Los Esquizitos: Contra la dictadura de lo cursi en San Valentín
Mientras una parte del rock mexicano se ahoga entre lágrimas y miel, la banda de garage y surf nos cuenta cómo hacen para que el amor suene a distorsión, despecho y amor apache
Alejandro Castro / El Sol de México
A veces hasta los más antirrománticos encontramos una buena manera de celebrar San Valentín.
- “Nos odiamos”. Y suelta una carcajada.
Y entonces Brisa, la baterista del conjunto, sale al quite:
- “Bueno, de repente puede ser una buena temática para hacer rolas”.
Por supuesto, hace referencia a las aventuras trans de canciones como “Espérate, cariño”; al amor callejero-adolescente de “PSP” y al despecho ante la traición relatado en “¡Pum-Pum! ¡Bang-Bang!”.
Todo esto ha supuesto para ellos, desde hace más de tres décadas, ir en contrasentido de la balada y la autocompasión en la que se apoyan las carreras de tantos grupos mexicanos de rock.
-“Pero a mí también me gustan las baladas, ¿eh? Lo que pasa es que a la otra parte de mí pues también le gusta lo que hacemos en Los Esquizitos”, aclara Brisa.
Quién es quién en el amor
Uili recuerda la ocasión en que, a propósito de un cumpleaños de Brisa, Alex le mandó un ramo de flores, pero sin tarjeta, por lo que tuvo a su compañera más de 24 horas quebrándose la cabeza tratando de adivinar quién había tenido ese detalle.
El momento de las confesiones
Ya con estos antecedentes, me lanzo a preguntarles qué es lo más loco qué han hecho por amor, en cualquier…
“Aquí se han hecho cosas locas, ¿eh? Bueno, yo he hecho muchas, entre ellas dejar a Los Esquizitos en algún momento, precisamente por amor”, dice Brisa.
La banda que le dijo no a Santaolalla
Fiel a casi toda su historia discográfica, el cuarteto está preparando un nuevo disco completamente independiente, producido y gestionado por ellos mismos.
@djconchaytoro
Periodista especializado en música, arte y cultura. 25 años de experiencia en radio y medios impresos.




























