De Perfil. Julieta Egurrola y su dinastía artística
La actriz cuenta con más de 80 créditos en teatro, cine y TV, es madre de la directora Natalia Beristáin y del actor Pedro de Tavira Egurrola
Froylan Escobar Lara / El Sol de México
Lorenzo compró un terreno en donde construyó una casa y Julieta Egurrola recuerda esos años con mucha emoción, ya que se rodeó de los elementos más importantes para su vida en ese momento: la flora y fauna de la región.
El rancho donde vivía quedaba a media hora de la primaria a la que asistió. Sus recuerdos son de suma felicidad ya que de pequeña jugaba con varios niños nadando en un río, montando caballos, subiéndose a los árboles para comer mangos; momentos que nunca olvidará.
“Esos primeros años realmente fueron importantes en mi vida, en mi formación y en mi respeto a la naturaleza y mi contacto con animales”, aseguró la actriz de 72 años de edad.
Encuentra su vocación
Al regresar a la capital ingresó a escuelas de monjas, pero cuando entró a quinto de primaria la cambiaron a una institución estadounidense, en Lomas Reforma. Y fue en la secundaria cuando encontró su verdadera pasión: el teatro.
La directora de la secundaria 15 Albert Einstein, en la colonia Popotla, autorizó el montaje de una obra de teatro; ese fue su primer contacto con la escena.
Cuando salió de la secundaria, en 1968, la situación estudiantil en México era complicada por lo que se mudó por un año a Estados Unidos para practicar su inglés y darle continuidad a la actuación de la que ya se había enamorado.
“En High School fue que tomé la clase de drama, ya actuaba, me dieron personajes pequeños y todo porque yo no era norteamericana”, dijo.
Al regresar a México concluyó sus estudios en la Preparatoria 8 y gracias al maestro Héctor Mendoza, decidió estudiar actuación.
En 1973 entró al Centro Universitario de Teatro (CUT) de la UNAM, del que se graduó en 1976 con las bases necesarias para hacer de su pasión un modo de vida.
“En televisión es donde me di cuenta de que se podía comer tres veces al día. De 1978 a 1997, casi 20 años, estuve en Televisa y luego me pasé a TV Azteca y estuve otros tantos años.
Un trabajo colectivo
El cine también forma parte de su carrera, comenzó con “Principio y fin” (1993) del director Arturo Ripstein y repitieron mancuerna en “Profundo carmesí” (1996), com un personaje que la llevó a ganar su primer Ariel.
Además del máximo galardón del cine mexicano, que le otorgó la Academia mexicana en 1997, la actriz también recibió en 2018 la Medalla de Bellas Artes, reconociendo su trayectoria, así como también la Medalla Cátedra Ingmar Bergman.
“Todo esto acaba siendo un reconocimiento personal, pero nada de esto se hace sola, esta carrera que he tenido, estas obras que he estado, las películas, las telenovelas, son un trabajo colectivo.
“Es un reconocimiento por esa trayectoria, pero eso lo hice en comunidad con el teatro, el cine, se hacen conjuntos, con directores, directoras, los creativos y el staff”, mencionó.
Para ella, actuar es lo que más le gusta, su interés nunca ha sido dirigir o producir ya que lo encuentra sumamente complejo. Su gozo es la actuación, no se lo toma a la ligera ya que es su vida.
“Actuar no es fingir ni aparentar, es ser”, dice.
Eso sí, también disfruta de otras actividades como las corridas de toros, así como los encuentros de futbol.
Recientemente, actuó en la obra “La cumbia del pantano”, de la dramaturgia y directora Aurora Cano, al lado de Daniel Giménez Cacho.
Escribo sobre temas de entretenimiento y cultura. Experiencia en coberturas nacionales e internacionales de diferentes áreas como cine, televisión, teatro, música, streaming y más.



























