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Metrópolidomingo, 8 de marzo de 2026

Madres buscadoras y familiares usan el bordado para denunciar violencia feminicida

El bordado en Ciudad de México se ha transformado en una poderosa herramienta política y comunitaria para madres buscadoras y familias de víctimas de feminicidio que exigen justicia y memoria

Gloria López / El Sol de México

“Es un arma suave contra la impunidad y la desmemoria. Una puntada contra la violencia, otra contra la indiferencia y otra más contra el silencio”, puntualizó.

“El hilo ha sido históricamente una forma de decir lo que no nos dejan decir”, expresó.

Desde entonces, colectivos como Fuentes Rojas han bordado miles de cuadritos que, unidos, forman mantas interminables colgadas en museos, rejas, aulas y plazas públicas.

En los retazos aparecen nombres de mujeres asesinadas, de hijas e hijos desaparecidos, a veces con una fecha, con una breve historia, o a veces sólo con una frase como “te busco”.

Una de esas manos es la de Rosa Mónica Borrego, madre de Yang Kyung María Jun Borrego, víctima de feminicidio en 2014. Para ella, el bordado fue un reencuentro inesperado.

Al principio, recordó, no tenía bastidor ni hilos. “Las primeras veces bordé con lo que había. Luego las compañeras nos regalaban hilo, la manta. Poco a poco fui comprando lo necesario. Y sin darme cuenta, empecé a sanar cosas”.

Al bordar, Rosa Mónica recuerda a su hija y se siente acompañada en un largo y doloroso camino.

Rosa Mónica recuerda ese inicio con claridad: la llamada, la llegada al departamento, las patrullas, las irregularidades, la falta de asesoría jurídica y psicológica.

En ese trayecto de casi 11 años, el bordado se convirtió en un espacio de encuentro con otras madres y con mujeres jóvenes que acompañan las luchas.

“Ahí lloramos juntas, platicamos, nos reencontramos. Hay mamás que transforman el dolor en palabras, otras en enojo, otras se quedan muy calladas. Para mí el bordado es todo eso junto, es la rabia digna”, expresó.

En su experiencia, también funciona como terapia frente a procesos institucionales que resultan insuficientes. “Te calma la mente. Dentro de todo lo feo que hay, el bordado te da un poco de paz”, aseguró.

Resaltó que el bordado es utilizado para decir “aquí estamos, seguimos nombrando, seguimos exigiendo”.

En lo que va de 2026, el Atlas de Feminicidios de la CdMx, de la Fiscalía de justicia local, registra cuatro carpetas de investigación abiertas por este delito, estas corresponden a una mujer adulta, dos adultas jóvenes y una adulta mayor.

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