¿George Orwell se convirtió en profeta? Las ideas de “1984” que han alcanzado la realidad
Con la novela “1984”, George Orwell fue un cuasiprofeta, pues es una realidad que estados han echado mano de tecnologías digitales para ejercer deliberadamente un control poblacional, social y de vigilancia
Temas que, al cumplirse el primer cuarto del siglo XXI, resuenan con fuerza ante la vertiginos aevolución de la era digital y el inquietante contexto geopolítico que atraviesa el planeta.
¿Qué tanto de las predicciones de Orwell se ha cumplido? En entrevista con El Sol de México, expertos en literatura, filosofía y telecomunicaciones lo analizan con mirada crítica.
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Desde su publicación en 1949, la novela de ciencia ficción 1984, del escritor británico George Orwell, ha sido objeto de fascinación, especulación y temor por parte de lectores de distintas generaciones, debido, principalmente, a sus firmes advertencias sobre el totalitarismo, la manipulación de la verdad y el uso de la tecnología como herramienta de control social.
Pero antes de empezar, recordemos de qué trata “1984”: Winston Smith, quien trabaja en el Ministerio de la Verdad, en un Londres distópico emparentado al fin de la Segunda Guerra Mundial, comienza a cuestionar el régimen totalitario que manipula la historia y la verdad, además de que vigila cada aspecto de la vida a través de la presencia del Gran Hermano, presente en cámaras y pantallas.
Smith se enamora de Julia que también trabaja en el mismo ministerio. Ambos comienzan un tipo de resistencia que parece ser apoyada por un disidente del partido en el poder, O’Brien, quien (spoiler alert) termina por ser su captor y torturador, quien les muestra los verdaderos alcances de la manipulación y la opresión.
“Este libro sigue siendo sólo una advertencia vigente en contra del totalitarismo, sino del deseo de centralizar todo poder en una sola persona, que es por desgracia algo que estamos viendo ahora mismo en diferentes lugares del mundo.
“Orwell lo vio muy claramente en la Rusia de Stalin, que cometió varias de las purgas más que espantosas. Y también lo vio en la España de Franco, y que Orwell conoció porque estuvo allí, en el frente con combatientes del ejército republicano que se defendían contra el fascismo. El fue un hombre interesado en la solidaridad humana, en el principio de humanidad”, apunta el escritor Alberto Chimal, quien asegura que “1984”, no sólo fue una advertencia sino un testimonio de vida.
Uno de los conceptos de la novela que llaman la atención es la idea de la “neolengua”, que refiere al cambio de significado de los hechos de interés social, al grado que se vuele parte del lema oficial del partido con el control: “La guerra es la paz; la libertad es esclavitud y la ignorancia es fuerza.
Uno de los conceptos de la novela que llaman la atención es la idea de la “neolengua”, que refiere al cambio de significado de los hechos de interés social. / Foto: Pexels
En la actualidad lo conocemos como la época de la posverdad, concepto utilizado por varios pensadores como el dramaturgo Steve Tesich en 1992 y el filósofo Ralph Keyes, que en 2004 lo desarrolló más ampliamente. En la novela ese concepto ejemplifica en el modo en que la gente no es capaz de identificar las contradicciones del contexto bélico y represivo en que viven, sin poder identificar países aliados o el significado de las acciones.
“El concepto es contemporáneo, pero no quiere decir que Orwell no se lo haya planteado porque podemos considerar que corresponde al mismo fenómeno. Éste también estuvo presente en la época de Orwell, como cuando sucedió con las famosas fotos de Stalin, en las cuales aparecía con sus compañeros revolucionarios y que las intervino para irlos desapareciendo de la historia.
“La neolengua está asociada a la posverdad, pero no porque se reconozca la ambigüedad de ciertos términos o conceptos, como, por ejemplo, el lenguaje incluyente. Sino en un plan para disfrazar retóricamente las verdaderas intenciones de quién tiene el poder, como cuando Trump dice que una ley de deportación y afectación a migrantes es la más hermosa”, ejemplifica el filósofo Rogelio Laguna, maestro de la asignatura “Filosofía y Literatura en el siglo XX”, de la UNAM.
Pero más allá del terreno de las ideas, cabe preguntarse si las predicciones de Orwell han sido materializadas en las telecomunicaciones. Ante esta cuestión José Flores, director de comunicación de la Red en Defensa de los Derechos Digitales México, considera que Orwell fue un “cuasiprofeta”, pues es una realidad que estados han echado mano de tecnologías digitales para ejercer deliberadamente un control poblacional.
“La moraleja en la historia de “1984” respecto a la actualidad, tiene que ver cómo la invasión a la privacidad no permite el desarrollo de las personas de forma autónoma. Orwell nos advierte, no sólo sobre este estado totalitario, sino también de las afectaciones que sufren sus personajes, como su libertad de pensamiento, su libertad de asociación, de expresión que se ve limitada por este tipo de tecnología”, dice José Flores.
El especialista menciona ejemplos específicos como el sistema de El Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la CDMX (C5), y otros, presentes en países autoritarios como China, Rusia y Corea del Norte, pero también en otros libertarios como Argentina, Estados Unidos y Brasil.
Este libro sigue siendo sólo una advertencia vigente en contra del totalitarismo, sino del deseo de centralizar todo poder en una sola persona, que es por desgracia algo que estamos viendo ahora mismo en diferentes lugares del mundoAlberto Chimal
“Tecnologías como la videovigilancia han sido sumamente criticadas porque existe la noción de que la sola presencia de las cámaras va a inhibir un delito, lo cual ha quedado demostrado que no lo hace. Pero lo que sí hace es que reduce las expectativas de privacidad de las personas en un espacio público.
“Entender eso es importante, porque todos tenemos derecho a la privacidad incluso en espacios públicos”, comenta el especialista, quien asegura que en la promesa de que estas tecnologías mejoren, para dar más seguridad, tienen sesgos que terminan por afectar a los individuos por sus condiciones raciales, culturales y socioeconómicas.
Pero si la pluma de Orwell fue muy acertada, José Flores apunta que actualmente hay algo que el escritor no pudo prever y que hoy determina la forma en que logra el control poblacional a nivelglobal, el que hoy existe un “capitalismo de vigilancia”.
“Lo que entiende es que las actividades privadas son parte de la cadena de suministro de información y que como usuarios no sólo nuestro cuerpo es mercancía, sino prácticamente todo lo que hacemos y dejamos de hacer se transforma en datos que puede ser mercantilizado de maneras en las que nosotros no podemos controlar.
“Actividades que aceptamos cuando aceptamos términos de uso de información de plataformas como Facebook, Instagram y hasta PokémonGo, que pueden ser vendidos sin que haya regulaciones éticas sobre su uso, y que en su cruce, puede ser utilizados para fines militares, en detalles tan precisos como mapeos de callejones y lugares que uno frecuenta.
La moraleja en la historia de “1984” respecto a la actualidad, tiene que ver cómo la invasión a la privacidad no permite el desarrollo de las personas de forma autónoma. / Foto: Pexels
“En teoría todo esto se piensa desde la optimización y la comodidad, pero lo que está mostrando el mundo es que estos negocios carecen completamente de ética, porque están desregulados y no existen salvaguardas. Estas tecnologías se están probando justo ahora, por ejemplo, en el genocidio en Palestina.
“Estas tecnologías de guerra son el negocio de las grandes plataformas digitales y no la mercadotecnia”, asegura Flores, quien por otro lado afirma que hay intentos de resistencia y legislación para el uso de estos datos cruzados, pero que llevarán su tiempo.
Los especialistas coinciden en que la obra de Orwell, como otras distopías, tienen que ser consideradas para la reflexión y toma de decisiones en el presente para que el futuro próximo no sea tan distópico como se pinta.
“La utopía había sido el gran dispositivo de proyección para la sociedad en la modernidad temprana, la cual había intentado predecir lo que iba a suceder: pero fue la misma literatura la que se planteó las preocupaciones que advertían a donde no deberíamos ir. Sin embargo, parece que jamás hubiésemos leído 1984”, opina Rogelio Laguna profesor de asignatura de filosofía de la UNAM, quien recuerda que lo que Orwell hizo no sólo fue advertir, sino describir cosas que ya pasaban en su momento, el cual parece el de ahora.
“Nos parece obvio al comienzo, pero todas las formas de arte, como la literatura, que de alguna manera represente de una forma conmovedora un conjunto de experiencias humanas nos puede abrir los ojos a una realidad presente. Porque constantemente necesitamos no dejarnos llevar por una sola forma de pensar o, lo que es peor, no preguntarnos nada”, finaliza Alberto Chimal.