Brigada Callejera denuncia cobro de piso de trabajadoras sexuales
La organización afirmó que comerciantes y miembros del crimen organizado les exigen un pago por darles permiso para ejercer
Montserrat Maldonado
Las calles del país no son seguras para las trabajadoras sexuales. En cada esquina se enfrentan a agresiones y violencia mientras intentan ejercer su labor.
A la silla no llegamos todas, faltamos las trabajadoras sexuales.
De acuerdo con Elvira Madrid, hay estados del país en el que miembros del crimen organizado o comerciantes, exigen un pago a las trabajadoras para que puedan ejercer su labor.
Elvira Madrid sostuvo que “Isabel Marisol Molina Anaya y Lourdes Lucía López Arce son dos de las responsables de esta práctica”.
También se mencionó que esta agresión se repite en Cintalapa, Chiapas y Valle de las Flores, donde también se cobran tarjetas de Salud municipal y las revisiones médicas.
Maricruz, trabajadora sexual de Orizaba, Veracruz, afirmó que en la entidad se vive un atraso en la defensa de las trabajadoras sexuales.
Por su parte, Maribel López de Tapachula, Chiapas relató que a las mujeres extranjeras que llegan a ejercer es a quien más les piden un pago por dejarlas trabajar.
“Hay cubanas, venezolanas, haitianas a quienes amenazan con deportarlas y con llamarles a migración si no dan dinero”, contó.
Christian Gómez, enlace de la organización en Tapachula, dijo que hay un repunte de trabajo sexual en la población migrante.
“Son personas que iban a Estados Unidos pero por el cierre de fronteras y mayor presión del gobierno de Donald Trump para detener la migración, pues se les termina el dinero y se meten al trabajo sexual”, declaró.
De acuerdo con Gómez, en ocasiones el trabajo sexual es su única fuente de empleo para salir adelante, tener dinero y comer, sostener a sus familias y se los están quitando.
Gentrificación golpea al trabajo sexual
En el encuentro, se denunció que la gentrificación no solo ha impactado en el precio de la vivienda sino que ha quitado las calles a las trabajadoras sexuales de la vía pública.
La organización sostuvo que persiste un olvido institucional.
“Una mujer en la presidencia no garantiza que los derechos y oportunidades sean para todas, han olvidado o no quieren voltear a ver y atender al sector de las trabajadoras sexuales”, concluyeron.
Licenciada en Comunicación y Periodismo por la UNAM. Mexiquense. Reportera de educación, derechos humanos, género y política.



























