectativas de los trabajadores en los tres países.
Eric Gottwald, especialista en políticas comerciales de la organización, señaló que el déficit comercial de Estados Unidos con México se ha incrementado de 125 mil millones de dólares a 263 mil millones de dólares desde la entrada en vigor del T-MEC en 2020, lo que, enfatizó, coincide con el traslado de operaciones manufactureras hacia territorio mexicano por parte de multinacionales.
Ante este panorama, la AFL-CIO advirtió que no debe concederse una prórroga automática de 16 años al acuerdo sin reformas sustanciales que garanticen condiciones de competencia más equitativas y respeto efectivo a los derechos laborales en la región.