De la máquina de escribir al Zoom: Mi vida en El Sol de México
La reportera Bertha Becerra relata su experiencia en El Sol de México, en vísperas de cumplir 62 años en este oficio y reportera del diario
Bertha Becerra / El Sol de México
Escuchar el rugido de las rotativas en medio del olor de la tinta. Esperar ilusionada la impresión del diario y tomar en las manos un ejemplar calientito, aún tibio, no tiene adjetivos.
Fueron dos años de pruebas en los que se reporteaban y entregaban notas para la edición cero de lo que sería El Sol de Mediodía, que vio la luz el 7 de junio de 1965.
Fue el primer diario publicado a color y en offset en el entonces Distrito Federal. Atrás quedaba el blanco y negro, ese negro de la tinta que manchaba las manos al hojear los diarios de la época.
Y parece que fue ayer cuando comencé a reportear, porque el tiempo se pasa en un suspiro, en un abrir y cerrar de ojos, en este, “el mejor oficio del mundo”, como lo calificó Gabriel García Márquez.
Son 60 años, un devenir con varios directores, jefes de Información, hoy editores que jamás me marcaron “línea” en el manejo de la información.
Eso sí, muy exigentes en buscar el mejor ángulo, la mejor cobertura, porque éramos y somos la organización editorial más grande de México, con periódicos, estaciones de radio y sitios web.
Bajo la dirección del coronel José García Valseca, cuando un reportero salía de enviado al extranjero viajaba en primera clase.
Y esta reportera lo constató en viajes a Puerto Rico y a Buenos Aires, en Argentina.
Fue cuando la Iglesia católica “abrió” la puerta al ecumenismo, al diálogo y colaboración con otras iglesias cristianas. Todo un reto y una gran enseñanza.
La salida, el 5 de febrero de 1965. La ruta, Ciudad de México-Acapulco, donde se checó Migración. Y de ahí por todo el Pacífico sur hasta Papeete, Nandi y Sidney: 31 horas con 50 minutos de vuelo, tras cruzar la línea del tiempo.
Primera vez que viajaba en avión. Primera vez que cubría una información en el extranjero y con ello esa enorme responsabilidad profesional de salir a reportear al exterior.
Viajes de Juan Pablo II
Impresionante, impactante su recibimiento en la Catedral Metropolitana, donde se abrió la puerta central para recibirlo.
Y al despedirse, sin querer irse, desde el balcón central de la Basílica de Guadalupe, centenares de miles de fieles lo vitoreaban y decían: ¡Juan Pablo, amigo ya eres mexicano!
Él, emocionado, respondía: ¡Me voy, pero me quedo! Y reseñar esto que ya es historia.
También inolvidable el cubrir, en el Aeropuerto Internacional de Mérida, al Papa Juan Pablo II, hoy San Juan Pablo, en su viaje en 1992, cuando se restablecieron las relaciones diplomáticas con el Vaticano.
La gobernadora priista de Yucatán, Dulce María Sauri, ataviada con su bello atuendo de mestiza lo recibió al pie del avión de Alitalia.
Y cómo olvidar que después de descender de la escalinata, al poner sus pies en suelo mexicano se hincó y besó nuestra tierra.
Conocer el territorio nacional
Cubrir las fuentes agrarias y agrícolas, ¡qué gran experiencia! Conocer y narrar la problemática agraria, la dotación de los ejidos y la lucha por su regularización, junto con la gran aportación de los pequeños propietarios.
Reportear el campo, conocer a los agricultores y visibilizar frente a los lectores urbanos que sin campesinos no hay alimentos en las mesas de los mexicanos son lecciones que perduran, medio siglo después.
La riqueza y bonanza del noroeste: desde Nayarit y su producción de tabaco, cuando fumar no estaba estigmatizado y era una fuente de riqueza para los productores.
En Sonora, la producción de trigo en los campos de los mayos. Ver mecerse por el viento las espigas doradas y las decenas de máquinas en la siega, levantando las cosechas.
Conocer el Valle de San Quintín, en Baja California, y su producción agrícola de exportación perduran en mi memoria.
En Mexicali, los campos con las bellotas blancas en flor de algodón, uno de los mejores del mundo que competían con el algodón egipcio por la calidad de la fibra. Cultivo que casi desapareció de esta región, así como en la Comarca Lagunera.
Platicar, entrevistar a los productores de sorgo en Tamaulipas y sus imponentes montañas de este cereal color bermellón intenso, en esos atardeceres de calor intenso.
Internarse en el Soconusco entre cafetales y cacaoteros. Ver legiones de guatemaltecos en la pizca, el corte del café en las fincas cafetaleras para su venta en el exterior.
Visitar las cuencas lecheras en Jalisco, en la zona de Los Altos, donde las y los productores no descansan ni un solo día, porque hay que ordeñar las pesadas ubres de las vacas, mañana y tarde.
Conocer el campo y su riqueza, su problemática y su empeño fue motivo para que don Mario Vázquez Raña, pensara en la creación de El Sol del Campo.
Fue un éxito su edición a finales de la década de los 70, cuando la agricultura y la ganadería vivieron años de auge.
Cubrir la fuente presidencial
Otra gran responsabilidad fue cubrir la fuente presidencial. Como suplente con el entonces Primer Mandatario, José López Portillo, y más tarde con Carlos Salinas de Gortari como reportera acreditada.
Y, por supuesto, las Fiestas Patrias, la ceremonia del Grito, el 15 de septiembre; el 16 de septiembre, la ceremonia en Paseo de la Reforma, frente a la glorieta de El Ángel, previo al Desfile Militar.
Intensas giras de trabajo por toda la República. En ese sexenio, las y los reporteros viajábamos en un avión aparte, el inolvidable Francisco Zarco.
La Logística del Estado Mayor Presidencial imponía que salieramos unas horas antes que el Jefe del Ejecutivo en el avión presidencial.
Siempre esperábamos en las plataformas de los aeropuertos al Presidente de la República y desde ahí, juntos con la comitiva presidencial, la fuente cubría la información.
Pero en viajes internacionales como a China, a sufrir porque era imposible enlazarse desde el Pekín de entonces a la Ciudad de México.
Mis compañeros de fuente, entre otros Joaquin López Dóriga, reportero de El Heraldo de México, me decía: “Traes tu computadora para dictar”. Y no había otra manera.
El jefe de Información, en esa época Roberto Aguilar (QEPD), era quien, pacientemente, me tomaba el dictado.
Mi computadora era una Toshiba portátil muy buena, pero muy pesada.
Tokio modernísimo. China no lo era, gran diferencia.
Cobertura en Finanzas
También cubrí el sector financiero: Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Secretaría de Programación y Presupuesto, el Banco de México, la Asociación de Banqueros, la Bolsa Mexicana de Valores.
Toda una experiencia en el sentido literal de la palabra. Viajes a Washington, sede del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Mundial (BM), a sus reuniones anuales.
Ir a Nueva York, a la colocación de bonos de Teléfonos de México, en Wall Street.
Aprender el lenguaje legislativo
En cada fuente, en cada sector, llega el reportero a aprender. La cobertura del Poder Legislativo no se improvisa. Se aprende. Se tiene que estudiar la Constitución, la Carta Magna.
Fueron más de tres lustros cubriendo el Senado de la República, donde escuchar planteamientos de tribunos como Diego Fernández de Cevallos, Enrique Jackson Ramírez (QEPD), José Trinidad Lanz, eran verdaderas cátedras.
Toda una experiencia y aprendizaje hacer crónica de las largas sesiones y las álgidas discusiones.
Más crudas e incisivas las discusiones en San Lázaro, a diferencia de la alta diplomacia legislativa en la Cámara Alta. Muchas las razones: 500 diputados y sólo 128 senadores.
Diplomacia, un paso fugaz pero intenso
También cubrí la fuente de Relaciones Exteriores, las embajadas y consulados de los países acreditados en México.
Interesante conocer, de primera mano con los embajadores, las relaciones diplomáticas, los intercambios comerciales, educativos y culturales que México tiene con el resto del orbe.
Me tocó cubrir el paso de Luis Videgaray como secretario de Relaciones Exteriores con el presidente Enrique Peña Nieto, de enero de 2017 a noviembre de 2018.
Y de Marcelo Ebrard Casaubón, en 2018, ya con el presidente Andrés Manuel López Obrador.
La pandemia del Covid-19
En el año 2020, junto con mi compañero Rafael Ramírez cubríamos Cámara de Diputados. Llegó el Covid-19 y se cerraron las puertas en San Lázaro, como en todas las oficinas y dependencias públicas.
De entonces a la fecha hago home office. La cobertura se hace a través de zoom: conferencias de prensa, entrevistas. Y permanece, por la facilidad de la comunicación.
Cubro las fuentes de Trabajo y Agrícolas, tanto de manera presencial como a distancia, en entrevistas virtuales.
Y así sigo, ya en vísperas de cumplir 62 años en este oficio el próximo 4 de noviembre, siempre como orgullosa reportera de El Sol de México.
Seis décadas de reportera y contando. La lectura es mi vicio. Cubro las informaciones del mundo del trabajo y agropecuario.




























