Froylan Escobar Lara / El Sol de México
Rodrigo Prieto no se estresa con la idea de fijarse metas específicas a cumplir en determinado tiempo, su secreto es disfrutar del momento y fluir. Esa es la máxima que aplica, no importa si trabaja con Oliver Stone, Martin Scorsese, Spike Lee, Ang Lee o Alejandro González Iñárritu.
Al preguntarle al multipremiado fotógrafo y director de cine cómo podría describir la clave para alcanzar el éxito y colaborar tanto con cineastas reconocidos, como con artistas internacionales, él sólo sonríe, ingenuamente asegura no saberlo, ya que, siempre ha puesto su pasión por el trabajo, enfrente de cada reto que realiza.
“Así he tomado la vida, voy descubriendo lo que va ocurriendo en su momento, en realidad nunca me he planteado una meta muy específica, las cosas se han ido dando, es simplemente la entrega que tú le das a tu vida y a lo que amas, pues eso de alguna manera se te rebota”, afirmó el mexicano en entrevista.
Esa actitud, la tiene desde niño. Recibió una formación muy didáctica, primero en una institución que seguía el sistema Montessori, aplicando los conocimientos adquiridos a través de juegos, y luego, un sistema más activo donde potenciaba su creatividad.
Es por ello que siempre se inclinó por inmiscuirse en actividades que tuvieran que ver con las artes.
Una amalgama entre ingeniería y arte
“Mi padre fue un ingeniero y mi madre artista amateur no vendía su obra, pero pintaba todo el tiempo y creo que yo tal vez soy un amalgama de eso, la fotografía en cine requiere de una especie de ingeniería también, pero crecí viendo la creatividad de mi madre y pues sí, la verdad es que el arte siempre es algo que me gustó mucho, en la escuela mi materia favorita siempre fueron las artes, era hacer lo que fuera, escultura, pintura o actuación”, recordó.
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Rodrigo Prieto Stambaugh nació en la Ciudad de México, un 23 de noviembre de 1965; hijo de madre estadounidense y padre mexicano es egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica.
Comenzó su carrera a los 22 años rodando comerciales de televisión. Sus primeros trabajos fueron cortometrajes que concretó a finales de la década de los ochentas, mientras que su debut como director de fotografía fue en el filme “Ratas nocturnas” (1991), del director Jon Michael Bischof.
Paralelo a su trabajo en cine, también experimentó en el área de los videos musicales, como el que hizo de la canción “Detrás de mi ventana”, de la cantante Yuri en 1993.
Para 1996 recibió su primer Ariel, máximo premio en el rubro cinematográfico en México, en la categoría de Mejor Fotografía gracias a su trabajo en “Sobrenatural” del director Daniel Gruener, con el protagónico de Susana Zabaleta.
En 1999 repitió el premio, pero ahora con “Un embrujo”, del director Carlos Carrera.
Pero su vida cambió totalmente cuando hizo mancuerna con Alejandro González Iñárritu para su ópera prima “Amores perros”, el cual lo llevó a ganar otra vez el Ariel en el 2001.
“Lo que tú vas haciendo lo van notando las personas. Cada trabajo que he tenido ha sido porque alguien vio lo que hice anteriormente o también es la reputación que vas creando, no solamente es el trabajo sino el resultado. Eso es muy importante, pero también te va conociendo la gente, van conociendo tu energía, tu forma de ser y eso crea una reputación.
“Eso es muy importante, no es una cosa que haya sido consciente que he dicho: ‘ah, tengo que tener una reputación o alguna relación con ‘x’ o ‘y’ persona para obtener algún beneficio, al contrario, hago relaciones porque me gusta la colaboración, disfruto mucho de trabajar con otras personas y de crear cosas juntos”, expresó.
El Oscar sólo es un premio
Su trabajo en “Amores perros” lo puso en la mira internacional, la cinta estuvo nominada al Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera, que perdieron contra “El tigre y el dragón” del director Ang Lee.
Pero fue precisamente Lee quien le dio a Rodrigo Prieto la oportunidad de iniciar su carrera en Hollywood al contratarlo como cinefotógrafo de “Secreto en la montaña”, película que le dio su primera nominación individual al Oscar.
“Ang Lee me dijo: ‘mira, me gustó muchísimo tu trabajo en ‘Amores perros’, pero no quiero que hagas eso en esta b, en mi opinión el talento es el talento y veo que tienes talento, entonces sé que vas a poder adaptarte y hacer algo totalmente diferente’.
“Eso fue muy bonito para mí. Creo que lo que habla es el trabajo, eso es lo que te da lo que sigue, no son los premios. Eso es más como para disfrutarlo, para el ego quizás”, dijo.
Prieto cuenta en total con cuatro nominaciones a los Premios de la Academia de Estados Unidos, además de la ya mencionada, reconocieron su trabajo en “Silencio” en 2017; “El Irlandés” en 2020 y “Los asesinos de la luna” en 2024, las tres dirigidas por Martin Scorsese, de quien se convirtió en su cinefotógrafo de cabecera.
“Creo que la nominación al Oscar no es algo que les importe a otros directores, ellos no buscan trabajar con nominados. Ningún director que conozco me ha preguntado algo de alguna de mis nominaciones. Lo que les interesa son los trabajos que has hecho”, sostuvo.
Como encargado de fotografía, además de las películas con Alejandro González Iñárritu, con quien repitió en “21 gramos” (2003), “Babel” (2006) y “Biutiful” (2010), trabajó con Oliver Stone en el documental “Comandante” y en la ficción “Alexander”; en “Los abrazos rotos” con Pedro Almodóvar; “Frida” (2002) de Julie Taymor, protagonizada por Salma Hayek; “8 Mile: La Calle de las ilusiones”, con Eminem; y “Barbie” (2023).
Su paso musical
Además ha dirigido videos de Lana del Rey, Jay Z, Travis Scott y la famosa Taylor Swift, con quien ha trabajado en varias ocasiones: “Willow”, “Cardigan”, “The Man” y la más reciente “The Fate of Ophelia”.
“Taylor siempre se reinventa, pero lo que no cambia, de verdad lo digo, es que la educaron bien sus padres, es una buena persona, es muy agradecida con la gente que trabaja con ella.
“Saluda a todo el crew con autenticidad, no nada más como diciendo ‘yo soy Taylor Swift y les voy a demostrar que soy muy linda’, no, realmente está agradecida con toda la gente que trabaja con ella y su corazón no ha cambiado, eso me da gusto, cambia su look, pero no cambia su corazón”, compartió.
Llega la oportunidad como director
En 2024, Rodrigo debutó como director con la adaptación de la novela de Juan Rulfo, “Pedro Páramo”. El filme cuenta con las actuaciones de Manuel García-Rulfo, quien dio vida a Pedro Páramo y Tenoch Huerta como Juan Preciado, quien está buscando más sobre la historia de Pedro y se adentra a un pueblo fantasma.
“Cuando estás filmando un proyecto no sabes qué va a pasar, cómo lo va a tomar la gente, pero en particular con un material que es tan conocido, tan icónico y del que mucha gente tiene expectativas, incluso de los experto en Rulfo, eso era lo que más yo temía, que podía haber de pronto una reacción negativa.
“Pero, al contrario, ha sido muy bienvenida esta aproximación al trabajo de Rulfo. Y para mí ha sido bonito, creo que ha inspirado a mucha gente a leer la novela, no veo la película como un sustituto de leer el libro, sino más bien como un acompañamiento a la lectura”, indicó.
Este 23 de noviembre Rodrigo Prieto cumple 60 años de edad y asegura sentirse a gusto con su trabajo, si bien ha crecido de manera exponencial en lo profesional, no pierde la emoción e ilusión de seguir sorprendiéndose en cada momento de la vida.
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“Me siento de alguna forma similar a cuando empezaba o cuando estaba en la escuela de cine, me entusiasma de la misma manera hacer un proyecto nuevo aunque ya soy distinto también.
“Ya estoy más grande y, físicamente es distinto, pero sigo teniendo esa misma chispa y ese mismo amor por lo que hago y también por la gente, por colaborar, conocer a colegas y en fin, ahí estoy, sigo en lo mismo”, concluyó.