Shakira se despide del Estadio GNP: así fue la última caminata con la loba
Como una fiesta ambulante se viven los escasos minutos que dura la experiencia, que para los fans es casi un ritual y un anhelo alcanzado
Rosalinda Palomeque / El Sol de México
Cómo si fuera parte de un rito y como un privilegio, los elegidos que acompañan a la colombiana, en los escasos minutos que dura el trayecto, arman una fiesta ambulante.
Escoltar a Shakira, desfilar detrás de ella se convirtió en el anhelo de miles, pero sólo unos 150, por concierto, pudieron concretar la vivencia.
El tiempo pasa, las luces se apagan y los nervios afloran. A las manos que casi al unísono se alzan con el celular, siguen los gritos, pasan segundos cuando se ve a Shakira ocupar la vanguardia de esa pequeña manifestación.
Llevo la música por dentro, aunque no se note. Egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Reporto y edito temas de Cultura y Entretenimiento desde 1991. Adicta a las biografías y a las series de televisión.




























