Michael Jackson y Paul McCartney: negocios que arruinan amistades
Hace cuatro décadas, el autodenominado “Rey del Pop” se apropió de los derechos de las canciones de The Beatles, una idea que le dio, sin querer, su entonces amigo Paul McCartney
Alejandro Castro / El Sol de México
Desde entonces nació una amistad entre Paul y su esposa Linda con Jackson, quienes se fotografiaban juntos sonriendo o haciendo todo tipo de muecas o bromeando acerca de cualquier cosa a su alrededor.
“Trabajar con Paul McCartney fue muy emocionante... Hubo mucho intercambio de opiniones y juegos”, diría el intérprete de “Rock With You” sobre aquella experiencia.
La charla que inspiró a Michael Jackson a comprar el catálogo de canciones de Paul McCartney
“Se gana mucho dinero así… Cada vez que alguien pone estas canciones en la radio… me pagan”, le presumía McCartney a su colega.
La compleja historia legal del catálogo de The Beatles y la oportunidad perdida de Paul McCartney
El propio McCartney ha declarado que durante aquellos años, tanto él como Lennon no sabían mucho de cuestiones legales, lo que hizo que los derechos de las canciones de The Beatles pasaran por otras manos.
Fue hasta 1984 cuando la firma ATV fue puesta a la venta, que McCartney recibió una propuesta inicial de 20 millones de libras esterlinas para comprar el catálogo de The Beatles.
Esta era la oportunidad que McCartney estaba esperando, con todo y que siempre le pareció un poco irónica la idea de que tuviera que desembolsar dinero para comprar las propias canciones que él escribió o coescribió.
Jackson ya había ganado grandes cantidades de dinero gracias a las estratosféricas ventas de su disco Thriller
Finalmente, Jackson adquirió los derechos de aproximadamente 4 mil canciones, incluyendo 251 de The Beatles, como “Hey Jude”, “Yesterday” o “Let It Be”.
La ruptura con Paul McCartney
Paul McCartney no podía creer que su amigo había cumplido su palabra y de hecho sintió la compra del catálogo de The Beatles como una traición.
“Me parece sospechoso hacer algo así… Ser amigo de alguien y luego comprarle la alfombra que pisa”, declararía al respecto.
Esto se convirtió en un problema mayúsculo para el ex Beatle, quien a partir de ese momento tenía que pagarle a su propio amigo grandes cantidades de dinero cada que quería cantar en vivo algunas de las canciones que él mismo escribió.
Como referencia, en 2012, licenciar una canción de The Beatles podía costar hasta 250 mil dólares.
Se sabe que Paul trataba de buscar a Jackson para llegar a un arreglo, pero que éste se mostraba poco flexible al respecto o simplemente ignoraba las súplicas de McCartney.
Las tensiones entre Paul McCartney y Michael Jackson
Al distanciamiento entre ambos artistas, se sumó el descontento de McCartney por el desmedido uso comercial que se estaba haciendo de las creaciones de The Beatles desde que eran propiedad de Jackson.
“De alguna manera lo arruina todo… Nuestras canciones tienden a comercializarse un poco ahora, algo que no me entusiasma demasiado”, diría el británico.
“Las notas no mienten, hombre (Michael) era tan maquiavélico como se puede ser”, aseguró.
Después del fallecimiento de Jackson en 2009, se especuló que éste dejaría finalmente los derechos de las canciones de The Beatles a McCartney, algo que el inglés negó rotundamente:
Tras la muerte de Jackson en 2009, McCartney negó rotundamente que éste le dejara los derechos de las canciones de The Beatles
“Eso se ha dicho desde hace un tiempo en algunos medios… que Michael me iba a dejar su parte de las canciones de The Beatles en su testamento… Pero fue algo completamente inventado”.
Por su parte, Sony/ATV compró en 2016 la participación restante de Jackson por aproximadamente unos 750 millones dólares, consolidando de paso su control sobre dicho emporio musical.
Lecciones sobre propiedad intelectual y el lucrativo negocio de los catálogos musicales
Esta historia ofrece varias enseñanzas vitales, tanto para músicos como para todo tipo de creadores: Aprender de lo legal y de lo editorial es tan importante como crear la propia música.
La propiedad intelectual es un activo fundamental, por lo que los derechos de autor, las regalías y los catálogos generan ingresos sostenibles que pueden cambiar la trayectoria financiera de un artista.
Y claro está: Los negocios también pueden afectar las relaciones personales. La línea entre amistad y negociación comercial es peligrosa, por lo que mantener una línea que separe ambas es vital.
Periodista especializado en música, arte y cultura. 25 años de experiencia en radio y medios impresos.




































