El productor, quien trabajó con leyendas como Pink Floyd, Eric Clapton o Jimi Hendrix, dice que en la historia de la música la apología a la violencia siempre ha existido, pero es el público quien debe elegir si la escucha o no
Lejos de las disqueras y la inteligencia artificial
Como figura de la producción es casi inevitable preguntarle a Joe su opinión sobre los intereses de las compañías disqueras y cómo son influenciadas por tendencias y algoritmos. Su rostro se vuelve serio y su voz contundente.
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El productor Joe Boyd ha trabajado con Pink Floyd y Eric Clapton, entre otros / Foto: Cortesía Hay Festival Querétaro
“Ahora lamúsica está en todas partes, nadie puede escapar de ella”, dice Joe Boyd, una de las figuras mundiales de la producción musical de las últimas cinco décadas, quien visitó México para presentar su más reciente libro “Y las raíces del ritmo permanecen. Un viaje global a través de la música”, durante la décima edición del Hay Festival Querétaro.
Por su vitalidad, no parece tener 83 años, y es tan amable que resulta casi increíble que haya tenido en su agenda de trabajo colaboraciones con artistas de la talla de Pink Floyd, Eric Clapton, Jimi Hendrix, Nick Drake, R.E.M. y otros referentes de la música. Pero Joe también es compositor, coleccionista y un apasionado investigador de la historia de la música: un melómano en toda la extensión de la palabra.
Entrevista con El Sol de México, Joe Boyd habla sobre la transformación de la industria y la función de la música en un mundo digital, entre algoritmos, tendencias, signos de intolerancia, censura e inteligencia artificial.
¿Pero a qué se refiere Joe con esa cuasi omnipresencia de la música? En realidad, no se trata de un signo del todo positivo, pues afirma que la música no era común ni en restaurantes, ni en boutiques hasta 1967, con la llegada de los casetes, que hicieron que “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” de los Beatles sonaran en todas partes, provocando a su vez que la música se volviera “un sonido de fondo”.
“Desde entonces creo que ha cambiado la forma en que se experimenta la música, con el CD, el MP3 y elstreaming todo se ha comprimido. Pero no es que la música tenga una personalidad diferente, sino que se ha vuelto menos importante. Antes escuchar la música era más intencional. Es algo ambivalente, por una parte la música importa menos, pero si se la quitas la gente se pone muy nerviosa.
“Su propósito ha estado en constante cambio desde el principio, pero siempre ha sido necesaria: desde la época de las cavernas, donde hemos encontrado objetos antiguos como flautas, hasta hoy con el internet. ¿Y por qué es así? ¿Qué le hace al cerebro? Nadie lo sabe, pero sin duda es algo valioso”, dice Joe, quien desde su experiencia como productor se atreve a asegurar que los músicos han permitido a culturas conocerse entre sí, pues “siempre han estado abiertos a conocer el mundo”.
En su descripción de las cambiantes funciones de la música, menciona su facultad para modificar el pensamiento, en una especie de parricidio como el del mito griego “Edipo”, haciendo que las nuevas generaciones se enfrenten a las otras —como sucedió con los músicos con los que colaboró—, con gran impacto social.
“La música es incluso un arma política, que pone a los dictadores muy nerviosos. Ellos saben que si una multitud se junta con pancartas y banderas negras puede ser riesgoso, pero si esa multitud se pone a cantar, todo se les vuelve realmente peligroso: la música alimenta el espíritu y lo vuelve más fuerte”, dice, mientras recuerda cómo artistas acompañaron protestas y movimientos sociales durante el pasado medio siglo. Un fenómeno que sigue sucediendo actualmente
“La banda Kneecap ha sido llevada a cancelar un tour por Estados Unidos. Ellos representan, algo amenazante y aterrador para la autoridad porque pueden comunicar algo a una gran multitud como hicieron en Glastonbury. Muchos políticos o comentaristas tienen muchas dificultades para llegar a tantos jóvenes con un mensaje político, y ellos se abrieron paso entre la prensa conservadora para comunicar las cosas terribles que está haciendo el ejército israelí”, agrega.
Su agenda de trabajo con artistas de la talla de Pink Floyd, Eric Clapton, Jimi Hendrix, Nick Drake, R.E.M. / Foto: X @pinkfloyd
Al preguntarle si conocía los corridos tumbados, el productor reconoce haberlos escuchado poco, pero que era consciente de la polémica que provocan por ser apología de la violencia. Esto asegura, no es algo novedoso pues, en la historia de la música, en diferentes culturas ha estado presente, como en las baldas sobre la mafia en Italia y en grupos musicales en Balcanes financiados por criminales.
La música sería para él un reflejo de las poblaciones, que no debería ser censurado, y el consumidor debe elegir si quiere escucharlo o no: “Ya sabes, también hay músicos que escriben hermosas canciones sobre la paz, sobre el amor y árboles, flores, bosques y ríos”.
“Escucha, en los 70 tuve muy buena relación con Warner Brothers Records. Produje discos para ellos y ganaban mucho dinero, con música de Neil Young o Jonny Mitchell. Ese dinero lo invirtieron en música que era interesante y grabaron a gente como Randy Newman and Van Dyke Parks. Pero después en 1985 o 1990 la cosa se centró en las ganancias; y, si puedo evitarlo, trato de no tener nada que ver con las grandes discográficas.
“Ellos tienen una mentalidad diferente y, aparte tengo mis propias molestias con ellas, porque los discos que produje hace años, que creo que son muy buenos, no están disponibles, e intentar sacarlos de la bóveda de la gran discográfica es como presentar una solicitud ante el Tribunal Supremo”, se ríe Joe.
Y en cuanto al uso de la Inteligencia Artificial dentro del mercado musical, dice tener poco interés en el tema, pues él nunca ha utilizado alguna herramienta de este tipo, sólo tal vez para buscar algo en Google: “Para mí cualquier cosa creada de manera mecánica no me mueven como puede hacerlo un gran bajista o un buen baterista.
“Tal vez algo tiene que ver con eso que hablamos de que la música mata al padre y, tal vez yo soy el padre que está siendo asesinado por un joven con una ‘caja de ritmos’. Pero todavía se escucha mucha música humana en todo el mundo y muchos jóvenes que están descubriendo sus propias raíces, ritmo, melodía e instrumentos. Vi un video en YouTube de un padre que tocaba en un grupo y acaba de morir, su hijo ahora tocaba su arpa. Eso me parece maravilloso, mucho más interesante que la IA”, finaliza.