Un mundo en el que algo que está de moda y en tres años ya nadie lo recuerda, pero en el que, a su parecer hay muestras de defensa de la misma ciudadanía que abraza sus tradiciones y sus formas de ser, como el ser pachuco, que afirma está teniendo un resurgimiento.
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La banda llega a su 40 aniversario reafirmando una fórmula poco común: precisión extrema con emoción real. Su vocalista habla de su regreso a los escenarios, su relación con México y su obsesión por superarse en cada disco
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Maldita Vecindad celebra sus 40 años con un concierto este 20 de septimbre / Foto: Omar Flores/ El Sol de México
Bajo su sombrero negro con motivos wixárikas y una elegante pluma ceñida a un costado, Roco Pachukote se muestra más contento que de costumbre, con una gran sonrisa entre su inconfundible barba de candado. Y cómo no, si este 2025, la banda a la que ha dedicado su vida, La Maldita Vecindad y Los Hijos del Quinto Patio, cumple cuatro décadas de resistencia, orgullo popular y rocanrol; lo celebrarán con un concierto este 20 de septiembre en el Velódromo Olímpico.
“Es que se siente increíble, hermano. Recordar que en el 85 ahí estábamos tocando en los campamentos de damnificados por el terremoto o un año después sobre un camión de redilas durante el movimiento estudiantil. Me parece que es una gran fiesta de la memoria. Nunca me hubiera imaginado que 40 años después íbamos a seguir tocando”, dice Roco, en entrevista virtual con El Sol de México.
“Una de las visiones que teníamos era que nuestra música fuera realmente popular y más allá del rock. Era algo muy complicado porque era una época en que el rock estaba prohibido, censurado, perseguido y estigmatizado; pero también porque la música popular estaba en otro lado. Si te gustaba la cumbia, Pérez Prado, Tintán, Juan Gabriel… ¡Uuuuuy, no!, pues era una blasfemia para los roqueros. Pero para nosotros era igual de válido”, hoy sus canciones suenan en bares, antros, fiestas en barrios y hasta microbuses de todo el país.
Reflexivo, Roco dice que todos los integrantes de la banda se sienten orgullosos de haber sido de los primeros en hacer fusiones musicales y covers del repertorio popular, con el disco “El Circo” (1991) influenciando a bandas como Café Tacvba, La Castañeda, pero también de nuevas generaciones como la banda Son Rompe Pera, que mezcla ritmos como el danzón, el rock, el punk y el ska.
“Nosotros abrimos el camino con este disco para que todos pudiéramos hacer rock sin vergüenza, desde nuestra propia música, en nuestro idioma, con nuestras referencias culturales, sin querer ser argentinos, ni españoles, inglesese o gringos”, agrega Roco, quien recuerda que su música es igual heredera de otros músicos, como Rodrigo González, Jaime López y Botellita de Jerez, que en conjunto han creado un repertorio único y transgeneracional.
“Esto demuestra que no estábamos equivocados en que verdaderamente la cultura popular nace, crece y se difunde desde el barrio y no te la quita nadie. La verdadera cultura no depende de las modas ni de la promoción, sino de que en verdad te identifique con la gente, que la represente y te quedes en su corazón, porque la música de La Maldita Vecindad no es sólo nuestra sino de todo el mundo”, dice Roco que se acomoda con los dedos índice y pulgar su sombrero, muy al estilo pachuco.
Próximos a cumplirse 35 años de su álbum “El Circo”, en el cual la canción que le da nombre habla de la desigualdad que en la Ciudad de México—que bien podría ser cualquier otra ciudad del mundo— comparte su opinión sobre los cambios sociales y el contexto contemporáneo.
“Este gran circo que ahora vivimos es cada vez más bestial. Por ejemplo, el caso de Estados Unidos con Trump, con toda la ignorancia, racismo, prepotencia y violencia. Son cosas que nos parecían impensables y que sólo veíamos en la ficción pero que estamos viviendo.
“Creo que son tiempos de mucha oportunidad. Sí, estamos frente a una crisis mundial, en el fin de un paradigma materialista, que nos debería hacer pensar en otro en el que hay algo más. Nuestros ancestros eran sabios en lo invisible”, dice Roco quien confieza su fe en el caso mexicano, pues al recordar tragedias como el terremoto de 1985 y la reciente explosión de una pipa en Iztapalapa, la gente es solidaria, más allá de los gobiernos y la falta de políticas públicas.
Cumplidos estos 40 años dice Roco que no ha faltado quienes les hayan preguntado si no se aburren de tocar himnos como “Kumbala” o “Pachuco”, a lo que ellos siempre aseguran que no, porque el gusto por estas canciones sigue latente y continúan refrendando su objetivo de recuperar la historia de la música popular mexicana, con su buena dosis de rock.
“Yo siento que, en este mundo tan fugaz, tan totalmente banal, la memoria es un acto de resistencia. Es exactamente como dice ‘Don Palabras’ (la canción de su disco “Baile de máscaras”), el tiempo vive en la memoria y ahí exactamente vamos retornar”, señala y lamenta que actualmente la industria musical se base en el bombardeo constante de estímulos de redes sociales, provocando que la gente no sea capaz “ni siquiera de escuchar una rola y mucho menos un disco”.
Sobre el concierto que presentarán en el Velódromo Olímpico, explica: “ya lo tenemos bien ‘cascareado’, ‘güacha’ que así va estar la onda: Primero vamos a tocar todo ‘El circo’ completo, con actos escénicos y circenses. Y luego vamos a hacer un intermedio para después armar una selección de los skas de todos los discos. Un gran ‘pachangón’ de la memoria”.
A cuatro años de la partida de Sax, quien fuera una de las figuras reconocibles de la banda en su momento, Roco dice que hay un sabor “agridulce” en su memoria, por los señalamientos y acusaciones por parte de la esposa del músico. Ella afirma que hay una demanda en contra de la banda y que no ha recibido regalías por las canciones en las que participó Sax, además de exponer diferencias que éste tuvo con la agrupación.
“Nos repartimos todas las regalías equitativamente y no hay manera que podamos retener regalías de esta persona. Todo está clarísimo en las instituciones correspondientes. Cada vez que tocamos en vivo, que sonamos en la radio y en internet esas regalías le llegan.
“Es una visión muy miope y muy victimista el querer destruir o separar al Sax de toda la historia que hemos compartido. Cualquiera que lo haya conocido, sabe que estaba absolutamente orgulloso y feliz de todo el trabajo que hicimos. Ahí están las canciones y las entrevistas”, finaliza.